Pocos discos se esperan con tanta expectación dentro del pop-rock nacional como el nuevo de Vetusta Morla, “La deriva” (Pequeño Salto Mortal, 14), que estarán presentando en directo a partir de abril y en el que las atmósferas de “Mapas” (Pequeño Salto Mortal, 11) dan paso a un sonido más frontal que nunca. Un trabajo de depuración, dicen, para seguir avanzando.

Pongámonos en situación. Son las cuatro de la tarde y en Madrid hace uno de esos típicos días de invierno en los que el sol trata de engañar al personal mientras la piel recibe el mensaje inequívoco de un frío seco, cortante. Los informativos empiezan y terminan hablando del temporal en el norte, rachas de viento huracanado, barcos amarrados y olas de doce metros. Baja la prima de riesgo. De camino al estudio, una pintada en el cajero de una sucursal bancaria: “Ladrones”. El viaducto, un beso a la sombra de San Francisco el Grande, la sirena de un camión de bomberos. Llegamos a Sonobox. Minutos después lo hace el grupo: Pucho, David García ‘El Indio’, Jorge González, Álvaro B. Baglietto, Juanma Latorre y Guillermo Galván. Tomamos posiciones. Suena “La deriva”, el tercer álbum de Vetusta Morla. (Guillermo) “En este disco, a diferencia de otros, sí hemos intentado partir de un concepto previo. Fue el raíl que nos llevó a elegir ciertos temas y a desechar otros. Entendemos la deriva como un paréntesis dentro de una trayectoria más larga; y aunque es cierto que pierdes el rumbo, cuando vienes de hacer crac se abren muchos destinos. Ese punto de partida nos abría el campo de manera muy importante, porque realmente no conocíamos el final. Nos parecía que tanto personalmente, como desde una perspectiva social, emocional y también artística, nos encontrábamos en un punto que tenía mucho que ver con eso”.

Hace tres años, en el Día de la Música, se formaron colas casi interminables para ver a los madrileños, cuyo tirón sigue cotizando al alza. Allí aprovecharon para mostrar su apoyo al movimiento 15M. Habían pasado las elecciones autonómicas y municipales, se mantenía la acampada en Sol y los mercados (ah, claro, los mercados) se ensañaban con nuestra economía. Algo de eso queda ahora en temas como “La deriva” o “Golpe maestro”, desde la necesidad de “inventarse una guarida” a la convicción de que durante este tiempo hemos asistido a un “atraco perfecto”. (Juanma) “No es tanto escribir sobre ello, sino que ha sucedido y nos hemos involucrado. Nunca hemos hecho canciones demasiado sociales o políticas, y en ese sentido probablemente ‘Golpe maestro’ sea la gran excepción, al menos de forma tan explícita. Pero es que al final todo eso ha formado parte de nuestras vidas. No puedes mirar hacia otro lado, sencillamente porque está en todas partes, aunque no necesariamente todas las canciones parten de esa deriva social; también hay cuestiones más personales que se pueden extrapolar y trasladar a todo eso que está ocurriendo”.

Los primeros temas, entre ellos “Fuego” y “La grieta”, se grabaron en 2012, en medio de la gira de “Mapas”. Después llegaría un parón hasta que retomaron este tercer disco en el verano del pasado año, poniendo en común el material en el que habían estado trabajando de forma individual. (Pucho) “Al principio no me parecía que esos dos periodos tuvieran mucho que ver, pero a medida que fue avanzando el proceso de las canciones nuevas, aquello que grabamos hace año y medio fue cobrando más sentido. Era como constatar que no partíamos de cero, sino de un material previo muy válido. Fue un buen cimiento para lo que ha sido luego el disco”. (Guillermo) “Quizá esos primeros temas sirvieron para sentar las bases de criterio musical y de producción, porque veníamos de ‘Mapas’, que estaba muy basado en atmósferas, más etéreo. En este álbum queríamos ir por un camino totalmente distinto: trabajar con pocas capas, un sonido frontal, armonías más directas y olvidarnos de tantos ambientes”. Una rotundidad que también se deja ver en las letras, que mantienen esa épica tan característica de los autores de “Un día en el mundo”, pero esta vez siguiendo un guión que va al grano en cada una de las escenas. (Guillermo) “Ahí ha estado uno de los grandes retos de este disco: ser mucho más directos, pero a la vez no caer en lo obvio, en lo demagógico, y a la vez mantener algo que hemos ido haciendo durante este tiempo, que es contar cosas con imágenes e intentar ser evocadores, dejando una cierta amplitud para quien escuche las letras”. (Juanma) “Se trataba de quitarnos esos escudos de metáforas, pero sin perder la posibilidad de que lo que estamos contando sea universal y cada uno pueda trasladarlo a su propia vida. No queremos que cuando estemos abordando un tema social parezca que somos tertulianos de ‘Al rojo vivo’, porque creo que no vendría a cuento. No somos analistas ni políticos, sino que hablamos más bien de sensaciones”.  Dentro de ese conjunto, aparecen cortes como “Cuarteles de invierno” en donde sí es más fácil encontrar el sonido más clásico de la banda, subrayado por un gusto por el drama que, por momentos, parece casi de novela rusa, incluyendo una personalizada referencia a Tolstoi y su “Guerra y paz”. (Pucho) “Esa es la canción en la que más hacemos una llamada al pasado, a nuestra trayectoria. Viene a ser como decir que ha habido un avance en muchos elementos, tanto a nivel lírico como en las estructuras, pero que también venimos de ahí. Habla también de la carga que lleva cada uno, de sus recuerdos, de la memoria… de la necesidad de limpiar todo eso para seguir avanzando. Nosotros decimos que es la más Vetusta de este disco”.

Los tres años que median entre “Mapas” y “La deriva”, cuya publicación se anuncia para finales de abril, han dado, entre otras cosas, para una gira de llenos continuos, un éxito sólo equiparable a la expectación ante la publicación de este nuevo álbum, un disco grabado en directo con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (a beneficio del conservatorio de Lorca, arrasado en el terremoto de 2011) y la banda sonora para el videojuego “Los ríos de Alice” (Pequeño Salto Mortal, 13). También para confirmar que si el anterior no fue un trabajo continuista respecto a “Un día en el mundo”, éste tampoco lo es. (Guillermo) “La dificultad está en concretar dónde te quieres situar, sin olvidarte de dónde vienes. Hemos querido salir de la zona de confort y en ese sentido ha habido una frase que se ha escuchado mucho a la hora de pensar en este álbum: esto suena demasiado Vetusta, no lo vamos a hacer. A veces decíamos: ‘gloria o mierda’, porque cuando sales de ese espacio que controlas tienes el riesgo de desapegarte de lo familiar, pero al mismo tiempo el reto y el vértigo de adentrarte en una zona desconocida que puede traer cosas muy bonitas”. En ese contexto, lo lógico sería pensar que un álbum más frontal como es este que nos ocupa, hubiese seguido un proceso de grabación en directo, como ocurrió con “Mapas”. Pero no: nada que ver. (Jorge) “En realidad se compuso y arregló en un tiempo bastante corto, y aunque es verdad que por el carácter del disco ese método podría haber encajado mejor aquí, lo cierto es que hacer una grabación todos juntos requiere semanas y semanas de ensayos, porque si no al final no haces más que gastar bobina sin conseguir una toma buena. Y otra cuestión es que, a la hora de explorar nuevos territorios, siempre es más fácil si lo grabábamos por separado, porque si lo hacíamos juntos lo normal es que en un momento dado acabes tirando de las herramientas que ya conoces, de ese acervo vetustil de toda la vida. Para ponernos en otro nivel era mejor que cada uno estuviese solo y pudiese proponer cosas en un contexto que no fuera el de tocar como banda”.

El paracaídas mexicano

En el momento de hacer esta entrevista, Vetusta Morla aún trabajaba en el estudio en las últimas mezclas de “La deriva”, apenas unos días antes de emprender rumbo a México, territorio en el que estarán tocando hasta finales de marzo. Ya en abril, el día 24, la gira española arrancará en Murcia, con fechas en Madrid, Barcelona, Santander, Valencia, Valladolid, Málaga, A Coruña, Pontevedra, Bilbao, Granada, Sevilla, Zaragoza y un largo etcétera. (Juanma) “Si existiera el esguince neuronal, sin duda lo tendríamos, porque es un cambio brutal. La suerte es que vamos a empezar en México, sin que haya salido el disco, de manera que tocaremos el repertorio de discos anteriores al mismo tiempo que tendremos la oportunidad de ensayar las nuevas canciones e incluso de poder hacer alguna en directo. En ese sentido, esta vez podemos decir que tenemos paracaídas, porque con ‘Mapas’ no tuvimos ese colchón: fuimos del estudio al escenario casi como a quien le pegan una patada”.