En sus “Crónicas de Motel”, Sam Shepard escribía: “Esta mañana mi caballo lleva las orejas tiesas (…). No se asusta como si hubiese visto fantasmas. Sólo mira”. El grupo publica su segundo disco,”Cease To Begin” (Sub Pop/Popstock!), diez canciones hechas con las rodillas clavadas en la tierra de Seattle y los codos en algún pantano de Carolina del Sur. Los fantasmas, por esta vez, se quedan en casa.

“¿Quieres que te explique el single, ‘Is There A Ghost’?”, pregunta al otro lado del teléfono, retóricamente y un tanto extrañado, Benjamín Bridwell, cantante y compositor de Band Of Horses. “Alquilé una casa muy grande para escribir las canciones del nuevo disco y estar aislado. Lo pasé muy mal porque normalmente esto lo hacía con mi mejor amigo (Matt Brooke, miembro fundador de Band Of Horses, ahora en otros proyectos), y de repente estaba solo. Me daba miedo hacerlo. La canción surgió muy rápido y la grabé en mi ordenador y repetía siempre ‘Is there a ghost in my house?’”.

“Alquilé una casa muy grande para escribir las canciones del nuevo disco y estar aislado”

Mucho se ha hablado de la estampida de Brooke. Mejores amigos (ya no tienen relación y se muestra reacio a explicar el motivo), compañeros en la banda de culto Carissa’s Weird y, según dicen los que solamente saben ver por mirillas, máximo responsable de que “Everything All The Time” (Sub Pop, 06) fuese un debut muy alabado y que su continuación, este “Cease To Begin”, no brille con tanta intensidad. La primera escucha del nuevo trabajo (mirilla) muestra exceso de épica. La tercera y la cuarta y la quinta y la sexta (microscopio), un disco completo, que no se agota, reflexivo, de rock con melodía, en el que nada sobra, como una piscina vacía en “la Ciudad de los Lagos”, Minneapolis, lugar donde Ben Bridwell, dice vivir ahora.

“Lo último que hice fue ser camarero y también estuve trabajando con enfermos mentales, ayudándoles”

“Fue raro cuando abandonamos Carolina del Sur, nuestro hogar, para ir hasta Seattle. Es una ciudad que me gusta, ya es invierno aquí. Me resulta muy inspirador, pero Carolina del Sur es mi casa. Ahora mismo, después de haber viajado por todo el mundo, te puedo decir que ya no estoy tan influenciado por los sitios, podría vivir en cualquier lugar. He alquilado una casa en Minneapolis, más o menos cerca de Chicago….”. Hay discos cortos (poco más de media hora, en este caso) que precisan lentas digestiones. ”Cease To Begin” es menos especial que su predecesor, cierto, pero también más interesante. Como un punto medio entre las texturas de Carissa’s Weird, y la fuerza que se desprendía de canciones como “Wicked Girl” o “The Great Salt Lake”. Como si el debut fuera el impulso y su continuación, el compromiso. “Vaya, ésa es muy buena idea. Creo que mantengo mis influencias desde siempre, siempre he tocado y he escrito del mismo modo. Nunca he compuesto una canción de forma inconsciente, pero ahora sí estamos más tranquilos, más melancólicos y las canciones han ido por ahí…”. De todos modos, escribir es tortuoso. Escribir. Tortuoso. Eso dijo Ben hace meses. “Con el tiempo me voy acostumbrando a que las canciones me salgan de manera más natural y me es más fácil escribir, pero para completar el primer disco necesité mucho tiempo. Ojalá las canciones se escribieran solas y yo no tuviera que hacer tanto esfuerzo”. La naturalidad de sus respuestas contrasta con su edad, veintinueve años. Porque (añade un poco más magia a todo esto), es un tipo que ha vivido lo suficiente como para entender la música y la vida en la carretera con la ilusión del que hace, al final de una etapa, un viaje vertical. “¡Oh, cielos!, he tenido tantos trabajos extraños… dejé el instituto cuando tenía dieciséis años, así que he trabajado desde siempre hasta que formé Band Of Horses. Lo último que hice fue ser camarero y también estuve trabajando con enfermos mentales, ayudándoles”. Letras nítidas, sin alardes fuera de foco, y una voz que se queda, más allá de las comparaciones (Neil Young, My Morning Jacket, The Shins), enredada en perfectas armonías vocales. Puedes llamar a tu caballo “Nunca”. O “Siempre”. O “Nadie”. Y, mientras lo decides, escuchar a Band Of Horses, una de las mejores bandas de los últimos tiempos, e imaginar garzas azules volando cerca de un porche en alguna parte del sur de Estados Unidos. “Es gracioso eso que dices de la foto de la garza azul que aparece en la sección de influencias en nuestro My Space. Es casualidad, pero tiene sentido. Me encanta sentarme en el porche de detrás de mi casa, el que da al jardín, a mirar y a escuchar esos pájaros… Yo escribo sobre lo que me hacen sentir las cosas. Ahí, en el porche, hago muchas canciones y, sin duda, la garza azul es una influencia”.