¿Qué hubiera pasado de haberse presentado Kraftwerk a su público con largas melenas rubias, traje de cuero y larguísimos tacones de aguja?… Creo que esta imagen, además de dinamitar en nuestras memorias todo un icono universal de la música electrónica, nos hubiéramos encontrado, sin duda, ante una insalvable incompatibilidad entre forma y contenido. Fischerspooner aportan un componente lúdico-festivo que los de Dusseldorf ni se plantearon. En apenas un año este ingente grupo ha pasado de la más extrema clandestinidad, a ser una de las propuestas más interesantes del panorama electrónico actual. La idea originaria del grupo era la de crear una especie de compañía que se dedicase en cuerpo y alma en la concepción de un tipo de performance espectacular y grandilocuente.

“Seguramente, volveremos a una revitalización de la música folk, como Bruce Springsteen”

Una especie de vuelta a la bacanal romana pasada por el filtro de las nuevas tecnologías. Warren Fischer y Casey Spooner son el núcleo principal del grupo, aunque la línea primordial la configuren entre todos los integrantes del proyecto. En total son cerca de veinte integrantes provenientes de las más diversas disciplinas como son la moda, el diseño gráfico, la fotografía, el cine, etcétera. Al otro lado del teléfono se encuentra Casey Spooner, compositor de las letras y padre legítimo del plan. Apenas ha pasado una semana de los desastrosos acontecimientos del 11 de septiembre en Nueva York y Washington y mi alusión al tema sirve para que Casey se explaye en algo más de veinte minutos para describirme como testigo de excepción de los trágicos incidentes vividos aquel día. “Todo ha ido muy rápido en la última semana. Fue una experiencia muy dura. Piensa que todo sucedió en un día que parecía iba a ser perfecto; el cielo estaba despejado, había buena temperatura. Y de pronto todo se volvió gris, lleno de humo y cenizas, con sangre por todas partes. Ahora mismo vivimos en un mar de confusión”. La verdad es que la pregunta le despertó en un instante. Minutos antes bostezaba y me confesaba que hacía años que no se levantaba a las nueve de la mañana. Era momento ya de encauzar la conversación hacia la música, que es de los que se trataba. Así que le pregunté qué iba a cambiar en la música a partir de ese momento tan fatídico. “¡Yo qué sé! Si no podemos prever actos tan relevante como los del pasado 11 de septiembre, ¿Qué crees que te puedo decir yo acerca de la música? Yo vivo el día a día, nada más”. ¿Pero es muy posible que se produzcan cambios, aunque solo sea en el contenido de la música? “Definitivamente. Si hablamos más concretamente de la música pop americana, y me refiero a la popular o, mejor dicho, a la mayoritaria como pudieran ser Backstreet Boys y sus secuelas; yo creo que van a desaparecer. Seguramente, volveremos a una revitalización de la música folk, como Bruce Springsteen. Se volverá a una música que retrate mejor el modo de vida americano, en un momento en que todo parece haberse hecho añicos”. Pero volviendo la vista atrás, mirando hacia los días en que decidieron extraer el disco, Casey recuerda que no se basaron en el concepto habitual de grabación. No entraron al estudio hasta que no tuvieron bien definida la cosmología de su performance. La música es para ellos un componente más con una importancia igual como por ejemplo podría tener la parte visual. Pero de ahí a editar un disco, ¿qué es lo que les llevó a hacerlo? “La verdad es que nos encontramos un poco con todo ello. Nuestros primeros espectáculos fueron un éxito y vimos como la gente se interesaba en nuestra música. Hasta aquel momento tampoco nos habíamos adentrado demasiado en la música electrónica. Piensa en Estados Unidos no es un estilo demasiado popular. Por lo que resultó algo difícil, en un principio, darle salida. Hablamos con diferentes compañías, sellos y grupos; hasta que encontramos a John Saltway, un DJ que nos dijo qué debíamos hacer. Nos editó mil copias de ´Emerge´. Tuvimos muchísima suerte y una de las copias llegó a las manos de DJ Hell y él incluyó la canción en un recopilatorio de su sello. Desde Alemania, el tema comenzó a tener éxito por toda Europa hasta llegar al Reino Unido. De allí, la voz corrió rápido hasta llegar a Estados Unidos convertida en un auténtico hit”. Lo que son las cosas, muchas veces te han de valorar los de fuera para que los tuyos se den cuenta de lo que importas, y en América esto también ocurre. El concepto de Fischerspooner no es del todo novedoso, todos hemos oído hablar de The Tubes o de The Residents, lo que sí está claro es se trata un espectáculo poco habitual, pero en su caso ¿cuál es el concepto principal de Fischerspooner? ¿Cómo se definen ellos mismos? “La verdad es que Warren Fischer y yo siempre pensamos en algo que fuera realmente popular. A partir de ahí fuimos introduciendo a gente que realmente nos aportasen ideas. Pronto conformamos un grupo con muy diversas personalidades. Era muy parecido a los estudios de cine como Warner Bros. Creo que es un sistema muy beneficioso para la creatividad ya que ésta se enriquece bajo la acción de un número tan elevado de gente. Pero quiero que quede claro que no se trata de un colectivo ya que aquí la gente entra y sale, no somos siempre los mismo integrantes”.