El trío estadounidense vuelve a la escena con, atención, y en palabras de la propia banda, “la primera opera punk de la historia”. Su título es “American Idiot” (Reprise/Warner, 04); su contenido, trece temas prácticamente entrelazados que ahondan en la difícil situación sociopolítica por la que están pasando los Estados Unidos. Viajamos hasta Amsterdam para conocer detalles de este nuevo salto al vacío de boca de su bajista, Mike Dirnt.

Es cierto que “Warning” (Wea, 00) ya supuso un importante paso hacia
delante. Tras el éxito de “Good Riddance (Time Of Your Life)”, una
balada de tono pseudocountry que cerraba su quinto larga duración,
“Nimrod” (Wea, 97), Billie Joe, Mike D y Tree Cool comprendieron que su
imagen había dejado de ser esclava del peinado alocado, la mirada
perdida y el sonido punk popero, cuyo rédito se les estaba ya agotando.
Un crédito que habían empezado a ganar algunos años atrás, cuando tras
un brillante e injustamente olvidado “Kerplunk” (Lookout, 92), Billie
Joe y cía. deciden firmar con Warner, en un movimiento que, como era de
esperar, levantó las más duras críticas del universo independiente e
iconoclasta del que provenían. “Siempre hemos demostrado una
progresión en nuestra música, no únicamente ahora. Las críticas por el
sonido pop que recibimos con ´Warning´ o las que podamos encajar con el
nuevo disco ya las sufrimos en su día cuando fichamos con Warner, o
cuando introdujimos nuevos instrumentos en ´Nimrod´”
. El producto
con el que se estrenaron en la multi, “Dookie” (Wea, 94), se convirtió
en el disco de una generación: cerró de un portazo las puertas del
depresivo y angustioso grunge y abrió, además de la vía hacia un nuevo
género masivo (que se encargaron de explotar bandas como Offspring,
Pennywise o Ten Foot Pole), también un nuevo modelo de expresión,
vestuario y actitud que recuperaba las bases del primer punk de los
setenta, rebajando el nivel de insolencia pero conservando una alta
tasa de reivindicación de nuevos valores. Green Day se comió casi
literalmente el resto de bandas en el festival de Woodstock de ese año,
y frases como “Ya no me importa nada. Estoy agobiado y crezco por
aburrimiento” (“Burnout”), “¿Dónde está mi motivación? Cuando hasta
masturbarse pierde su gracia, estás realmente jodido” (“Longview”) o
“No te conozco, pero creo que te odio” (“Chump”) encontraron un poso de
identificación generacional parecido (aunque no tan extendido) al que
en su día consiguieron bandas como The Clash o Sex Pistols.

“Ya nadie quiere debatir en nuestro país, porque nadie está seguro de que la información que posee sea la correcta”

Unos cuantos millones de copias y un año más tarde, la esperadísima
continuación de “Dookie”, “Insomniac”, decepcionó a crítica y fans.
Repetitivo, insulso y descafeinado, el disco resquebrajó las esperanzas
de quienes creyeron haber visto en Green Day la gran banda que debía
dominar el escenario rockero por un largo periodo de tiempo. “En realidad había muy buenas canciones ahí –reivindica Mike D- ´Geek
Stink Breath´, ´Brain Stew´… Fue un proceso quizás demasiado
acelerado el que llevamos a cabo de cara a editar el disco. Surgió una
obra de rechazo, dura, rápida y excesivamente agresiva”
. “Nimrod”,
sin llegar a las cotas de calidad y pegada de “Dookie” mejoró
ostensiblemente la imagen de la banda. Partiendo de la variedad y de
algunos temas brillantes (“Nice Guys Finish Last”, “Walking Alone”,
“Good Riddance (Time Of Your Life)”, “Redundant”, hizo recuperar para
la banda californiana la atención perdida, que revalidó en “Warning”,
una obra seria, moderna, fresca, ligera y entusiasta, que sorprendió a
propios y extraños con un nuevo registro que marcaba un salto
cualitativo hacia el pop y la melodía dulzona pero de buena digestión.
Ahora, cuatro años y dos discos recopilatorios (de éxitos uno y de
rarezas otro) después, y cuando se cumplen diez del boom sociomusical
que supuso “Dookie”, vuelve el trío californiano con este nuevo punto
de inflexión. Lo curioso del caso es que Green Day había llegado a
componer y grabar a lo largo de este tiempo de inactividad una serie de
temas, en nada relacionados con la temática de “American Idiot”, que
eran los que debían haber pasado a formar parte de su séptimo disco
oficial en estudio. Pero algún avispado se logró colar en el estudio
del trío y se hizo con el material, del que la banda no tenía copia. “Estaban en un disco duro, almacenados. Cuando fuimos a recuperarlos, había desaparecido el ordenador y su contenido”.
Lo mejor del asunto es que esas canciones aún no han aparecido, ni en
bootlegs, ni en Internet ni en programas de descarga p2p.

“Dónde se han escondido los Bonos, Michael Stipes, todos esos supuestos portavoces concienciados”

“La situación se nos planteaba como una montaña que debíamos volver
a escalar. Nos dijimos: ´Ok, podemos intentar recomponer los temas:
subir esa montaña que ya conocemos y disfrutar del viaje; lo hemos
hecho otras veces y sabemos lo que encontraremos en la cima. Pero
también podemos optar por olvidarnos de la montaña y tirarnos al río.
Es más peligroso, novedoso, pero existe el aliciente de no conocer lo
que encontraremos en la otra orilla, y seguro que la experiencia lo
merece´. Al final, claro, elegimos mojarnos”
. Llegados a este
punto, la primera pregunta referente al nuevo disco es evidente: ¿qué
pretende Green Day haciendo algo así? ¿Se han vuelto unos presuntuosos,
acaso estaban aburridos o es que han descubierto a Yes pasados los
treinta? (Risas) En realidad, todo empezó improvisando en
el estudio de grabación. No sabía qué hacer y compuse una pequeña pieza
de treinta segundos. Al resto le encantó y Billie Joe compuso a su vez
otro tema de treinta segundos; luego fue el turno de Tree Cool. Nos
fuimos animando y al final nos preguntamos: ´¿Por qué no?´, y
desarrollando la idea acabamos dando con la forma de ´American Idiot´.
Aquellas primeras composiciones forman ahora parte de ´Homecoming´, uno
de los temas del disco”
. Pese a todo, el trabajo sigue siendo cien
por cien Green Day. “American Idiot” nos ofrece un conjunto de temas
marca de la casa (al menos de la que registraron en su último álbum),
que se nutre de cortes melódicos, muchos de ellos pausados, donde la
temática común y las dos piezas centrales (“Jesus Of Suburbia” y
“Homecoming”) son lo único que lo diferencia, a primera vista, de su
disco anterior. “El disco guarda más relación con un trabajo de punk
rock que con ´Tommy´, claro. De hecho, en la composición del disco a
quién más he estado escuchando ha sido a Gary Numan. Sí que es
conceptual, como lo pueda ser alguno de Pink Floyd; la diferencia está
en que en las revoluciones del motor de cada uno. Mientras que en un
tema de Pink Floyd te puedes dormir tres o cuatro veces hasta que
termina, con nosotros estás a tope a lo largo del camino”
. Vaya,
eso suena a The Clash. Destacan por sus inteligentes arreglos y su
nivel de inspiración “Are We The Waiting”, probablemente el corte más
épico firmado por la banda, la furiosa “St. Jimmy”, la brillante y
pegadiza “She´s A Rebel” y el corte acústico y melancólico de “Wake Me
Up When September Ends”, una canción autobiográfica en la que Billie
Joe rinde homenaje a su padre. “Billie diría que es un tema que se
sale de la dinámica del disco. Es la primera vez que escribe sobre su
padre, que murió un septiembre. A veces es necesario hacer un alto en
el camino, mirar alrededor y aceptar que estás perdido. Quizás sea ésa
la relación con el protagonista de la historia”
. La otra gran
novedad con la que nos sorprenden Green Day proviene de sus letras. La
temática del disco gira en torno a la convulsa situación política por
la que atravesando ahora mismo Estados Unidos: la pseudodictadura
mediática y política de los poderes fácticos, económicos del país y la
desesperanza creciente entre una población a la que hicieron creer que
crecían en el país de las libertades y ahora despierta en la patria de
las desigualdades y con una paulatina supresión de derechos que se
creían conquistados. Un despertar en el que George W. Bush ha jugado el
papel de catalizador. “Sí, si bien nuestra manera de afrontar la
política es más desde una perspectiva de lo individual, más que de lo
colectivo. ´American Idiot´ tiene lugar en la actualidad, viviendo en
un país dividido. El protagonista se siente frustrado, cabreado,
desesperanzado. Nosotros pintamos esa realidad de forma indirecta y sin
pretender aleccionar; sólo como un elemento de reflexión o de debate.
Ya nadie quiere debatir en nuestro país, porque nadie está seguro de
que la información que posee sea la correcta”
. Precisamente
Fletcher Dragge de Pennywise me comentaba hace poco en una entrevista
que se estaba gestando un caldo de cultivo revolucionario entre la
juventud norteamericana y europea, parecido al mítico movimiento hippie
de los sesenta, pero donde el amor y el LSD iban a ser sustituidos por
la violencia y la búsqueda de respuestas y donde las voces de aquella
generación, Bob Dylan, Joan Baez o Simon & Garfunkel iban a ser
actualizadas por la de bandas como Bad Religion, NOFX o los propios
Pennywise. “Tiene algo de razón. Es curioso preguntarse ahora, con
todo lo que está sucediendo en nuestro país, dónde se han escondido los
Bonos, Michael Stipes, todos esos supuestos portavoces concienciados.
Y, en cambio, bandas a las que la gente asociaba con otros valores,
como Pennywise, Green Day o tantas otras, son las que están dando la
voz de alarma e intentando tirar de la gente”
. Queda claro que
“American Idiot” es más que un simple punto y seguido en la trayectoria
de Green Day. Valiente, arriesgado, ambicioso o excesivo son adjetivos
que pueden dar el apellido al séptimo disco de la banda. Nosotros nos
quedamos con el de inteligente, por el buen uso que la banda ha hecho
de su experiencia, bagaje artístico y variadas influencias. Seguro que
ya hay un millar de bandas en garajes por todo Estados Unidos tomando
buena nota de la nueva lección de Billie Joe y sus chicos.