Tras tratar de desenmascarar a los gobiernos que nos maniatan en su anterior “The Resistance”, MUSE vuelven a la carga con “The 2nd Law”, en el que expresan su temor a que el crecimiento sin control acabe llevando al mundo al colapso, ante la galopante escasez de energía. En cuanto al sonido, el disco crece por encima de los guiños al dubstep de su primer single “Madness” y de la grandilocuencia épica de “Survival”, y nos presenta a la banda en un gran momento de forma, con una de sus colecciones de canciones más diversas y entretenidas hasta la fecha.

(Matt Bellamy) “La segunda ley de la termodinámica de Newton teoriza sobre la energía y en como ésta va decreciendo poco a poco, en todo el Universo, mientras que los seres humanos necesitamos naturalmente seguir consumiéndola, para sobrevivir y evolucionar. De ahí el encontronazo entre nuestro subconsciente e instintos, que buscan la supervivencia, y la realidad, que la va mermando. Los primeros temas del disco (‘Survival’, ‘Supremacy’, ‘Animals’, ‘Madness’) tratan de esa lucha instintiva, mientras que al final vemos como todo ha acabado, todo ha desaparecido”. Esta vez la cosa va de energía. En capítulos anteriores, el trío de Devon ya nos había abierto puertas a mundos ignotos, que se mantienen ocultos para la gran mayoría hasta que ellos muestran el camino. En 2001, titulaban su segundo disco “Origin Of Symmetry”, en referencia al físico japonés Michio Kaku y su libro “Hiperespacio”, que trata de revelar el origen de la simetría que da la estabilidad al Universo como la manera de descubrir si existe realmente Dios o no. Dos años después, influidos por la guerra de Irak, su “Absolution” ya empieza a tratar temas apocalípticos, así como de superación personal y redención. Su mayor punto de inflexión comercial hasta el momento, “Black Holes And Revelations” (2006), supone también un paso más allá en su propia manera de expresar sus miedos y paranoias: elucubraciones sobre el estado corrupto de la sociedad actual y reflejo de las teorías conspiratorias que nos pueden llevar a un nuevo estado totalitario mundial. “The Resistance” (2009) dedicaba gran parte de su tiempo a llamar a la unidad y la resistencia contra las continuas mentiras de los gobiernos, y a ser lo suficientemente perspicaces como para saber leer entre líneas y atisbar los intereses ocultos detrás de la mayoría de leyes y acuerdos multilaterales de la actualidad. Para su sexto álbum de estudio, los ingleses dan una nueva vuelta de tuerca a su personal óptica de observar el mundo desde detrás del espejo. (Matt) “Todo nació viendo las noticias en la televisión: contemplando los problemas que se dan en el mundo y que se van repitiendo cíclicamente; quería descubrir qué hay detrás de eso. De ahí llegué al estudio de la energía, de los diferentes procesos de acumulación y desgaste; una sociedad basada en un crecimiento constante es insostenible, pero a la vez inevitable. Y entendí que, de forma totalmente inconsciente, la mayor parte de nuestros problemas, incluida la infelicidad inherente a casi todo ser humano, son provocados por esa lucha interna por la supervivencia”.

Y a todo esto, ¿qué tal los temas del nuevo álbum? Tras varias escuchas, la primera conclusión es que, a partir de los avances y las declaraciones de los miembros de la banda en los meses precedentes a su publicación, habíamos sido llevados a equívoco, quien sabe si de forma consentida y previamente pactada (¿buscando quizás huir de sus patrones más conocidos?). Tanto en el teaser con el que la banda presentaba el álbum en la red, y que ha resultado ser parte del tema “The Second Law, Pt.1”, como en la más reciente “Madness”, que será su primer single, evidencian claras influencias del dubstep, ese oscuro reducto de la electrónica nacida en los guetos de Londres, que tanto ha cautivado al rock mainstream en los últimos años, primero tras la aparición de Burial y más recientemente tras la eclosión masiva de Skrillex. Pero, tranquilos todos, no hay más rastros del género en el resto de “The 2nd Law”. Parece que el guiño quedará en mera anécdota. (Dominic Howard, batería) “La idea es seguir tomando riesgos, siempre. ¿De dónde surgió la inspiración? Estábamos grabando, al inicio de las sesiones para este nuevo disco, y vimos que Skrillex tocaba a pocas calles del estudio. Matt y yo nos acercamos a verle y flipamos. Era algo nuevo, diferente, una energía que hacía tiempo no veíamos. Volvimos al estudio y tratamos de dar un tratamiento parecido, aprovechando esa intensidad, pero con instrumentos, más orgánico. ‘Madness’ nace de ahí y es algo diferente a lo que siempre habíamos hecho. Como canción, tiene una estructura muy sencilla. El otro día escuché por casualidad ‘Survival’ en la radio y pensé ‘joder, vaya ladrillo, ¿qué coño es esto?’… ¡¡¡y éramos nosotros!!! Y está bien, es parte de Muse, toda esa épica y afectación, pero precisamente por ello nos gusta tanto ‘Madness’. Más allá de la influencia del dubstep, pretendemos que proporcione nuevos aires a la banda”.

Tampoco es buen reflejo la grandilocuente “Survival”, tema que el trío ha cedido a las Olimpiadas londinenses, y que con su marciana epopeya sonora, sus deudas a Queen y sus bravatas líricas habían hecho temer lo peor a sus fans menos talibanes, que veían como los excesos mostrados en la última parte de “The Resistance” podían haber acabado adquiriendo protagonismo ahora en “The 2nd Law”. (Chris Wolstenholme, bajista) “No es representativa del resto del disco, pero con Muse se da esa típica relación de amor u odio de una forma muy exacerbada. Entré en iTunes pocos días después de lanzar el tema, porque sentía curiosidad por ver las reacciones. Y vi lo que me esperaba. Sólo había ‘5’ o ‘0’, un buen puñado de cada uno. ¡Me encantó!”. Más allá de los tres avances, que suman lo más aventurero del conjunto, “The 2nd Law” es un disco de canciones, más cercano a la variedad y pegada de “Black Holes And Revelations” que a la unidad de “The Resistance”. Ahí está la metalera “Supremacy”, con un riff que puede recordar al stoner de los noventa, o la casi bailable “Panic Station”, en la que, en ocasiones, nos parece estar oyendo a un Prince reciclado, lo último que esperábamos de una banda como Muse a estas alturas. Tampoco faltan nuevos guiños a Queen, como en “Explorers” ni recurrentes visitas a la factoría histórica marca de la casa, en “Follow Me”, “Animals” o “Big Freeze”. Dominic lo analiza como un proceso en el que: “hemos dado a cada tema lo que pedía. ‘Supremacy’ queríamos que sonara como si lo estuviéramos tocando en un estadio lleno de gente, la idea al grabarla era imaginarnos ese contexto. ‘Madness’ en cambio es una producción mucho más mimada, más intimista y más cercana a la electrónica”. Para Matt, “casi cada uno de los temas ha supuesto un reto diferente. Cuando acabamos de grabar ‘Follow Me’, sonaba como un tema rock, demasiado normal. Le dimos completamente la vuelta, introduciendo elementos electrónicos, deconstruyéndolo. Con ‘The Second Law, Part I’, el proceso fue justo el contrario. Nos íbamos retando a nosotros mismos. También hay dos canciones de Chris, de las que se sentía muy orgulloso y que quiso cantarlas él mismo. Todo ha tenido cabida en el disco”.

Para la parte final del trabajo, la banda deja una nueva sinfonía, dividida en dos, que da título al disco. La primera parte es caótica; a tenor de por cómo suena y por las imágenes que lo acompañan en el vídeo que subió la banda a la red, parece que simboliza una huida masiva, un éxodo de no se sabe dónde o hacia dónde. Tras ella, llega una segunda parte tranquila, relajada, pacífica. Parece que el horror ha finalizado y ha llegado la paz, ya sea por la supervivencia del drama previo o por la extinción definitiva de toda materia viva. Conociendo a la banda y su debilidad por lo truculento, voy a decantarme por lo segundo. (Matt) “Sí, acertaste (risas). La primera parte trata de la lucha por sobrevivir, del caos, de la insostenibilidad por querer seguir creciendo constantemente y el colapso que se produce al ir agotándose la energía. La segunda parte es la calma tras la tormenta. La idea que quiero mostrar en ‘The Second Law, pt. II’ es como un abandono por parte del universo; un zoom out con la cámara dejando cada vez más alejado nuestro planeta y desapareciendo en la nada”.
“The 2nd Law”
marca el fin de la relación contractual entre Muse y la multinacional Warner. Teniendo en cuenta que el trío inglés siempre ha demostrado inquietud por las fórmulas alternativas, no parece aventurado pensar que en el futuro la banda decida cortar sus vínculos con la industria clásica y explore nuevos sistemas de distribución. Matt ya ha empezado a pensar sobre ello. “Es evidente que el mercado se ha transformado muy profundamente. Pero por eso mismo, de aquí a dos o tres años, cuando nos planteemos grabar un nuevo disco, es posible que todo haya cambiado de nuevo. Ha habido bandas que han regresado al terreno del single, editando canciones sueltas conforme las van componiendo. No me parece para nada mala idea para Muse. Otra posibilidad que se me ha ocurrido es realizar una producción teatral alrededor de un nuevo concepto. Aunque también quería desarrollar la faceta más acústica e intimista de la banda en nuestras próximas composiciones… ¡ya veremos!”.
Por último, si hay una parte inseparable al particular universo sónico de Muse, es su traslación al directo. Chris lo tiene claro. “Siempre hay nuevos objetivos. Y para una banda como Muse se trata sobre todo de llegar allá hasta no hemos llegado antes. Somos importantes, pero solo en ciertos países; en la última gira, hicimos únicamente diez conciertos en estadios en Europa, y ninguno en Estados Unidos. Joder, mira a U2, pueden hacer un estadio allá donde les apetezca. Es genial encontrarte en una posición así. Y ahí es donde se presentan los nuevos retos para los próximos meses”. Su gira de hace tres años ya fue digna de pasar a la historia como uno de esos montajes faraónicos que parecía que únicamente se daban en las grandes giras de las estrellas del rock sinfónico en los setenta, y que sólo U2 en la actualidad nos estaba ofreciendo: torres gigantes retroiluminadas que acogían y elevaban a cada uno de los miembros del grupo, láseres de última generación, platillos volantes que descendían en medio del estadio… No parece fácil dar continuidad a tal desfase de medios, pero como siempre en el caso del trío, más es menos, y parece que la imaginación de Bellamy ya ha echado a rodar… “Para la gira de invierno no habrá nada especial. Al ser en recintos cerrados, será una producción normal. Lo que estamos estudiando es implantar nueva tecnología en la gira veraniega de estadios. Hay un invento muy novedoso, que permite transformar a la gente que está de pie en pista en una pantalla gigante. Es muy complicado y estamos todavía estudiándolo, pero puede ser muy espectacular. También quiero construir un robot gigante para los shows. Es algo que siempre he querido y ahora parece que va a ser por fin posible. ¡Será divertido!”.