¿En qué momento fue que rompiste con todo para marcharte una temporada a India?
En aquel momento yo estaba saliendo con una chica que se involucró en un proyecto con el que tenía que marcharse a India, así que yo me fui con ella. Pero eso fue después de… ¿Sabes? Ese periodo de principios de los ochenta fue extraño. A finales de los setenta estábamos metidos de lleno en el punk y aunque a Wire se nos veía como una banda de punk futurista en realidad en 1980 eso que después se llamó post-punk se puede decir que no existía. En realidad en ese momento lo que se produjo fue un retorno al pop de grupos como Duran Duran, que habían crecido con el punk. Eso era lo que vendía y era popular. Pero aquellos que estaban más interesados con el lado experimental de la música nos encontrábamos muy desilusionados con la deriva que estaba tomando todo. Al mismo tiempo entre 1980 y 1982 empezó a haber un interés por las músicas del mundo (aunque en ese momento todavía no recibían ese nombre, simplemente nos referíamos a su origen: música sudafricana o de Oriente Medio, por ejemplo). Así que en ese contexto, con la música pop perdiendo buena parte de su interés, el descubrimiento de otras formas de hacer música resultaba de lo más excitante, e ir a India a aprender de su tradición musical me parecía lo mejor que podía hacer.
Después de A to Z yo tenía claro que no tenía interés en desarrollar una carrera como músico de pop, Provisionally Entitled fue simplemente el disco que me había apetecido hacer, y creo que Not To era una campo de pruebas de cara a una posible carrera futura como productor, aunque puede que ese disco no sea el mejor ejemplo de lo que es una buena producción. Pero me sirvió de entrenamiento para afrontar la producción de Virgin Prunes, que era algo realmente serio con lo que yo quería hacer un buen trabajo. Como artista en ese momento no tenía del todo claro dónde quería ir. Wire se había acabado, y como solista, aunque Desmond y Robert tenían un punto de vista diferente del camino que debíamos seguir, me tocaba a mí tomar las decisiones. Habría sido diferente si le hubiéramos puesto al proyecto un nombre, pero al final el nombre que figuraba era el mío, no había dinero y no había motivación para apuntar en una dirección o en otra. Con el tiempo me he dado cuenta de que las decisiones que tomas tienen una influencia sobre el resultado de lo que estás haciendo: si por la época de A to Z me hubiera tomado en serio lo de la carrera en solitario posiblemente las cosas hubieran transcurrido de forma muy diferente, pero mi actitud era “Tengo este disco y lo único que pretendo es publicarlo”. Hacer discos era algo fascinante para mí, todavía lo es de hecho…

Not To está compuesto junto al resto de Wire, ¿cierto?
Algunas de las canciones se habían compuesto en la época del 154. De hecho esos temas podían haber acabado en ese “famoso” cuarto disco de Wire que nunca se grabó. Pero en ese momento ninguno sabíamos muy bien qué es lo que iba a pasar con Wire, por eso yo acabé utilizando las canciones en Not To. Hay diferentes opiniones dentro del grupo de lo que pasó con ese cuarto disco: yo creo que tuvimos una oportunidad de grabarlo en 1980, pero no supimos entender que las cosas estaban cambiando para nosotros. Con 154 tuvimos unas críticas fantásticas, lo que nos hizo plantearnos cuál debía ser nuestro siguiente paso como grupo. Por otra parte, especialmente a Bruce siempre le ha puesto muy nervioso la idea de alcanzar el éxito. Yo lo entiendo, hay muchos artistas a los que les ocurre eso. Y (este es única y exclusivamente mi punto de vista) a él no le apetecía hacer ese disco precisamente por temor a que el grupo se hiciera excesivamente conocido porque, de verdad, las críticas que se publicaron de 154 eran las mejores posibles que podía tener un disco aquel año. Desde que eso pasó, en verano de 1979, hasta enero de 1980 pasamos de ser la mejor banda de nuestra generación a literalmente dejar de existir. Así que fue confuso para todos nosotros. Un tema como Doubles & Trebles, que todo el mundo sabía que iba a formar parte del cuarto disco y que iba a ser una canción importante, nunca llegó a grabarse. Al mismo tiempo publicar el directo Document And Eyewitness no fue un buen movimiento, cuando lo que se esperaba es que sacáramos un nuevo disco del nivel de los anteriores. Emi empezó a considerar que no éramos suficientemente comerciales para ellos y para empeorar la situación no teníamos dinero, ni una libra, no habíamos ganado nada ni con los tres primeros discos ni con los conciertos, el único ingreso que habíamos tenido era el de los avances, que en 1979 se había agotado. Estábamos en una posición en la que podíamos fichar por una independiente, pero los sellos indies en aquel momento no tenían capacidad para dar un avance. Así que qué se supone que teníamos que hacer, cómo sobrevivir… Bruce y Graham proponían hacer nuestro pequeño sello y grabar discos con pocos medios. Yo decidí hacer discos en solitario, pero en 1982 estaba completamente exhausto, me estaba volviendo loco dándole vueltas a mi relación con la música y la relación de la música con conseguir el dinero básico para sobrevivir.

Y en ese contexto afrontas tu primer encargo profesional como productor con el primer disco Virgin Prunes, …If I Die, I Die.
Sí, en ese momento yo quería transformarme en productor. Con Wire fuera de combate y mi carrera en solitario que no sabía hacia donde apuntar me parecía la mejor de las opciones. Pero nuevamente volví a darme de bruces con la realidad. Para trabajar como productor necesitas conocer a gente, y aún mejor si tienes a un buen agente que te mueva. Me ofrecieron producir el primer disco de Spandau Ballet, pero me parecía que tenían un nombre realmente estúpido… y todavía lo pienso. Me hicieron bastante ofertas en aquella época, la verdad, pero tenía una actitud un tanto arrogante más propia del artista que de un productor: “Mi hijo lo haría mejor”, “No estarían mal si mataran al batería”,… ya sabes, ese tipo de cosas.
Viéndolo con perspectiva realmente era urgente que cambiara mi actitud, mi manera de enfrentarme a todo lo que tenía que ver con la música. Cuando volví de India, también coincidiendo que comencé mi relación sentimental con Malka y a trabajar con Minimal Compact, cambiaron las cosas en parte porque Minimal Compact trabajaban de una forma que no tenía nada que ver con la de Wire, empezando porque ellos sí tenían dinero.

¿Dónde tenías tu centro de operaciones en aquel momento, en Londres o en Bruselas, la ciudad donde estaban las oficinas de Crammed con quienes empezaste a trabajar?
Entre 1985 y 1992 viví en Bruselas, sí.

Una curiosidad. Not To termina con una versión de un tema de George Harrisson, Blue Jay Way. En aquella época, 1982, con todo el fenómeno new romantic dominando las listas y un underground dominado por el post punk ¿reivindicar a George Harrisson y The Beatles era nadar a contracorriente, o nunca hubo una predisposición en tu generación contra ellos?
Bueno, no tengo muy claro lo que pensaba la generación punk o post punk, pero yo siempre he sido un gran fan de los Beatles. En Wire Bruce solía hacer referencia a ellos como “la palabra que empieza por B”; él los odiaba con todas sus fuerzas. A Robert no le interesaban, a Graham sí que le gustaban y yo era el fan.

Así que estabais al cincuenta por ciento de fuerzas.
Bueno, ahora mismo el último en entrar, Matt, es un gran fan de los Beatles. En cualquier caso y volviendo a Blue Jay Way, tengo que decir que es una versión bastante absurda que no tengo claro que hubiera sido aprobada por George Harrisson. En cierto modo se parece bastante al hip hop en cuanto a que está construida a base de loops: hay una textura y luego arranca un ritmo bastante parecido al del rap. Pero no es un sample, son loops grabados en el estudio.

“Me ofrecieron producir el primer disco de Spandau Ballet, pero me parecía que tenían un nombre realmente estúpido… y todavía lo pienso. Dije que no”

También quería preguntarte por la situación legal de los tres primeros discos de Wire, los que publicó Harverst/Emi. Si no me equivoco la última vez que fueron reeditados fue hace diez años, Emi fue absorbida por Sony hace cinco…
Es un tema del que no puedo hablar.

Pero ¿sabes si alguien tiene planes de futuro para esos discos?
No está en nuestras manos, pero me encantaría que así fuera…

¿Y qué me dices de los discos de la segunda etapa del grupo, la etapa Mute, que tampoco ha conocido nunca una reedición?
Siempre he tenido la idea de que tendríamos que hacer algo con el material de los setenta antes de afrontar el de los ochenta. El tema de las reediciones es una cuestión de tiempo, como te decía al principio. Aunque en España tal vez no ha tenido mucho eco, los últimos años han sido un periodo muy prolífico para Wire: un disco en 2013, otro en 2015, otro en 2016 y habrá un nuevo álbum en 2017. Son muchos discos en un periodo muy corto de tiempo y demás, como te decía antes, este año va a ser muy importante para la banda con la celebración de los cuarenta años.

Háblame de esas celebraciones…
El aniversario propiamente dicho es el 1 de abril, que es la fecha en la que tocamos por primera vez los cuatro juntos, antes de esa fecha Wire habíamos sido cinco. Y el disco sale el 31 de marzo, que es la fecha más aproximada en que podíamos salir a la calle. Eso implica que por cuestiones de producción del vinilo debo tener el álbum terminado a finales de este mes. Y eso es en lo que estoy ahora mismo.

Pero seguro que ya estás trabajando en otras cosas para el aniversario…
¡Nada que pueda contarte! Lo único que te puedo decir es que permanezcas atento a la mailing list de pinkflag.com. Eso y que no estoy seguro que los eventos incluyan España. España ha llegado a ser un caso curioso porque ha pasado de ser uno de nuestros mercados más fuertes por la época de Sent a convertirse en un territorio en el que apenas ha habido promoción de Wire en los últimos años. Y no sé exactamente qué es lo que ha pasado.

Bueno, yo creo que es una combinación de muchas cosas. Por un lado que la crisis financiera se ha llevado por delante muchas revistas musicales y otras sobrevivimos con menos recursos que hace una década, por lo que entrevistar a una banda con cada nuevo disco se ha convertido en un lujo. Por otra parte hace años había una serie de patrocinios en el área cultural que se han terminado por la situación económica. Sin ir más lejos, creo que la primera vez que Wire actuásteis en Madrid después de la reunión fue en La Casa Encendida, un espacio cuya programación depende de un banco.
Lo entiendo, lo entiendo. De hecho siempre he considerado España un país con un fuerte interés en la música y hubo un momento en que en España ocurrían muchas cosas.

Por ir cerrando, quería preguntarte por el único disco de Colin Newman que todavía no cuenta con reedición, It Seems.
Es una buena pregunta… Bueno, Beggars se han portado muy bien conmigo a la hora de pedirles permiso para reeditar estos tres discos: no me han pedido nada, de hecho ni siquiera hay contratos de por medio. Si Crammed, que fue quien publicó It Seems, tendría esa misma actitud es algo que desconozco. También hay que reconocer que un sello como Beggars Banquet tiene mucho más dinero que Crammed, y tal vez eso influya en su manera de afrontar estos temas. Tal vez cuando termine con todo este tema del aniversario de Wire le plantee a Marc Hollander hacer algo parecido a esto con Commercial Suicide, It Seems y Bastard. Tengo demos y material como para plantear ediciones similares a estas con esos discos también. Pero para ser sincero es algo que puede ocurrir o que no, va a ser su decisión en realidad porque no tiene por qué darme nada. No tengo mala relación con él, pero es cierto también que no hablamos desde hace años, así que no tengo ni idea de cuál puede ser su opinión al respecto.