Conocida por un proyecto tan festivo como Amparanoia, la jienense ha sorprendido a propios y extraños publicando casi al mismo tiempo un disco, “Espíritu del sol” (World Village/Harmonia Mundi, 14), y “La niña y el lobo” (Ediciones Lupercalia, 14), un libro descarnado en el que confiesa haber sido víctima de violencia de género. Una muestra de valentía de la que teníamos que hablar directamente con su autora.

“La niña y el lobo”, título de un trocito de papel que la madre de la autora guardó durante treinta y ocho años en su monedero, sirve también de presentación a un debut literario que llega en el momento adecuado y que nos habla del período en la vida de Amparo Sánchez que va entre sus quince y sus veinticuatro años de edad. “Ya ha pasado el tiempo necesario para tener esa mirada en la lejanía. Es un tema que siempre había guardado con la intención de olvidarlo, pero una buena amiga de aquella época que aparece como Susana en el libro me propuso que por qué no escribía algo para ayudar al resto de mujeres que sufren esa lacra que es la violencia de género”.

En esta novela, la cantante se desnuda como nunca lo había hecho, algo que, necesariamente, debía provocar en ella una sensación de vértigo. “Claro que me dio vértigo pero me hizo mucho bien recordar unos diarios que había quemado de aquella época. Me dio más vértigo decidirme a publicarlo cuando lo había acabado, pero una vez tomada la decisión está siendo una aventura increíble”. Una historia que, como se puede suponer, tuvo momentos de debilidad. “El proceso ha sido durísimo y en muchas ocasiones he tenido la tentación de dejarlo correr, pero la gente que tenía alrededor me animaba para que siguiera adelante”. Entre esa gente se encuentran sus dos hijos. “Mi hijo mayor fue la primera persona que supo del proyecto y que lo leyó. Tenía veinticinco años cuando lo empecé y fue el que más me animó a contarlo todo. El otro, que tiene dieciséis años, me ha dicho que aún no está preparado para leerlo y lo respeto, por supuesto. Cuando lo haga ya me dirá qué le parece”. Mientras, Amparo seguirá de ciudad en ciudad presentando este libro que debe servir de ayuda hacia una sociedad en la que desaparezcan las desigualdades, combinando sus visitas con la presentación de su reciente disco “Espíritu del sol”, un trabajo grabado en Tucson junto a Joey Burns y John Convertino (Calexico) y que cuenta con colaboraciones de artistas estadounidenses (Mona Chambers, Vicky Brown…), argentinos (La Mona Jiménez, Raly Barrionuevo…) o mexicanos (Colectivo Tapacamino). “El disco empezó a nacer después de ese proceso sanador que fue el primer manuscrito del libro. Han ido paralelos y eso me ha servido también para aprovechar aquellas ciudades en las que he ido tocando para presentarlo”.