Pero tras volver a masterizar y rendir tributo en directo a su clásico “Young Team”, el quinteto de Glasgow aparece con un disco notable, “The Hawk Is Howling” (Pias), la bala que verdaderamente guardaban para celebrar su decenio como grupo de amigos que necesitan tocar, tocar y seguir tocando. Barry Burns, el quinto hombre, explica por qué no es momento de respiros para esta criatura adulta y elegante.

Sentarse a escuchar durante una hora el nuevo disco de Mogwai y tratar a continuación de escribir algo sensato sobre lo escuchado no es fácil, puede que ni necesario, y en todo caso será previsible. Se ha escrito casi todo sobre un grupo que para su sexto álbum de estudio ha vuelto a contar con Andy Miller, el productor de sus primeros y tan comentados días. “A la gente siempre le gusta comparar con los primeros discos”, dice Burns. “Este un álbum nuevo y no es exactamente parecido a nada de lo hecho anteriormente. Nadie pensó en ´Young Team´ o en ´Come On Die Young´ cuando nos pusimos a tocar”.

“Nuestro manager me dijo que si Internet no existiera venderíamos unos trescientos mil o cuatrocientos mil discos”

Muchos piensan que la magia quedó atrás, pero también reconocerán que “The Hawk Is Howling” brilla aunque no rompa con nada. Contiene todos los ingredientes de un buen disco de Mogwai, menos piano que su predecesor “Mr. Beast” y alguna sorpresa de la que hablaremos tras saber qué diferencia al compacto del resto de la discografía de los de Glasgow según Burns. “Supongo que el hecho de haber utilizado personas diferentes. Grabamos con un ingeniero de sonido nuevo. Nos hemos rodeado de más gente, hemos escuchado más voces y eso de alguna manera ayuda. A veces nos repetimos a nosotros mismos y nos aburrimos haciendo música, así que es bueno contar con oídos frescos. Pero me resulta difícil describir el sonido que hemos conseguido”. A estas alturas no parece tan difícil. Ese sonido denso y limpio que lo llena todo y que incluye generosamente a cada instrumento y efecto en una nueva montaña rusa de intensidades. Otra de las cosas que distingue al nuevo trabajo de Mogwai es su tiempo de gestación, una vez que la reedición de “Young Team” quedó resuelta: apenas mes y medio a diferencia de largas sesiones de otras veces. “El año pasado grabamos algunas canciones, pero no nos gustaron así que empezamos de cero en febrero y en seis semanas lo teníamos. Creo que extendernos mucho en el tiempo habría jugado en contra”. Es una idea que Burns subraya a lo largo de la conversación, seguramente un factor que estuvo muy presente cuando el quinteto se sentó a componer. Más aún si se piensa en este objetivo declarado. “Cada disco que grabamos es sólo para poder salir y tocar. El directo es lo más importante para nosotros. Antes de que existieran las compañías de discos siempre había música, grupos para ver en directo. Así empezó. Y ahora que la industria está de capa caída, el directo cobra valor. Es básicamente lo que nos gusta hacer”. A Mogwai les esperan en Estados Unidos y buena parte de Europa durante el otoño y en 2009 aterrizarán en España para subrayar las virtudes de “The Hawk Is Howling”, y no sólo en posibles festivales. Muy posiblemente, “BatCat”, la segunda canción del disco y primer single, sonará de las primeras. Es una de las sorpresas que contiene el disco del halcón. ¿Por qué de repente metal? “John empezó a tocar y empezamos a reírnos. Era divertido tocar ese arranque porque era muy metal. Se convirtió en una buena canción, pero al principio era una locura, muy rápida. Creo que para el próximo disco puede haber alguna parecida. No sé por qué se eligió como single, no tiene mucho que ver con el resto del disco. No lo discutimos mucho, pero bueno, el título, ´BatCat´, es divertido, ¿no?”, dice Burns, entre risas, nueva muestra de la seriedad con la que se han tomado el asunto de las palabras para nombrar las canciones y el disco. Aquí va una más. “El título del disco no significa nada. En un vídeo de The Doors, su teclista, Ray Manzarek, utilizó esa expresión cuando estaba hablando de lo mucho que le gustaba la ciudad de Chicago. No tiene sentido, pero nos pareció divertido”. A pesar de pasárselo tan bien, los títulos son las únicas letras que aparecen en el disco, una decisión que no se tomó de manera intencionada, según Burns, sino que sobrevino cuando las canciones quedaron terminadas y Stuart Braithwaite pensó que eso era todo lo que había que decir esta vez. “Es como si hubiéramos cerrado el círculo”, ha declarado recientemente Braithwaite para referirse a todo lo que está haciendo Mogwai este año. Barry Burns comparte esa impresión y aunque diez años dan para mucho, añade que en el terreno personal las cosas no han cambiado demasiado. “Creo que nos sentimos muy afortunados. Somos viejos amigos y mucha gente disfruta con nuestra música. Nos sentimos muy bien con este nuevo álbum y coincidimos en que debería ir bien a pesar de que con Internet la gente ya no compra discos (risas). Aparecen algunas cifras interesantes cuando se le pregunta sobre este asunto en serio. “Internet puede ayudar mucho a un grupo aunque también puede hacer que pierda mucho dinero”, dice. “Nuestro manager me dijo que si Internet no existiera venderíamos unos trescientos mil o cuatrocientos mil discos, que seríamos una banda ´más grande´. Aun así, viene mucha gente a vernos en directo, lo cual es perfecto, así que para mí es difícil decir cómo nos afecta todo este cambio”. Volvamos por un momento a “The Hawk Is Howling”, a los paisajes y texturas que arrancan con un piano inquietante (de nuevo). El disco posiblemente tiene la primera y única canción “pop” que Mogwai ha escrito en su carrera, “The Sun Smells Too Loud”, cómo es posible. “Al principio no era muy buena”, dice Burns. “La batería era demasiado feliz para nosotros, pero decidimos intentarlo y disfrutamos mucho. No tengo claro que podamos tocarla en directo, es difícil porque hay muchos instrumentos, pero parece que a la gente le gusta”.