Con una larga melena rubia y clara apariencia nórdica  Cintia Lund aúna la frialdad y experiencia necesaria para profesionalizar sus ideas, con una tímida y cálida sonrisa canaria. Presenta “New York Anthem”, la primera parte de una colección de temas en los que refleja un complejo “universo interior” con tan solo 23 años marcado por una vida urbanita e independiente.

Te presentan como una artista 360º que va más allá de la música. Cuéntame un poco más sobre esto.
No me gusta limitarme a ser simplemente cantautora, ahí ya demuestro un poco lo que tengo en mi universo interior. Me gusta crear mis propios vídeos musicales. Hacerme fotos. De hecho me gusta más hacérmelas yo misma que tener que lidiar con un fotógrafo. Ya sabes, si quieres hacer las cosas bien hazlas por ti misma. Sin que nadie te cuestione.

“Es mi primer álbum y he estado experimentando. Tengo un vals, tengo canciones más rockeras, baladas… Ha sido como una explosión, o vómito, de diferentes géneros”.

Te has recorrido casi medio mundo con 23 años y habrás absorbido mucha música de estos grandes viajes. ¿Tienes claras las referencias musicales a seguir?
Sí que tengo referencias, pero yo me suelo aplicar eso de “roba como un artista”, cojo un poco de aquí, un poco de allí. Me afecta el mundo del cine y en general busco crear algo nuevo. Soy medio sueca y española y es como siento exactamente mi personalidad. Fría, caliente, pasional, tímida…

Tu paso por BDCODER fue un éxito, pero con solo 23 años ¿te ves lista y formada para defenderte sola en el escenario?
La verdad es que sí, suelo tocar con armónica, un poco en plan Bob Dylan. Utilizo también acústica, eléctrica, el megáfono… Y con esta combinación intento crear un show enriquecedor y dinámico.

¿Cómo crees que te afecta tu unión al mundo de la moda? Sobre todo tras tocar en la Madrid Fashion Week.
Eso fue como cumplir una meta, es algo que llevaba pensando desde hace años. Cuando conocí a Manuel, el diseñador de García Madrid, y me lo propuso, me quedé flipando. Yo creo que la gente no me discriminó ni nada parecido por eso. Más bien al contrario, creo que fue un momento super poweful femenino.

También te lanzaste al mundo de la televisión participando en ‘First Dates’. ¿Has recibido muchas críticas?
Bueno, he tenido algunas por twitter y tal, lo típico, es a lo que me expongo públicamente. Pero, lo haga o no lo haga me van a criticar. Fue una invitación, lo hablé con los amigos, me retorcieron la cabeza, me terminaron convenciendo y fue una experiencia graciosa. Animo a la gente así indie como yo a que se presente. Hace falta más ese tipo de personajes ahí.

Estas muy unida a la Fresh Gallery e incluso has formado parte de alguna exposición. ¿Cómo surge tu enlace con Topacio Fresh?
A Topacio la considero como mi madrina, fue una de las primeras personas que conocí en Madrid. Cuando vivía en Nueva York, una de las formas que yo tenía a mi edad de conocer gente y beber alcohol era ir a galerías de arte todo el tiempo. Cuando llegué aquí lo echaba de menos, investigué y conocí la Fresh. Nada más entrar, que me vio tan rubia y con mi ukelele azul, me tomó aprecio y me empezó a invitar a grandes eventos. Me acogió súper bien.

La línea de unión del álbum es el pop, aunque te inclinas en ocasiones a un sonido más acústico o rockero. ¿Qué es lo que buscabas?
Es mi primer álbum y he estado experimentando. Tengo un vals, tengo canciones más rockeras, baladas… Ha sido como una explosión, o vómito, de diferentes géneros. Tú tienes tu perspectiva, yo tengo la mía, y yo no lo defino porque al final es un cúmulo de influencias.

Teniendo una voz tan dreamy y tocando estos géneros. ¿Crees que el público, por los prejuicios, te pueden meter en la misma bolsa que a Anni B Sweet, Russian Red, Helena Gosch…?
De hecho ya lo hacen, pero es que yo no me veo mucho parecido con ellas porque no me considero muy folk. También me han comparado con Lana Del Rey, con Lykke Li. Que me comparen con artistas de este tipo me halaga, no me molesta. A la única que me podría acercar más es a Russian Red, porque las dos somos un poco dulces, pero ni la estética, ni realmente la música creo que se asemejan.

¿Tienes otro tipo de formación que no sea de carácter artístico?
Si no hubiera sido artista me habría dedicado a algo de nutrición o idiomas. Pero, siempre he sido como esta artista frustrada que quiere estudiar arte y al final termina haciéndolo de forma independiente. Aún así, me siento bien porque creo que es el destino. Si hubiera entrado en alguna escuela quizás habría perdido el tiempo.

Y ahora que estás instalada en Madrid, ¿te sientes parte de la escena musical madrileña?
Yo sí, porque veo que la gente me reconoce por la música que hago, por mi unión a Subterfuge, mi paso por el Dcode… Me parece increíble que hace un año me mudé a Madrid y que solo en este tiempo haya tenido una acogida tan fuerte. Me vine aquí un poco porque las puertas estaban más abiertas de lo que estaban en Estocolmo, pero no me esperaba algo así.

Y cómo decides que tu futuro es la música?¿Qué escuchabas en tu infancia?
Desde niña supe que sabía cantar y quería ser estrella de la canción. Crecí con música francesa, siempre me atrajo París cuando era pequeña. La veía como muy romántica, me encantaba que mi abuela pusiera Édith Piaf, Brigitte Bardot, Françoise Hardy. Después lo típico, nací en el 94 así que la MTV, Abba, Michael Jackson, Elvis… Los reyes del rock (risas)

En “Coney Island” dices que “cerca del mar te sientes libre” y yo no puedo dejar de imaginarte en terreno urbano y muy lejos de la naturaleza.
Soy una chica urbana, una chica de ciudad, y me encanta Nueva York. Pero, el ver el mar es algo que te da libertad y sobre todo cuando vives en una gran ciudad. Cuando no tenía nada mejor que hacer, me cogía el tren dirección a Coney Island y me bajaba en la última parada. Me sentía libre mirando al horizonte, con el sonido del mar, es inspirador, relajante…

Al escuchar tu álbum y según me cuentas. Da un poco la sensación de que te marchaste obligada de Nueva York, de que dejaste algo ahí.
En parte sí, porque se me había acabado el visado, había vivido ahí tres años y no me imaginaba viviendo en otro sitio que no fuera Manhanttan. Ya había creado mi propio estilo de vida, tenía mis amigos, era como una sueca/canaria de corazón neoyorkino. Sobrevivía con trabajos ajenos a la música y terminé volando a Suecia para ordenar mi vida e intentar entrar en la industria musical de allí. Pero, terminó siendo un gran cambio de estilo de vida. Eso sí, ahora que estoy en Madrid, pienso que me gusta más vivir aquí.

¿No volverías entonces a Nueva York?
Sí volvería, y de hecho no sé si me veo viviendo allí en el futuro. Quizás sí, es que no lo sé, estoy tan bien ahora mismo en Madrid que no sé si me veo en otro sitio de momento. Pero bueno, es que Nueva York es un tipo de ciudad al que vas y no sabes lo que va a pasar. Yo he llegado a volar allí solo por desconectar y acabar haciendo 20 conciertos en un mes y medio. Una locura que me puso las pilas y me hizo descubrir que esto es lo que verdaderamente quiero hacer. Y Madrid en parte me da ese tipo acción que necesito, no estoy parada y puedo comerme el mundo.