Además de ser uno de los Dj’s más reconocidos de nuestro país, el aragonés Chelis es uno de los escasos ejemplos de artista cuya trayectoria no deja de mejorar año tras año. Referente por su eclecticismo a los platos, le entrevistamos para celebrar estas dos décadas de carrera continuada. De momento podrás verle pinchando en Zaragoza (27 enero), Barcelona (2 febrero), Valencia (17 marzo) o Donosti (21 abril).

¿Alguna vez imaginaste que continuarías pinchando veinte años después de tu primera sesión?
Si te digo la verdad en estos veinte años nunca me he parado a pensarlo, sin embargo lo que sí estoy empezando a pensar es si llegaré a pinchar otros veinte años más.

¿Cuál ha sido el principal cambio en estos últimos veinte años en el oficio de DJ en España?
La democratización de ser Dj. Hoy en día cualquiera con una inversión mínima puede pinchar. Las nuevas tecnologías y los torrent hacen que pinchar sea muchísimo más barato y más fácil que en nuestros inicios. Las posibilidades creativas también son muy superiores, pero sin embargo no veo casi a artistas que le saquen partido, lo que es realmente triste.

Si vamos más a lo personal, ¿qué es lo que más te ha costado aprender a lo largo de estos años?
Dejar las canciones un rato más.

¿Crees que algo se ha perdido por el camino y que lo has suplido con algo todavía mejor?
Creo que no. Por el camino he perdido un punto de locura lo cual no veo del todo como algo mejor.

Siempre has sido un DJ reconocido por su heterodoxia. Pero, ¿serías capaz de ver diferentes etapas diferenciadas en tu trayectoria en estos veinte años de carrera?
Por supuesto. Según ha ido evolucionando la música en estos veinte años he ido incorporando nuevos sonidos a mis sesiones. Nunca he abandonado ningún estilo, pero tuve etapas muy marcadas por estilos como el wonky techno, breakcore, dubstep, bass music o footwork.

¿Cuál crees que ha sido tu principal aportación al “oficio” de DJ en España?
Creo que frescura y atrevimiento. Si algo me ha gustado he encontrado la forma de introducirlo en mis sesiones. Mi forma de pinchar casi nunca se adscribe a un solo estilo y ese espíritu freestyle creo que también es otra de mis señas de identidad.

Dices que no preparas las sesiones. ¿Puedes describirnos cómo es el momento en el que cargas tu maleta antes de marcharte corriendo al aeropuerto?
Desgraciadamente suelo poner el despertador una hora antes para hacer la maleta de discos y como bien decís, salir corriendo.

¿Se puede sobrevivir trabajando como DJ y viviendo fuera de Madrid y Barcelona? ¿En qué ciudades se te da más calor y en cuáles se aprecia más tu trabajo en lo profesional?
Se sobrevive, pero me considero uno de los pocos afortunados fuera del eje Madrid-Barcelona que puede hacerlo. Remarco el término sobrevivir porque es lo que se hace (risas). Bilbao, Donosti y principalmente Pamplona son tres de mis plazas más fuertes y en las que más cariño y respeto recibo, no obstante y salvo honrosas excepciones el público me recibe muy bien allá donde voy.

Para pinchar, ¿con qué te sientes más cómodo: vinilos, compactos, controladora, platos y pendrives? ¿Por qué?
Me siento más cómodo con el vinilo porque llevo más de veinte años usándolo, pero en los últimos años estoy usando mucho pendrive y también me siento cómodo amén de permitirme llevar el equivalente a veinte maletas de discos con el consiguiente agradecimiento de mi espalda que, ahora, con solo una maleta de vinilos es feliz.

¿Cuál es el que consideras que ha sido tu principal logro como DJ?
Quiero pensar que ayudar a abrir las mentes a otros Dj’s y conseguir que se hayan atrevido o atrevan a ir un poco más allá y a aportar personalidad y algo de riesgo a sus sesiones. Hay demasiados Dj’s clónicos y si he contribuido de alguna manera a cambiar esto ya soy feliz.

Si es que existe, ¿cuál es la edad a la que un DJ debería colgar las botas? ¿Han cambiado mucho tus referentes a los platos a lo largo de estos años? ¿Quién sería el referente que más te ha marcado?
La edad de colgar la botas la marcará la salud y sobre todo el público. Mis referentes, salvo excepciones como Richie Hawtin, se han mantenido fieles a su forma de entender la profesión. Me ha marcado mucha gente pero creo que, por muchas razones, de mayor me gustaría ser como Andrew Weatherall.

¿Qué elementos debe tener en tu opinión una sesión perfecta?
Un buen discurso que se nutra de la mejor materia prima. Para mí lo esencial en una sesión es la música, lo segundo crear una historia ordenando las canciones y por último la técnica, que es un complemento ornamental maravilloso.