Cheetah Brava vienen de Barcelona y se definen como “mamíferos elegantes en una jungla electro y kitsch”. Acaban de autoeditarse su primer álbum, el bailongo, tropical y nuevaolero “Taká!” (Mango Split Music, 17), y hemos decidido entrevistarlos para que nos cuenten todo lo relacionado con su puesta de largo. Al habla Jo Miramontes (voz, sintetizadores, programación), y Wilkins (guitarra eléctrica).

El disco de Cheetah Brava es un verdadero rompe cinturas para la crítica. Picoteáis de tantos estilos que es difícil etiquetaros. ¿Hasta qué punto es importante para vosotros esa mezcla de géneros?
(Wilkins) La mezcla de estilos no es deliberada. Es la consecuencia de escuchar música muy variada y eso se acaba reflejando de forma natural. Eso es importante para nosotros en la medida en que es sincero. No deja de hacernos gracia que, en un mundo tan compartimentado, no sepan dónde ponernos. ¡Esperamos que sea rompe cinturas para los bailongos que nos vienen a ver!

En relación con la pregunta anterior, dentro de todo ese lío de estilos, ¿cómo encontráis el orden para componer y grabar las canciones? Me da que en los ensayos debéis improvisar hasta volveros locos, para encontrar la versión final de las canciones…
(Jo) Bueno, el proceso inicial es más individual de lo que parece, y es al final, en el paso al directo, donde participamos todos. Las canciones las hago yo sola en mi estudio y ahí es donde me vuelvo loca para encontrar la versión final. Algunos temas salen en un par de horas, y otros requieren semanas o incluso meses dándole vueltas hasta que quedan como quiero. Suelo ir grabando el tema a medida que lo compongo. Grabo bajos, teclados, voces de referencia y secuencio baterías. Luego el Director Wilkins monta guitarras y Carla y yo grabamos en estudio las voces finales. Total, que esa coctelera es el delirio que hay en ¡mi cabecita brava!

¿Ese libre albedrío sonoro lo pasáis también al directo? Vamos, si cambiáis y jugáis con las estructuras de las canciones encima de un escenario…
(Jo) Ahí empieza la juerga!. Con decirte que hay temas, como “Fieras” de nuestro primer EP, que tiene como ocho versiones de directo diferentes! En realidad nos tomamos muy en serio la experiencia del concierto. Solemos alargar y reestructurar los temas para adaptarlos al show bailongo que queremos dar y a la energía que queremos transmitir. También agregamos improvisación y performance que le dan sentido. Es curioso, pero muchas veces lo que funciona en disco no necesariamente funciona en directo y viceversa, así que muchos arreglos se tienen que cambiar y ese es el trabajo principal de Cheetah como banda. También es cierto que hay canciones que viajan con nosotros desde hace tiempo y nos gusta variarlas para no quemarlas ni quemarnos.

Necesito saber una cosa: si la vecina que tiene un piso parisino chic de la que habláis en la canción homónima existe de verdad… Si no, ¿cómo se os ocurrió esa historia?
(Jo) La vecina es una de mis facetas no drenada. Existe en mí, lo que pasa es que la tengo apaciguada. Es todo muy visceral. Me encontraba yo pasando un calorón mientras veía la piscina de mi vecino y la desquiciada esta que hay en mí, (que no era la primera vez que aparecía), ¡saltó! Enseguida estaba fantaseando con meterse en su piscina con el roncito y las papayas. Pero luego con lo impertinente que es, se fue de madre, y ya se metió en su bañera, se probó sus perfumes y le invadió la casa. Yo realmente adoro a la vecina, pero la tengo que tener controladita.

Más historias que me han fascinado del disco, “Hielo seco” y frases como “Los monos salen de noche y sólo encuentran palos de hielo seco”. ¿De dónde proviene esa imaginería freak?
(Jo) Pues mira… hielo seco nace de una noche de esas que sales con ganas de fiesta y lo que encuentras son palos de hielo seco. Gente aburrida, fría, sin nada que decir ni que aportar, y acabas regresando arrepentido a casa. De ahí: con Tarantino me divierto más.

Tengo la impresión de que muchas canciones están escritas siguiendo aquello de la “escritura automática”. De hecho, os quería preguntar una cosa: ¿qué hacéis antes, la letra o la música? Yo diría que lo segundo…
(Jo) ¡Depende! No hay una regla. Lo más común es que salga la música primero, pero también ha pasado lo contrario, sobre todo en el caso de las letras más elaboradas. Son procesos completamente distintos. Cuando tengo la música primero, suelo buscar letras que con el ritmo encajen bien y a la vez tengan algún significado para mí. Y muchas veces suelen ser letras cortas y sencillas. En cambio, cuando la letra ya está cerrada es la música la que tiene que acabar de darle un sentido, y la composición es en muchos casos más difícil porque tiene que adaptarse.

Muchos grupos antes de grabar tienen como referencia algunos discos favoritos de artistas que aman. ¿Cuáles fueron los vuestros? ¿A qué grupos, discos o producciones, os queríais parecer?
(Jo) Tune-Yards es una referencia cheetera por excelencia, sobre todo su último álbum “Nicki Nack”. Pero también lo es St. Vincent, o Meridian Brothers, por poner algunos ejemplos. De todas formas no hemos buscado parecernos a nadie. Uno va haciendo la música y en el proceso acaban saliendo inconscientemente las influencias personales de hoy y de siempre. Luego lo curioso es que la gente te escucha y te relaciona a su vez con grupos que nunca te imaginarías y que igual sientes que no tienes nada que ver, y eso es maravilloso.

Si no ando equivocado habéis creado un sello propio para editar vuestros discos: Mango Split Music. ¿Creéis que ahora mismo lo mejor que puede hacer un grupo novel es autoeditarse? Y una cosa más, ¿es posible que en un futuro os animéis a editar discos de otros grupos?
(Wilkins) Cada quien se lo monta como puede. Hoy en día hay saturación en las discográficas en España, así que tener la posibilidad de autoeditarse es una suerte que hay que aprovechar. Tiene sus ventajas y sus desventajas como todo. Por un lado, podemos decir que todo depende de uno mismo, lo haces todo a tu aire, y no hay que rendirle cuentas a nadie. Pero por otro lado pierdes visibilidad y facilidad para conseguir conciertos, sobre todo en festivales. Todo es una balanza. Con respecto a la posibilidad de editar otros grupos con el sello. Estamos totalmente abiertos, y ya barajamos algunas propuestas. Nos encantaría ofrecer desde Mango Split artistas en la línea de Cheetah Brava.

Barcelona ahora mismo es una jungla de grupos noveles, ¿qué expectativas tenéis con Cheetah Brava y que aportáis al mapa underground de la ciudad?
(Jo) Lo más importante para nosotros es ser sinceros con lo que estamos haciendo. Lograr emocionar a las personas que nos ven en directo, y que se vayan a casa flipando con la sensación de que han visto algo chulo. Esto es más importante que nunca, ya que los conciertos de bandas son cada vez más escasos y hay que darles sentido. Nos encanta tocar y hacer de nuestros conciertos un verdadero show. Nos encantaría llegar con nuestra música al máximo de personas posibles y reventarles la cabeza con nuestro imaginario bravo. De esto se trata. Y con respecto a lo que aportamos al mapa underground de la ciudad… ¡quizá es mejor que opinen otros!

Si enterrárais el álbum de debut de Cheetah Brava en una cápsula del tiempo para que alguien lo encontrara cien años después –los extraterrestres por ejemplo- y adjuntarais un pequeño texto, ¿qué escribiríais en la nota?
(Jo) Nunca busquéis a los sapiens. Son la destrucción segura. Esto no se come.