Aunque apostar por Zidane pueda traerles algún que otro conflicto según por donde se pasen, Mogwai no se lo han pensado dos veces a la hora de poner su post-rock vibrante al servicio del jugador en la banda sonora de “Zidane: A 21st Century Portrait” (Pias).

Los ha habido más resolutivos (Pelé), más talentosos (Maradona), más carismáticos (Cruyff) pero, sin duda, ningún jugador de fútbol ha sido tan plástico como Zinedine Zidane. Tal vez por ello, a Zizou le ha correspondido el honor de ser el primero en ingresar en los museos de arte moderno. El documental “Zidane. Un retrato del siglo XXI” (Douglas Gordon y Phillippe Parreno) ya se exhibe hasta en el MoMA de Nueva York.

“Adoramos el Barça y sobre todo a Henrik Larsson”

Será por compensar la nómina de finos estilistas que completan los títulos de crédito (con el mítico director de fotografía Darius Konji a la cabeza), pero a la hora de ponerle música a las ruletas marsellesas de Zizou, los directores han optado por Mogwai, cuyo analogía futbolera, por el músculo y contundencia que despliegan sobre el escenario, serían más la de un Makelele. De hecho, puestos a pensar, Escocia es un país extraño en el mundo del balompié. Nadie les discute ni la tradición ni el poseer el derby más apasionante del mundo, el Rangers-Celtic, pero cuando vamos a los detalles… Uff, a todos nos resulta infinitamente más sencillo hacer una alineación de grupos indies del país donde los hombres llevan faldas que de jugadores de la Tartan Army. Mogwai, como buenos hinchas del Celtic, tienen claro quién es su jugador favorito de la historia: “Frank McAvennie, un futbolista que era puro rock’n’roll. Siempre aparecía en los diarios rodeado de chicas y bebiendo champán. Era un cabeza loca, pero un gran goleador… Su autobiografía es uno de los libros más divertidos que puedes leer en tu vida”. Curiosamente, McAvennie compartió delantera en el Mundial del 86 con otro viejo conocido, más que de la afición española de las discotecas barcelonesas, Steve Archibald, alias Archigoles, ese jugador que pasó a la historia del Barça por meterle un gol con la oreja a la Juve en el Comunale de Turín. “Nunca podremos estar a su altura fiestera. Somos meros aprendices comparados con Steve”. En su último paso por Barcelona con motivo del Primavera Sound, este combo inició su concierto con las notas de la sintonía de la Liga de Campeones, en claro homenaje a la afición culé. ¿Será que en el fondo son como todos, nos desagradecidos, y a la que cambian de estadio no sienten los colores? “Adoramos el Barça y sobre todo a Henrik Larsson (cómo no, jugó siete años en el Celtic) . El día antes nos pasamos por el museo del Barça y flipamos con la Copa de Europa. Desgraciadamente para los culés, no van a verla durante mucho más tiempo. En breve volverá ‘al paraíso’, nuestro museo, a la que pertenece por derecho propio”. Lo dicho, esto tíos tiene el corazón más verdiblanco que la abuela del Betis.