Bonnie ‘Prince’ Billy, el hombre de la barba ancestral, sigue embarcado en su particular huelga a la japonesa. Vamos a ver: su participación en el filme “A Ghost History“, su nuevo disco de versiones de Merle Haggard, “Best Troubadour” (Drag City, 17), y una gira junto a Bitchin Bajas, que le trajo por estas latitudes el pasado mes de julio. Sobre todo esto y el arte de la vampirización del pasado charlamos con él.

Decir que Bonnie ‘Prince’ Billy está de vuelta suena casi a chiste. En serio, ¿alguna vez se ha ido? Entre colaboraciones, discos en directo y en estudio, su catálogo supera ya el medio centenar de referencias. La última, “Best Troubadour”, un álbum de versiones del que sabemos que las canciones son de Merle Haggard por los títulos de los cortes. “Cuando hago una versión, intento hacer una canción diferente. Tiene que ser así porque la persona que hizo la original está muerta o ya ha pasado mucho tiempo. Tampoco quiero hacer canciones que nieguen el pasado. Eso sí, cuando rehago algo tomado del pasado, mi idea es la de respetar mi presente. No quiero hacer discos homenaje a Merle Haggard. Cuando hice este disco, traté de apartar lo máximo a Haggard de mi mente”.

“Me gusta pensar que hago discos que no podrán ser repetidos de nuevo, porque han surgido de una forma única”. Por este mismo motivo, se quedaron fuera cortes como “A Friend In California” y “Bad Actor”. “En casos como éstos, no funcionó la noción de hacer una canción nueva a partir de una antigua. Era imposible. Cuando estoy componiendo un tema, se trata de algo que aún desconozco. Se trata de preguntarse a uno mismo: ‘¿Qué es esta canción?’. Pero si estoy versionando, se trata de abrir en canal un tema que ya existe. Son dos formas totalmente diferentes de trabajo”.

Sólo tres de meses después de la publicación de “Best Troubadour”, la película “A Ghost Story” llega a las carteleras norteamericanas. En ella, Will Oldham reanuda su carrera como actor. “Cuando actúo con un director es como cuando lo hago delante de un ingeniero de sonido, fijándome en lo que él está absorbiendo de la grabación. En cualquiera de los dos casos, estás grabando algo que será para que la gente lo vea o lo escuche. Se trata de dos procesos muy similares”.

Fue también en julio cuandonos visitó. La excusa, “Epic Jammers And Fortunate Little Ditties” (16), su álbum a medias junto a Bitchin Bajas, una banda ambient-kraut de Chicago, cuyo líder, Cooper Crain, explica lo que nos encontraremos: “Nuestra intención será mantener la improvisación del disco sobre las tablas, aunque no queremos repetir las mismas notas del álbum. Queremos hacer algo muy abierto. En la grabación fue todo muy improvisado, muy suelto. Antes de grabar, ya habíamos hablado con Will sobre el tema y decidimos que podía funcionar”.

“Hacer este disco fue como una jam”, prosigue Oldham. “Y cuando una idea musical está floreciendo, tienes que estar preparado, escarbar y aproximarte al elemento que está funcionando. Una de las cosas más geniales de mi profesión es la dedicada al tiempo artístico, y cómo desarrollarlo entre varias personas. Es lo que provoca la sensación de que el tiempo se va desacelerando, eternamente. Tienes que moverte rápido o hacerlo más lento, dependiendo de la complejidad de lo que tengas entre manos. Así como vas de nota en nota, de palabra en palabra, un segundo puede convertirse en un minuto, en algo hermoso. Creo que grabamos un gran disco juntos. Se percibe como una pieza de música total, con vida propia, algo sobre lo que significa esta relación musical y cómo el tiempo pasa”.