Este año se cumplen quince años del primer álbum de Black Rebel Motorcycle Club, lo cual no deja de ser un verdadero hito para una banda en constante búsqueda de la esencia del rock’n’roll en estado puro. Por el camino, en estos últimos años, han bajado literalmente al infierno y regresado para conseguir llegar a esta señalada cifra.

En primer lugar fue la muerte de Michael Levon, técnido de sonido de la banda y padre de Robert Levon Been, en 2010, seguida por la más reciente noticia de que la batería Leah Shapiro necesitaba tratamiento para las malformaciones de Chiari encontradas en su cerebro. Para Leah, danesa de nacimiento y ex batería de Dead Combo y The Raveonettes, la idea de no ser capaz de volver a tocar su instrumento después de la cirugía era casi incomprensible, un camino oscuro que ningún músico querría tener que transitar. “Fue un puto susto, sí. Año y medio de gira con problemas. Estaba perdiendo la cabeza y mi capacidad para tocar en la forma en la que estaba acostumbrada. Fue bastante aterrador. Cada noche me sentía como si estuviera metida en una montaña rusa mientras intentaba tocar la batería. El proceso de recuperación fue muy duro y existía además el temor de cómo iba a sentirme después de toda la operación”. Por suerte, el cirujano encargado de la perforación en su cerebro demostró ser fan de Black Rebel Motorcycle Club, y fue capaz de sintonizar un proceso de recuperación óptimo para ella que le permitió recuperar todas sus capacidades. “Sí, era fan de la banda. Estaba jodidamente impresionado y fue increíblemente servicial. Me preparó un programa nuevo que empecé unos tres meses después de la cirugía para poder volver a tocar la batería. Si no lo hubiera tenido me hubiera sentido totalmente perdida. Quiero decir, no tendría manera de saber cuáles y dónde estarían mis límites o cuál sería la forma responsable de volver a los directos”. Serendipia o no, su largo camino desde la ciudad dormida de Aarhus en su nativa Dinamarca a la vida en Los Angeles, pasando por Nueva York, hasta convertirse en una tercera parte de una de las mejores bandas de rock’n’roll de las dos últimas décadas, quizás algo tuvo que ver cierto incidente con un pájaro en la mítica Times Square de Nueva York. “Estaba en mi maldito trabajo de oficina de mierda en Times Square y simplemente ocurrió que, cuando salía del metro, un pájaro muerto cayo frente a mí. En ese momento pensé ‘Vale, no puedo seguir con esto. Cualquier cosa será mejor que esta mierda’. Eso me dio ánimos para unirme al grupo Dead Combo, lo cual me abrió las puertas para tocar luego con The Raveonettes y Black Rebel Motorcycle Club. Creo que el primer concierto que hice con Dead Combo fue de teloneros de The Raveonettes, y luego tocamos con Black Rebel Motorcycle Club. Desde entonces seguí en contacto con Rob y aquí estoy”.

“Fue interesante formar parte del tour  y tocar con los teloneros antes de unirme a ellos”.

No es tan habitual que músicos que telonean a otra banda más popular lleguen a convertirse en parte de esa banda a tal velocidad. Y eso es algo que Leah no olvida, algo que le da un mayor sentido de lo que hace en Black Rebel Motorcycle Club, descubriéndole cómo son sus compañeros y lo que el grupo representa en sus vidas. “Fue interesante formar parte del tour  y tocar con los teloneros antes de unirme a ellos. Recuerdo estar con el publico viéndoles y realmente sentí que había una energía especial, algo que no había sentido jamás con otras bandas. Les vi cada noche durante nuestra gira con Dead Combo y nunca me cansé. Siempre acababa realmente emocionada al escuchar canciones que suenan diferente que en los discos o viendo que el setlist cambiaba noche tras noche y que siempre había elementos diferentes que marcaban el concierto, cosas como la sala o el estado de ánimo del público. Ahora, cada noche, espero que. aunque yo esté tras la batería, la energía me siga contagiando del mismo modo”. Ahora todos los problemas de salud parecen superados. Shapiro está feliz de volver a tocar. De hecho, acaban de volver de once fechas junto a Death From Above 1979 y Deap Vally. “Esta es probablemente la primera gira en la que me he sentido completamente curada de mis lesiones y de toda la mierda que rodeaba a la enfermedad. Así que fue muy agradable tocar sin preocuparte de todo eso. Con Deap Vally ya habíamos girado en el pasado y los chicos de Death From Above 1979 son muy buena gente, con lo que podría decirte que este es uno de mis tours favoritos de los últimos años en cuanto a la alineación y a la gente. Girar con bandas impresionantes que patean culos cada noche te hace sentir bien, y eso pese a que hay mucho trabajo detrás. El clima para las bandas ahora mismo es bastante difícil y no todas están en boca de todo el mundo”.

“Si todo ocurre como tenemos planeado volveremos a Europa antes de lo que imaginamos”.

Volviendo a Black Rebel Motorcycle Club, parece ser que habrá nuevo álbum del trío durante la primera mitad de 2017. El tour les ha dado la oportunidad de ir preparando y madurando los temas, incluso de estrenar alguno en concierto. “Siempre hemos utilizado las pruebas de sonido para, al menos, trabajar el principio de las nuevas ideas. Tenemos como un millón de iPhones de mierda para grabar todas esas ideas, pero lo principal es que iniciar el proceso de creación de los temas en un gran escenario con gran sonido es ideal. Todo suena mejor que cuando estás confinado en el poco espacio de un local de ensayo minúsculo, con lo que todo es bastante más divertido. Hemos probado dos de las nuevas canciones que ya grabamos antes de empezar el tour y, cuando terminemos esta gira la semana que viene, volveremos al estudio para trabajar duro de nuevo. Si todo ocurre como tenemos planeado volveremos a Europa antes de lo que imaginamos”. Los últimos años no han sido fáciles para la banda. A la operación y posterior recuperación de Leah se le sumó la muerte del padre de Robert (Michael Levon, otrora miembro de The Call) en 2010, después de sufrir un ataque al corazón en el backstage de un festival en Bélgica. Fue una gran pérdida para Leah, quien siguió el régimen de entrenamiento con el que el propio Michael la recibió al unirse al grupo tras la salida de Nick Jago en 2008. “Una gran parte de lo que soy ahora como batería fue gracias al padre de Robert, por obligarme a seguir un rígido método cuando empecé con la banda. En aquel momento yo no estaba muy feliz siguiéndolo, claro, pero sin duda me ayudo mucho a crecer como instrumentista y enriqueció mi aproximación a la música en general. Me enseñó como sentirme un poco más libre y sobre todo como aprender de los errores que, irremediablemente, van a ocurrir tanto en las grabaciones como sobre el escenario. Él me enseñó que, cuando la jodes, eso te acaba dando ventaja la próxima vez. Y tiene mucho sentido”. Para ella, todo lo ocurrido alrededor de la banda, ha servido para fortalecer su relación con las personas que tiene alrededor. Las tragedias les han hecho más fuertes. “Hemos pasado antes por unas cosas bastante jodidas y locas. Todos sufrimos, pero al mismo tiempo pasamos mucho tiempo juntos con lo que nos sentimos muy cercanos. En Black Rebel tenemos una onda muy de familia y eso me mola. Hay un montón de gente que gira con nosotros y que ha sido parte de esta banda durante el mismo tiempo que yo, o incluso más. Supongo que somos nuestro propio tipo de pequeña y rara familia disfuncional (risas).

Cuando Leah entró en la banda, aprendió la alucinante cantidad de cuarenta canciones en dos semanas. Black Rebel Motorcycle Club estaban en medio de la gira de “Baby 81”. Desde entonces ha cobrado un papel más creativo junto a Peter Hayes y Robert Levon Been en relación al material del grupo. “Al principio tocaba el material que ya existía y, al empezar, simplemente imitaba el sonido de las partes de batería con la mayor fidelidad posible, por lo que la transición no fue incómoda para Rob y Peter, y supongo que tampoco para el público. Pero cuando empezamos ‘Beat The Devil’s Tattoo’ empecé a sumergirme en el proceso y a averiguar cuál podía ser mi lugar ahí. Ahora, después de ocho años y medio, me siento más cómoda que nunca”. Por tanto, su huella en el material de los dos últimos trabajos del grupo es más que evidente. Y no solamente a través de su capacidad tocando la batería (como ser el punto de partida creativo para el desarrollo de “Let The Day Begin”, primer single de “Spectre At The Feast”, cover de The Call), sino también aportando su interés por la literatura y la poesía al universo de Black Rebel Motorcycle Club. Aunque eso es algo que, para ella, fue totalmente espontáneo. “En el momento en que me mudé a Los Ángeles, Rob y yo compartimos un piso de esos amueblados de corto plazo y yo tenía un montón de libros, los que mi padre me había dado y muchos que había comprado yo. Como los tenía alrededor, le mostré a Rob partes sacadas de mis libros. Por ejemplo, ‘Annabel Lee’ salió de ahí. No fue nada intencionado, pero supongo que nos acabó influyendo sin necesidad de forzar nada”. Ahora solamente queda esperar al nuevo trabajo y la consiguiente gira por Europa, algo que parece estar a la vuelta de la esquina. Aunque quizás tendrás que volver a enfrentarse a los ingleses y sus pintas lanzadas desde la distancia. “Tocar en Europa es muy divertido. El público suele comportarse de forma muy alocada y ruidosa, y eso me encanta. Me gusta un buen público borracho que incluso nos tire cervezas (risas). Generalmente no me dan, así que no lo veo un problema (risas). Pero recuerdo que, en el Barrowlands de Glasgow, alguien tiró una cerveza que fue a dar justo en la cara de Rob. Diría que fue en la gira de 2010 (más risas). Quizás la próxima vez me darán a mí, aunque creo que es difícil golpearme con una. Supongo que será un desafío para los conciertos del próximo año”.