En nuestra escena musical no estamos demasiado acostumbrados a hablar de supergrupos, pero es que no hay otra manera de definia a Big Ok, el proyecto que reúne al cantautor Paul Fuster, la violinista Sara Fontán (Manos de Topo, La Orquesta del Caballo Ganador) y al percusionista Edi Pou (la mitad de Za! y también en La Orquesta del Caballo Ganador). Juntos dieron forma hace unos meses a “Big Ok” (A Tant Rêver/Chesapik/Gandula, 17), un disco que, bromean, suena a “free grunge para crooners”.

Para empezar, vamos con algo evidente pero necesario ¿cómo decidís iniciar este proyecto?
Paul llama a Sara, “hola, soy Paul”, Sara sube a Cardona, improvisan todo el día entre pitis y plátanos. Hay exclamación. Llamemos a Edi. Edi sube a Cardona, improvisan un fin de semana entre pitis y manteca de cacahuete. Hay exclamación. Horas de charla. Quedemos otro día.

“No hay objetivo más allá de estar presentes en el presente, con la mayor honestidad posible”.

Al empezar los ensayos ¿pensábais que esto acabaría dando lugar a un disco o no era ese el objetivo?
No hay objetivo más allá de estar presentes en el presente, con la mayor honestidad posible. Cuestionamos todos los pasos, hemos debatido mucho sobre si grabar o no grabar, cómo grabar, dónde tocar, cómo tocar. Nos gusta debatir, y por eso le dedicamos el cincuenta por ciento de los ensayos.

Edu y Sara ya habían trabajado juntos, pero ¿cómo fue unir una personalidad ajena como la de Paul?
Paul es el aceite de la maquinaria, Edi es el colchón en el que saltar y Sara es el Pat Fuego de la barbacoa.

En una entrevista leí que Edu se identificaba con El Fary y Paul con Christopher Walken ¿cómo pueden esas personalidades dando forma a algo artístico común?
El Fary y Christopher Walken comparten mucho: son viejos, son feos y son muy suyos. Por eso nos gustan. También nos gusta Steve Albini cuando se enfada, o Ian MacKaye cuando le traen la pizza equivocada.

Vuestra música está marcada por el eclecticismo. Da la impresión de que es muy libre. Por ello me intriga vuestro sistema de composición ¿cómo lo hacéis?
Todo lo que hacemos parte siempre de improvisaciones conjuntas, troqueladas y fresadas como el tronco de aluminio que tiene Paul en su taller.

¿Qué ha aportado Santi García al resultado final? Cada vez son más los grupos de rock que apuestan por él.
A Santi le retamos para que grabase con el mínimo de micrófonos posible, todos juntos en una misma sala. Santi siempre aporta sabiduría humilde, consejo discreto y cachondeo free jazz.

¿Qué significa Big Ok para vuestras carreras personales? ¿Un complemento? ¿Una motivación? ¿Una diversión?
Big OK es un grupo de terapia, un motivo para estar juntos, sentirnos vivos y ser más felices.

Por cierto, Big OK es una de las canciones favoritas de los seguidores de Paul ¿no crea eso cierta confusión respecto a este proyecto?
Y además Edi a veces toca la batería en directo en los conciertos de Paul Fuster. Sí, ha creado mucha confusión, cosa que hace muy feliz a Paul.

¿Cómo estáis presentando el disco? ¿Cómo lo compagináis con vuestros otros proyectos?
Elegimos los conciertos y giras que nos harán sentir bien. Hemos girado por el norte de España, la mayoría en locales autogestionados, y en los próximos meses tenemos varios conciertos tanto en la península como en Francia, siempre organizados por amigos o asociaciones afines.