Tras un disco triple para celebrar el 20 aniversario de la banda, Berri Txarrak vuelven con “Infrasoinuak” (Only In Dreams, 17), un disco directo cargado de buenas melodías e interesantes reflexiones en euskera acerca de los tiempos que nos está tocando vivir y, más concretamente, de las problemáticas que algunos esconden y otros prefieren no ver. Para presentarlo ofrecerán en 2018 tres únicos conciertos: el 10 de marzo en la Razzmatazz, el 17 de marzo en el BEC! de Barakaldo y el 14 de abril en la Riviera de Madrid.

Los de Lekumberri han vuelto, y lo hacen con un disco, el noveno, en el que cargan contra el racismo que esconde la crisis de los refugiados (“Zuri”) y alertan sobre la corrupción política (“Spoiler!”), pero en una clave más positiva también reivindican la magia de las canciones (“Katedral Bat”) y rinden homenaje al activismo de salas y asociaciones culturales como Kafe Antzoki, Bonberenea y Akelarre (“Beude”). Hablamos con Gorka Urbizu, su cantante, guitarra y fundador, sobre este disco de pegada punk rock y corazón pop.

Con Bill Stevenson (Descendents, All, Black Flag) ya grabásteis uno de los discos del triple “Denbora da poligrafo bakarra” (Only In Dreams, 14). Últimamente, cada disco llevaba el sello de un productor diferente, pero ahora repetís…
Hemos repetido productor, pero hemos cambiado por completo la forma de grabar. La anterior grabación se dio en un contexto muy concreto: era la tercera y última parte de un proyecto. Tras grabar un epé más oscuro y denso con Ross Robinson y otro más pop con Ricky Falkner, teníamos claro que el de Bill tenía que ser el contrapunto fresco, directo, con canciones cortas y sin demasiada producción, por lo que forzamos a Bill a grabarlo todos juntos y en pocos días, justo lo contrario a lo que él acostumbra.

¿Y cómo ha sido en este disco?
Esta vez lo hemos hecho a su manera, que es mucho más perfeccionista y meticulosa. Hay una bonita historia detrás de este disco. Hace exactamente un año fuimos invitados por Descendents a girar con ellos en Brasil, Argentina y Chile. Bill pudo vernos tocar todas las noches y al parece le gustó nuestra energía. El último día de gira, en los camerinos de La Cúpula de Santiago de Chile, nos pilló por banda y nos confesó que en la actualidad está centrado en girar más que en producir. Nos dijo que ahora solo produce tres o cuatro discos al año y que trata de elegir únicamente los que realmente le gustan, y que estaría encantado de producir nuestro siguiente disco. Nosotros habíamos comenzado a escribir temas y aún no teníamos claro con quién grabar, así que fue él mismo quien nos hizo decidirnos. Cuando el batería de Black Flag te dice que quiere grabarte, tienes que hacerlo.

Girar con Stevenson y sus Descendents debe ser una pasada…
Hemos hecho ya un par de giras con ellos: la de Sudamérica en 2016 y este año en septiembre, justo después de la grabación, volvimos a tocar con ellos (y The Menzingers) en Canadá y Estados Unidos. Es un lujo poder verles cada noche, la buena forma que mantienen y sobre todo la cantidad de temas buenos que tienen bajo la manga. Auténticos perros viejos.

Estas leyendas vivas son un buen espejo en el que mirarse. Llevan muchos años en esto, siendo siempre ellos mismos.
Es un grupo muy especial. Bill tiene cincuenta y cuatro años y una salud un poco delicada y aún así ensaya absolutamente todos los días del año en el sótano de su casa. Conviviendo con él una temporada no puedes más que quererlo, además de un tío super entrañable, es un genio que entiende la música de una forma superior a los demás (y como todo genio, un poco loco). Puede que su imagen de nerds o su actitud de pasar de todo o echarse pedos en público haga que mucha gente no los respete como se merecen, pero te aseguro que no he conocido a nadie que tenga la música tan metida hasta los huesos.

¿Y qué tal esta segunda experiencia en Colorado, Estados Unidos?
Fue una gozada grabar y hablar con él de música y todas sus historias con Black Flag, All, Lemonheads… Decía que sonamos a una mezcla entre Hüsker Dü y Torche (risas). Tener a todo el equipo de Blasting Room volcado en el proyecto y entusiasmado con las canciones fue un lujo. Siempre he pensado que el sonido no es una meta, sino un medio por el que llegar a transmitir más y mejor. No somos un grupo obsesionado con el sonido, pero creemos sinceramente que este disco suena muy bien.

Recuerdo que A Day To Remember, que también grabaron con él su último largo, contaban que estuvieron alojados en una cabaña perdidos en la montaña y que fue una buena manera de aislarse del mundo y centrarse… ¿Y vosotros?
En una cabaña no, pero la verdad que el cuchitril en el que hemos dormido las tres semanas de grabación deja bastante que desear. Digamos que el tema acomodamiento de los músicos no está entre sus prioridades. ¡Pero ninguna queja! En parte ha sido como salir de gira…

El anterior, el disco triple, fue aclamado por público y prensa especializada, incluso por el sector (los premios NIN, por ejemplo)… Demostrásteis que podíais hacer lo que os diera la gana. Al fin y al cabo, se trataba de parir muchas buenas canciones y luego darles un toque más metal, más pop o más punk… ¿Sentís una presión extra al preparar “Infrasoinuak”?
“Denbora da poligrafo bakarra” fue algo concreto en un contexto especial, un juego estilístico que nos auto-impusimos para celebrar el veinte aniversario. Veo por dónde vas, pero a decir verdad nos ha costado más parir estas diez nuevas canciones que todo aquel proyecto.

“Infrasoinuak” suena muy real, pues parece que tienes a la banda tocando en tu cara, y no faltan las melodías entre melancólicas y gloriosas marca de la casa. Supongo que cuando os ponéis a componer tenéis una idea de conjunto, de concepto…
Suena a tópico, pero es el instinto lo que nos guía, no somos un grupo de decidir con antelación nada que tenga que ver con el estilo. Recuerdo cuando sacamos “Jaio.Musika.Hil” (Gor, 05), fue un disco que también atrajo a un tipo de oyente que hasta entonces no nos había hecho caso, pasamos a ser trío, grabamos con Karlos Osinaga de Lisabö y lo mezclamos con Ed Rose (The Get Up Kids). Le siguió una gira de tres años por todo el mundo, filmamos un documental… Todo eso hizo que creciera la expectativa y más cuando se filtró que lo grabaríamos con Steve Albini. Recuerdo entonces encerrarnos en el sótano y empezar a tocar sucio, intentar desconectar el cerebro y darle prioridad a las tripas. Puede que haya algo de eso en este disco.

¿Infrasonidos? ¿Por qué este título?
Los infrasonidos son aquellos que no escuchamos, aunque estamos rodeados de ellos. El mundo nos envía señales de alarma constantemente, pero parece que no nos interese prestar atención. También es una reflexión sobre el rock o la cultura en general. Hoy los referentes son más ligados a la imagen o el éxito deportivo o económico y parece que la cultura fuera un infrasonido, algo que está ahí pero a lo que nadie presta atención. Por otra parte, “infra” implica estar por debajo y por tanto tener que pelear para ser escuchado o tenido en cuenta.

Hablabas de las tripas de “Payola” (Roadrunner, 09), pero este disco es bastante más variado. Aquí hay detalles tan curiosos como el ritmo caribeño o ska de “Spoiler!” (que me hizo pensar en The Clash) y la punkarrada que es “Hozkia”, con unos gritos muy ‘grohlianos’… Sin duda, va camino de ser uno de mis favoritos.
No sabes cuánto me alegro de que te guste, estamos en ese momento delicado en el que todavía no lo ha escuchado casi nadie y esperas las reacciones que puedan llegar para bien o para mal… La verdad que las primeras impresiones están siendo muy buenas.

Es vuestro segundo disco como banda-sello (Only In Dreams) independientes… ¿Qué os llevó a tomar esta decisión?
En realidad llevamos ya cuatro discos auto-editándonos. Cuando Roadrunner llamó a nuestra, nosotros pagamos el master y simplemente se lo cedíamos por un tiempo que ya expiró. Era una forma de contar con el prestigio de un sello referente sin perder la libertad de movimiento. Después tuvimos muchas ofertas, pero nos dimos cuenta de que nadie sabe mejor que nosotros mismos lo que queremos y cómo lo queremos.

Esta libertad tiene sus pros, pero también tiene muchas contras.
A los músicos nos toca ahora hacer de todo además de canciones, nosotros controlamos toda la producción, fabricación, merch, giras, diseños, redes sociales… Te quita mucho tiempo pero aprendes a tomártelo como lo que es: tu oficio. Lo importante es que todo ese curro extramusical no te robe la ilusión y que no te despiste lo suficiente como para olvidar que al final esto trata de hacer buenas canciones.

Precisamente Only In Dreams hace referencia a unos grandes hit makers como son Weezer, una banda que sobrevuela en temas como “Beude”. No os preguntaré qué os parece su último trabajo, pero supongo que uno de vuestros sueños sería iros de gira con ellos. Ahora en serio, ¿qué sueños os queda por cumplir?
Nuestro idilio con Weezer nos llevó a contar con Matt Sharp colaborando a las voces en el disco Haria (Kaiowas, 11), luego yo participé en uno de The Rentals. Es lo bonito de la música, que puedes llegar a trabajar con gente a la que admiras.

Por último, si pudierais (o quisierais) fichar a tres bandas con las que os sintáis cercanos o identificados para vuestro sello, ¿cuáles serían y motivo?
Only In Dreams es sin más nuestra plataforma para sacar material de Berri Txarrak. No hay intención de fichar a nadie. De momento la única excepción es Peiremans+, uno de mis proyectos paralelos. Todo queda en casa.