Tenía que llegar el momento de la prueba de fuego, el punto de inflexión para conocer si ese magnífico Eurie que se dio a conocer por casi todas las salas y festivales del país no había sido una casualidad. Belako se presenta de nuevo con “Hamen” (Belako Rekords/Mushroom Pillow), su segundo largo, y las expectativas se han cumplido. Una selección de canciones que recogen lo mejor de ese espíritu rebelde y juvenil para transformarlo en un paso lógico, maduro, auténtico y sin renegar de nada. Hablamos con Lander (batería, voces) y, efectivamente, a pesar del subidón de estos últimos dos años, parecen los mismos de siempre.

Navegando por la red uno puede entrever que los adelantos han funcionado muy bien, ¿esperabais tanta buena recepción? ¿Existía miedo tras un primer disco tan exitoso?
El disco es un trabajo muy personal porque nosotros entramos muy de lleno en temas de producción, como en el caso de Josu (guitarra), que ha estado trabajando mano a mano con James Morgan y han coproducido este trabajo. Con “Eurie” no tuvimos la sensación de que las cosas estuviesen tan bien hechas como en este nuevo álbum. En este disco hay canciones muy distintas a los cuatro singles que hemos lanzado, ya los singles son muy diferentes entre sí, y ver que a la gente les ha gustado nos genera unas ganas enormes de lanzar el disco que nadie se imagina.

Eurie supuso un grandísimo estreno y sois lo que sois hoy gracias a ese trabajo, pero sorprende que digáis que no estáis satisfechos con el resultado de ese debut, ¿os sentíais muy novatos o pensabais que estabais haciendo las cosas de forma muy amateur? ¿Cuánta influencia tuvo el no tener la libertad que proporciona Belako Records, vuestra propia discográfica?
Está claro que éramos novatos, teníamos 17 ó 18 años en aquella época. Nosotros mismos nos vemos una evolución importante desde entonces. Las canciones del primer disco nos gustan mucho, son buenas y todavía nutren nuestros directos y está claro que somos lo que somos gracias a ese trabajo. Básicamente, tuvimos una experiencia un poco complicada con nuestra primera discográfica y eso nos llevó a crear Belako Records, que es una forma de tener el control sobre los derechos y la producción de las canciones. No sabíamos si la experiencia iba a salir bien, pero queríamos arriesgar y ser nosotros mismos quienes decidiéramos.

¿Fueron los dos EP’s estrenados el pasado año una transición en vuestro sonido o más bien una transición obligada por temas contractuales?
Tras haber editado este nuevo disco sí que hemos visto muchas similitudes con “Eurie”, pero creemos que en este trabajo ese eclecticismo propio del grupo va un poco más allá, aunque sin desfasar. Esas dos caras del grupo quedaron muy delimitadas con los dos EP’s, que también salieron por temas contractuales. El AAAA!!!! lo editamos nosotros y el Bele beltzak baino ez junto con James Morgan. Queríamos mostrar esas dos versiones de la banda y sacar dos trabajos que sirviesen de premisa de lo que iba a ser el siguiente disco, donde también podemos encontrar un par de canciones de los dos EP’s.

“¿Si Belako fuesen ingleses estarían en la portada de NME? Nosotros decimos: los cojones”

Es el ejemplo de “Mum”, que también está incluida en este nuevo disco y en la que quizás mostráis esa faceta más electrónica y experimental de vuestro sonido…
Cuando nos ponemos a pensar qué haremos en el futuro, todavía sin haber sacado el segundo disco, no nos ponemos fronteras. Cualquier cosa cabe, siempre y cuando esté dentro de una coherencia pactada por los cuatro. No descartamos ni hacer temas hip-hop, ni bueno… ¡no te digo que vayamos a hacer reggeaton! Pero quién sabe si alguna historia rítmica que, aunque no sea claramente de un género diferente, quizás pueda tener una esencia de otros estilos.

“Crime”, incluida también en el anterior EP, ¿es representativa del sonido que buscabais en este “Hamen”?
“Crime” es una canción importante para nosotros porque se asienta en la frontera entre lo que somos en esencia y la electrónica. Es una canción que, sin ser electrónica, sí que tiene una base y un componente electrónico. Es el punto de partida de sonidos que hemos ido trabajando luego.

Hablemos de más canciones. “Fire Alarm” abre el disco de forma enérgica, pero parece que esa rabia de antaño está más contenida…
Creo que hemos madurado mucho desde el primer disco. Seguimos manteniendo la misma intensidad, pero quizás a la hora de componer ya no utilizamos tantas palabrotas como puede haber en “Haunted House”, del Eurie. Creo que el disco tiene un punto más relajado, más maduro, no tan juvenil.

Sigamos con las demás, ¿cómo las habéis trabajado?
Todas las canciones tienen su anécdota e historia. Nos fuimos en agosto a la casa de nuestro manager en Navarra, totalmente aislados del mundo. Teníamos canciones hechas, algunas ideas… “Nomad” tiene algo especial porque es la más espontánea. Solo llevábamos de casa una línea de bajo ideada por Josu hace tiempo, pero la canción al completo surgió ahí. Nosotros, en caliente, la vimos como la mejor canción del disco y luego se la enseñábamos a la gente y nos decían “está bien, pero creemos que no es la mejor”. Ahora al escuchar más el resto, tocarlas en directo, como “Track sei”, también nos podríamos decantar por otras.

“Somos un grupo de amigos que hacemos lo que nos gusta, pero realmente la vida no ha cambiado demasiado”

El euskera ha sido la lengua vehicular en vuestra vida diaria pero, ¿qué creeis que os aporta a la hora de comunicar vuestro sonido, además del inglés?
Nos da mucho orgullo ir a sitios donde no se habla y ver que a la gente le gusta y conoce las canciones. Sabemos que desde fuera suena grave y no se entiende ni papa. Nos hace una ilusión tremenda por ejemplo ir a Canarias y ver que la gente canta las canciones en euskera porque han leído las letras en Internet, incluso si se las inventan, nos hace muchísima ilusión. Las canciones salen de forma natural. Es lógico que la mayoría de temas sean en inglés ya que el 95% de música que escuchamos es en inglés, pero el euskera ha sido la lengua con la que nos hemos relacionado siempre. No descartamos el francés, que hemos utilizado en dos canciones que no hemos grabado, ni tampoco el castellano, pero vaya, todo saldrá de forma natural siempre.

Imagínate que eres el entrevistador, si tuvieses que definir este disco, ¿qué dirías?
Diría que es un disco lleno de rabia. Puede que incluso rabia disimulada o adornada, pero veo luz también. No le veo un rollo demasiado negativo, creo que son canciones más relacionadas con la juventud y las hormonas. No creo que sea un disco demasiado agresivo. “Off your shoes”, por ejemplo, sí que tiene ese rollo más rock, pero canciones como “Monster”, con la electrónica, son temas más contenidos.

¿Cómo vais a manejar el nuevo repertorio de temas con los anteriores?
Para nosotros el directo es lo más importante de Belako. Mucha gente nos decía antes que “Eurie” sonaba un poco flojo, pero luego les sorprendía nuestro fuerte sonido en directo. En los festivales intentaremos hacer un popurrí de todo, también con los dos EP’s. Tiraremos mucho de lo nuevo, pero irán acompañadas de canciones más clásicas o conocidas, por así decirlo.

¿Os preocupa que funcione bien este “Hamen” por aquello de perder un poco esa independencia que tanto habéis defendido desde el inicio?
No tenemos miedo porque solo hacemos cosas que nos gustan. A nosotros nos encanta todo lo que hacemos porque es nuestro. El nuevo disco tiene canciones bastante largas y nos han propuesto hacer radio edit de alguna de ellas y les hemos dicho que no porque las canciones son así, y si no quieres ponerla en la radio, no pasa nada. Luego también es verdad, no vamos a ir de subidos ahora, que nos importa mucho lo que piense la gente. Nos gustan las críticas buenas, ver que lo que hacemos encaja. Somos conscientes de que hemos tenido mucha suerte y la seguimos teniendo. Vienen premios incluso, pero en lo que es económicamente no notamos demasiado el hecho de que hayamos girado bastante…

Justamente leía una entrevista a Cris (voz y teclados) que decía algo parecido a que “por querer hacer música, estamos casi en la ruina”…
Los cuatro vivimos con nuestros padres aún. Somos un grupo de amigos que hacemos lo que nos gusta, pero realmente la vida no ha cambiado demasiado. No estamos en el punto de vivir de la música. Todo esto es un sueño para nosotros. Nosotros consideramos que estamos tocando y teniendo suerte, y piensas, ¿qué harán otros grupos que no están teniendo tanta repercusión? Te imaginas que estarán super jodidos…

¿Qué o quién os mantiene los pies en suelo?
Yo creo que somos muy de pueblo, aunque Cris sea de Bilbao, luego la conoces y también es de pueblo (ríe). Es nuestra familia y los amigos los que nos hacen estar ahí. Te vas tres días a tocar fuera y luego lo que quieres estar en casa con los tuyos. También es importante el hecho de que no hayamos parado para ver las cosas con perspectiva.

¿Crees que en otros países hubieseis tenido más fácil dar el salto internacional?
Nuestro objetivo y nuestro sueño es salir. Salir de la Península y tocar en Europa, Sudamérica, en Asia… Aquí tenemos un IVA cultural agresivo y sangrante, y todo lo hace más difícil. Creemos que en estilo e influencias podríamos encajar en otros mercados. Al final, fuera parece que todo se valora más…

Pasa un poco igual con el fútbol. Siempre se habla de Messi y Cristiano, teniendo grandes jugadores aquí…
Así es. En música también es igual. El grupo guiri o inglés siempre es mejor porque vienen de donde vienen. Si un grupo en España sale fuera, luego al volver, quizás tenga algo más de notoriedad… Somos así.

Esas son las intenciones…¿y en cuanto a acciones?
El disco saldrá en enero pensando un poco en poder salir luego a promocionarlo a otros países. Lo hemos hecho con vistas a eso. Tenemos algo medio cerrado en Inglaterra y en Escocia, y aquí la idea es tocar donde sea, en garitos, en antros, nos da igual. ¿Si Belako fuesen ingleses estarían en la portada de NME? Nosotros decimos: “los cojones”. Seguramente si salimos fuera de aquí nos encontremos grupos como nosotros a patadas, pero la idea es poder conocer a otros grupos y propuestas y enriquecernos con ello. Esa es nuestra aspiración.