Ignorando las monstruosas cifras de ventas registradas con su debut “Bad Blood” (2013) Bastille han desafiado al vértigo de su ansiado sucesor publicando  “Wild World”, una colección de reflexiones en torno al salvaje y confuso mundo que nos rodea en la clave pop que ya dominan.

A su paso por el Mad Cool, y recuperada una guitarra perdida tras la cancelación de su vuelo –gajes del oficio- nos reunimos con Dan Smith (voz/compositor), Kyle Simmons (teclados), Chris Wood “Woody” (batería) y Will Farquarson (guitarra) para hablar sobre este nuevo capítulo que se abre en su carrera y que les traerá a España en febrero de 2017.

¿Alguna vez os ha desaparecido un instrumento sin rastro?
Dan: Una vez, antes de que empezáramos con el grupo en condiciones, actuamos en Brighton. Woody conducía y todas las cosas estaban en mi coche. Yo me quedé un rato en Brighton y Woody llevó el coche a casa de mis padres, con la mala suerte de que me lo abrieron y nos robaron todo el equipo. Fue una mierda, pero Strummerville (fundación benéfica creada tras la muerte de Joe Strummer) nos ayudó a comprar nuevo material. Una organización benéfica para músicos… En aquel momento fue increíble que hubiera alguien que nos ayudara, porque no teníamos dinero.

Aunque habéis asegurado en alguna entrevista que no hacéis mucho caso a las cifras de ventas de “Bad Blood”, pues no son más que números, ¿cómo habéis ido asimilando lo que implican?
Kyle: Generalmente intentamos ignorarlas porque no son cifras reales, son muy grandes y no las puedes comprender. Escondemos la cabeza bajo el ala e intentamos mantenernos al margen de esas cosas.
D: En nuestro día a día, lo que significan es que podemos ir a tocar delante de mucha gente en muchos países, y eso es increíble. Las ventas no son muy tangibles Y creo que ese proceso ha sido muy constante, no ocurrió de la noche a la mañana. Ha ido creciendo poco a poco.
K: Cuando nuestro agente nos dice que dentro de seis meses vamos a actuar en tal sitio, nunca creemos que vayamos a agotar entradas. Sin embargo, parece que tiene la habilidad para saber que esos números significan algo, y lo llenamos. (Sin ir más lejos, ya cuentan con una fecha agotada en noviembre en el 02 Arena londinense y se espera que otras 20.000 almas lo llenen en la segunda)

“Con un segundo disco, no puedes dar nada por sentado. Esperas que vaya bien, pero nunca se sabe”

¿Qué diríais que es lo más importante que habéis aprendido en los últimos tres años?
D: Personalmente, creo que hay que intentar preocuparse menos y disfrutar de todas estas experiencias. Con el primer álbum no esperábamos tener éxito y estar tan ocupados, y ocurrieron tantas cosas importantes, como actuar en Saturday Night Live o en el escenario principal de un festival en el que siempre habíamos querido tocar, una detrás de otra, que costaba disfrutarlas al máximo. Es un cliché hablar de una vorágine, pero, echando la vista atrás, para nosotros lo fue. Y esta vez, con el segundo disco, pues no puedes dar nada por sentado. Esperamos que vaya bien, pero nunca se sabe. El primero fue muy bien en Inglaterra, luego fuimos a otros países de Europa, a Australia, etc. Esta vez sabremos a quién le importa y a quién no. Vamos a salir de gira en condiciones, por todas partes, no vamos a estar saltando de un sitio a otro y pretendemos disfrutar de cada momento. Esa es la intención al menos.

Teníais en mente publicar “Wild World” en 2015. ¿Qué habéis estado tramando?
D: Creo que llevamos tres años diciendo que lo íbamos a publicar (risas).
K: Estábamos muy emocionados con las canciones que teníamos y de verdad lo creíamos, pero, extrañamente y muy amablemente, la gente quiso que siguiéramos dando conciertos. Por tanto, la gira le quitaba tiempo al nuevo disco y se alargó el proceso, lo cual fue increíble porque, y Dan estará de acuerdo conmigo, el material que tiene más emocionada a la gente son las últimas canciones que aparecieron. Si lo hubiéramos sacado el año pasado, no habría sido un mal álbum, pero estamos muy orgullosos y contentos con lo que tenemos ahora. Y creo que estoy intentando hacernos sentir mejor, ha pasado tanto tiempo… (risas).
D: Nos dimos más tiempo, nos tomamos un momento después de la gira para ver qué teníamos en lugar de sacarlo deprisa y corriendo, inevitablemente aparecieron nuevas canciones… Creo que le ha venido bien al disco, por mucha rabia que nos diera retrasarlo.

La carta de presentación del disco fue algo confusa. A un misterioso y oscuro tráiler le siguió el veraniego single “Good Grief” (y más tarde, la agridulce “Fake it”).
D: El objetivo era mostrar la diversidad de sonidos del disco, que es como una mixtape. Si hubiéramos sacado “Good Grief” sin más, como single y canción para el verano, no sé… Por eso hicimos el tráiler (que lleva como banda sonora la emotiva “Two Evils”), está bien lanzar las cosas de una manera interesante. Cada viernes sale música nueva, y es genial si te encanta la música y estar al día, pero creo que cada vez cuesta más apreciar cada canción y cada disco que se publica. Es tan accesible y hay tanto material nuevo, que por eso queríamos intentar hacer algo emocionante para nuestros fans, desvelando cosas muy poco a poco. Además, es importante que les quede mucho por descubrir para el día que sale a la calle.

“En “Wild World” no intentamos ofrecer respuestas, sino que damos voz a ese sentimiento de confusión […] mira más al mundo en lugar de ser tan introspectivo”

En vuestras palabras, “Wild World” versa sobre el intento de entender el mundo que nos rodea, el que se nos presenta a través de los medios y sobre las preguntas que te planteas. ¿Es este el hilo conductor de todo el cancionero?
D: Varias canciones hablan sobre lo que sientes cuando ves las noticias y te sientes abrumado. Cómo reaccionas, el hecho de que sientes compasión y quieres ayudar, pero tienes que seguir con tu vida… No intentamos ofrecer respuestas, sino que damos voz a ese sentimiento de confusión, al tipo de reacción humana que provoca la situación. Aunque también hay varias pequeñas historias, de manera similar al primer disco, pero este mira más al mundo en lugar de ser tan introspectivo.

¿Qué opináis vosotros sobre el ritmo informativo, las redes sociales, etc?
K: Es bastante apabullante. Ciertos medios eligen unos asuntos sobre otros, y lo que a ti te parecen temas importantes son ignorados y te informas sobre ellos a través de Twitter u otras vías.
D: Hay a quien le importa lo que pasa en el mundo y a quien no. Creo que a todos nosotros nos interesa, y yo elijo ver las noticias, pero no hay que olvidar que vivimos en una época en la que la información se presenta como entretenimiento. Se trata de tener enganchada a la gente, que piquen y hagan click. A pesar de todo, resulta interesante vivir en una época en la que las cosas funcionan así y en la cual todo llega con tanta inmediatez, la gente puede tuitear o usar Snapchat desde cualquier lugar o situación. Y esto cambia cada día, es la evolución tecnológica. Al final se trata de darle sentido a todo esto.

¿Y por eso habéis fundado Wild World Communications, porque no os gusta lo que veis?
D: Estaba destinada a ser una especie de agencia de noticias distópica, distante y sin rostro que puede dar unas informaciones que resultan ser las nuestras. En la portada del álbum y en algunas de las canciones se presenta esta idea de la humanidad y las relaciones reales en contraposición a lo creado por el hombre, como las ciudades y la tecnología. Wild World Communications era una buena manera de darle énfasis a esto.

¿Habéis sentido vértigo a la hora de enfrentaros al sucesor de “Bad Blood”?
K: Es raro, pero esa es una gran selección de palabras. Todo el mundo nos habla de presión. Cuando salga el disco entenderás por qué elegiste las palabras adecuadas. En el ámbito de Bastille no hay tanta presión, pero sí existen fuerzas externas y, evidentemente están los fans que están esperando escucharlo, la gente que comenta el inesperado éxito de “Bad Blood”, etc. Sin embargo, hemos intentado ignorarlo y hacer un disco del que estuviéramos orgullosos, no centrarnos demasiado en lo que se esperaba de nosotros. Aún así resulta difícil cuando tanta gente te dice, “más vale que sea bueno”.
Chris: Más que vértigo, diría que es emoción, quizás.
D: Ha habido momentos en los que sí que ha podido dar miedo. Con el primer álbum no teníamos ni idea de lo que iba a pasar y nos llevamos una sorpresa.

Dan, cuando empezaste con Bastille, ¿dónde te imaginabas que te llevaría?
D: Sonará muy falso ahora, pero, hablo en serio. Al haber crecido en Londres, yo iba mucho a Shepherds Bush Empire, una sala que tiene capacidad para unas 2.000 personas. Pensar que algún día podríamos tocar en un sitio como ese, en nuestra ciudad, era lo máximo que me permitía a mí mismo imaginarme. Para mí, ese lugar era la cúspide de la carrera de cualquier banda. No teníamos ni idea, ni mucha ambición.
Will: Woody siempre se ha imaginado a sí mismo tocando en un estadio. Es el soñador del grupo.
C: Claro, ¡es el sueño!
K: Según las normas de seguridad, no se puede tener una tarima de batería giratoria y en llamas en un sitio más pequeño que un estadio (risas). Además, necesito sitio para acomodar mi ego…

Habéis pasado por algunos festivales españoles. ¿Qué recuerdos tenéis?
K: Todavía nos cuesta ajustarnos a los horarios, porque, a esas horas, en los festivales ingleses la gente está completamente borracha.
D: La primera vez que tocamos en Benicàssim perdí la voz, pero el público fue increíble, se sabían las canciones y nos echaron una mano. El año pasado fue alucinante y nos los pasamos muy bien. En Bilbao, de hecho… (risas) nuestro promotor nos sacó a comer, y nos contaba que estaba muy contento porque no había tenido que cancelar ningún concierto ese año. De repente, recibió una llamada de la banda Hurts. Habían anulado su vuelo y tuvo que cancelar la actuación de esa noche. Y a mí me sentó mal la comida. Tuve que actuar con un cubo a un lado del escenario… Pero me encanta Bilbao, más tarde volví de vacaciones con unos amigos.