BLACKIE LAWLESS, CABEZA VISIBLE DE WASP, EX NEW YORK DOLLS, PESADILLA EN TIEMPOS DE TIPPER GORE, CREADORA DEL CONSERVADOR PMRC, Y ESTRELLA DEL ROCK A TIEMPO COMPLETO, PUNTUALIZA, TEATRALIZANDO CUAL VERSADO NARRADOR, QUE EL EXORCISMO DE SU DEMONIOS INTERNOS EN SU NUEVO ÁLBUM “UNHOLY TERROR” (SANCTUARY/EL PULPO, 01), AUNQUE ES UNA DESCARNADA REFLEXIÓN SOBRE LOS CREDOS: “NO ES SÓLO RELIGIÓN, ES EQUIVALENTE A LO QUE OCURRE CON LOS GOBIERNOS, YA QUE HACEN LAS MISMAS COSAS A LAS PERSONAS”.

Para un hombre que ha azuzado camaleónicamente durante casi dos décadas la moral y el dogma como autocracias y cortapisas de la libertad de expresión, el porqué los humanos tienden siempre hacia el extremo y el integrismo, permanece para el visionario como un interrogante. “Es fascinante ver a la gente no pensar por sí misma, es lo que les dice la televisión. ¿Cómo consiguió Hitler lo que hizo, que millones de personas le siguiesen? Hay una canción en este disco llamada “Charisma” sobre la gente que actúa de esa manera… Me fascina observar cómo esto funciona ya que obviamente, tú no eres la clase de persona que haría eso pero mucha otra gente sí y eso es escalofriante”. Su naturaleza rebelde que no le abandona y que raramente le ha traicionado, presenta una dualidad contradictoria entre el alegato por las libertades de algunas de sus obras, entre ellas ésta última, y la provocación hecha crueldad de otras tantas. “Creo que tengo un oscuro sentido del humor. Muchas de las cosas que hemos hecho sobre el escenario, que mucha gente encuentra controvertidas y chocantes, son realmente divertidas para nosotros, las encontramos muy humorísticas. No estoy seguro pero creo que un sentido del humor oscuro hace que surjan los temas serios”.

“Odio hacer discos, no es divertido. Me pone nervioso, ansioso ya que quiero la perfección”

Con argumentos suficientes para rebatir durante horas, errado o no, Lawless es de los artistas que han escrito mentalmente un ensayo sobre una forma de entender la vida, la que le circunda y la que supone ser líder de una banda de heavy metal políticamente incorrecta. “Lo que hacemos en un disco y lo que hacemos en directo son dos cosas completamente diferentes. Si intentas decir demasiadas cosas en serio es como si predicases, por tanto hay que incordiar, equilibrar la seriedad con el humor y mucha gente no sabe qué es qué. Y ahí es donde surge la controversia. Pero los conciertos son diferentes, eso es rock´n´roll. Un concierto es una noche en la vida de una persona e incluso si lo recuerdan durante mucho tiempo. Los discos son para siempre ya que perduran”. Ni el tiempo ni la esterilidad de las pistas digitales han conseguido acallar el caos generado por una banda tras cuyas notas, se palpa la meticulosidad del perfeccionista compulsivo. “Odio hacer discos, no es divertido. Me pone nervioso, ansioso ya que quiero la perfección. Mantengo la esperanza de encontrar la forma de divertirme, la gente dice que hacer un disco es divertido. Lo dudo, nunca lo he experimentado. Es muy tortuoso”.