Tras dos discos dobles, Arcade Fire bajan a la tierra y entregan su disco más mundano. Con “Everything Now (Sony/Universal, 17) los canadienses se dan y nos dan un respiro. Y, por el camino, entregan su álbum más accesible y pop; un trabajo que se puede bailar y tararear a la primera, pero que también disecciona el mundo de mentirijilla en el que vivimos actualmente.

“No sé qué decirte (risas). Más que eso, lo que no queríamos era repetir la experiencia de un disco doble, que es una cosa muy intensa. Hemos intentado hacer algo más ligero”. Así de sincero se muestra Tim Kingsbury (bajista y otras funciones en Arcade Fire), cuando se le pregunta por si este “Everything Now es una especie de retorno a los orígenes del grupo; un intento de recuperar su cara más directa y menos dispersa. El canadiense responde vía telefónica desde Montreal, y se muestra cercano y permeable a todas las cuestiones. No fue así la última vez que pude charlar con él con motivo de la salida de “Neon Bible (Merge, 07), donde estuvo a la defensiva. Sobre todo cuando apunté la conexión Bruce Springsteen de aquel disco (“más que a Bruce Springsteen, sonamos a Bon Jovi, comentaba con guasa pero enfadado). Parece, eso sí, que ahora ha aprendido a ponerse el traje de profesional en las entrevistas, y la cosa fluye con naturalidad. Y hasta sonríe cuando le menciono el espíritu ABBA de la canción que da nombre a su nuevo trabajo. “Es un cumplido que nos comparen con ABBA, y nos gusta que la gente encuentre ese parecido”. Bien, Tim, así sí.

Dejando atrás rencillas del pasado y entrando en materia, este Everything Now”Everything Now, como bien apuntaba Don Disturbios en su crítica publicada en estas páginas, sorprende por su ligereza. Ahora bien, parece que ese aire casual es fruto de muchas horas de trabajo. “Cada nuevo disco es un reto en sí mismo, pero este ha sido especial. Es la primera vez que hemos grabado lejos de nuestra casa. Al terminar las sesiones cada día, no podíamos ir a nuestro hogar a descansar. Hemos viajado mucho a Nueva Orleans, y allí realizamos diversas sesiones de grabación. Esas sesiones fueron diferentes y más intensas de lo habitual: te diría que las más intensas de nuestra carrera y también en las que más concentrados hemos estado”. Y añade: “También hemos utilizado nuevos instrumentos y tecnología, sobre todo sintetizadores y baterías electrónicas. Nos hemos atrevido a aplicar técnicas con las que no estábamos familiarizados y encontrar así el lenguaje y sonido del disco”. No deja de ser curioso que su obra más accesible sea la que también parece ser, a primera vista, más intuitiva y juguetona. “Puede que sí lo sea”, apunta Kingsbury. “Este disco es el menos caótico de nuestra carrera. Todo está más ordenado, los arreglos y demás. Es más simple, nuestro álbum más pop. Quizás sea por esa intensidad y el trabajo que hemos puesto en cada canción. Además de grabar, hemos dedicado mucho tiempo al montaje de las canciones, para darles así el acabado adecuado. En “Everything Now” hemos contado con varios productores y hemos escuchado sus consejos y opiniones. De hecho, la naturaleza original de los temas cambió un montón debido a ese proceso. Las hemos ido moldeando”. ¡Y vaya nómina de productores! Encabezada por Thomas Bangalter (Daft Punk), Geoff Barrow (Portishead) Markus Dravs (Florence + The Machine, Coldplay) y Steve Mackey (Pulp). “Steve Mackey estuvo todo el tiempo. El resto nos ayudaron en muchas fases de la grabación, como Thomas Bangalter y Geoff Barrow. La manera que tenemos de trabajar con ellos es simple: los tratamos como si fueran nuevos miembros de la banda”. Prosigue, “con Thomas fue un lujo, habla mucho y nos ayudó a entender el contexto de las canciones, a verlas con perspectiva, y a identificarlas antes de llegar al final de las mismas. Esto último a veces es muy complicado y él nos aportó la luz”. Un detalle relacionado con este dream team: el riff rockero de “Chemistry” tiene un culpable claro. “Sí, desde luego es muy I Love Rock ‘N’ Roll (risas). Originalmente, ese riff de guitarra en realidad eran unas notas de sintetizadores y unas baterías electrónicas. Thomas Bangalter de Daft Punk nos sugirió incluir un riff como el de I Love Rock ‘N’ Roll de Joan Jett. Lo probamos, nos gustó y lo dejamos”.

Volvamos un instante atrás. ¿Cuál es el secreto para seguir sonando frescos a pesar de todo ese concienzudo trabajo de composición y producción? “Creo que eso lo hemos conseguido porque el disco está grabado en directo, tocando todos juntos en el estudio. Casi siempre hemos hecho eso en nuestros álbumes. El pegamento, el tempo y el latido de cada canción proceden de esa energía de tocar en directo en una habitación. Es más, te diría que la mejor versión de Arcade Fire siempre es la del directo; sea en un estudio, en un gran recinto o en una sala pequeña”. Kingsbury, que cuando se le nombra la inspiración disco y relajada de “Everything Now señala como influencia directa el disco más bailable y abierto de miras de The Clash, “Sandinista!” (Columbia/Epic, 80), no se moja mucho a la hora de hablar sobre los ejes temáticos presentes en el nuevo álbum de Arcade Fire. Conceptos simples pero efectivos: la no-vida emocional, el efecto zombificante de Internet y las redes sociales, y la incomunicación que reinan en la sociedad del siglo veintiuno. “Sí, son temas que Win (Butler, cabeza pensante del grupo) explora en este disco. Dicho esto, ‘Everything Now’ no es un trabajo conceptual. Todos nuestros álbumes suelen girar alrededor de varios leitmotivs temáticos. Y aquí seguimos ese libro de estilo”.