El catorceavo álbum de la banda de hardcore melódico más épica del planeta clava la pica en los puntos más álgidos del atlas. O eso es lo que parece a primera vista, pues “New Maps Of Hell” (Epitaph/PIAS) en un realismo mágico plagado de símbolos y metáforas sobre la condición humana. Bad Religion atacan de nuevo sin contemplaciones.

Si Bad Religion hubiesen firmado la novela de Kingsley Amis en la que naves alienígenas invaden el planeta -todo hay que decirlo, en clave menos sutil que en la película “Encuentros en la Tercera Fase”- posiblemente hubiesen sembrado de espantapájaros los campos petrolíferos de Irak. O clavado cruces en llamas en los jardines del Pentágono. Pero los angelinos no son tan cínicos como para hacer bandera del “infierno cómico” al que nos conminaba el co-inspirador del cinematográfico 007 en aquel panegírico de coordenadas diabólicas.

“No es un disco político. Es más bien una declaración sobre ser independiente”

“Una de mis películas favoritas de ciencia ficción es ’Blade Runner’, que está basada en el libro de Philip K. Dick ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’. Cuando era niño era bastante fan de la ciencia ficción, pero ahora no me disfrazaría como un fantasma en Halloween”, sentencia el bajista Jay Bentley con una sonora carcajada. Suele ocurrir que la realidad supera a la ficción con creces. Así lo atestigua la línea argumental de “New Maps Of Hell”, un disco menos sombrío y pesimista que “The Empire Strikes First”. Ahora el quinteto nos sitúa en un mundo de peregrinos perdidos, espíritus rebeldes que vagan en busca de la salvación y réquiems para las víctimas de una guerra sin sentido, que desafortunadamente nos salpica a todos. “Creo que es un indicador bastante bueno de que nosotros como grupo de individuales podemos decidir a nuestra forma el liderato en la administración de Estados Unidos. No es un disco político. Es más bien una declaración sobre ser independiente. Escogimos el título en una tienda de discos donde nos estaban haciendo una sesión de fotos. En uno de los discos había una canción que se llamaba así (aquí Jay se refiere a “Fanfare”, el álbum de Mocket, una banda de punk futurista de Olympia) y a Brian Baker se le ocurrió que era un buen título para el disco. No sabía que existía ese libro. Yo no lo he leído nunca. Pienso que todos nuestros discos son una especie de lucha frontal contra el sistema”. ‘New Maps Of Hell’ no es tan agresivo en las letras como ‘The Empire Strikes First’, que era sobre como Estados Unidos iba a la guerra de nuevo. Va un paso adelante y refleja la frustración y la vergüenza que provoca Estados Unidos al golpear sobre el mundo. Es como si alguien descargara toda su ira contra una pared, y que cualquier cosa que hiciera no fuera a cambiar nada. El sentimiento de este disco es el de como intentar colocar todas esas piezas rotas”. Aunque a tenor de lo que se dilucida en los versos de “Dark Ages”, el single elegido para la promoción, las cosas no pintan todo lo bien que deberían: “Bienvenido a las nuevas edades oscuras…El mundo puede acabar esta noche”. ¿No suena demasiado nihilista? “Cantamos sobre tener cuidado con las cosas. Es un disco mucho más introspectivo. No es sobre que le den por culo a todo. El Gobierno de Estados Unidos se ha resguardado de todo lo que la gente quiere”. Por otra parte, nos gustaría saber a qué tipo de espíritu rebelde se refieren Bad Religion en “Requiem For Dissent”. “Es un espíritu individualista. No se trata de estar contra América sino de estar contra las guerras. No es el espíritu del rebelde que se levanta para cambiar el mundo. No hablamos de estar en contra del país sino sobre qué cosas buenas se podrían hacer por Estados Unidos como patriotas”. La vena mística les persigue también en “The Lost Pilgrim”. Por lo que se ve el disco está lleno de simbologías. “Cada vez que escucho la canción no puedo evitar el pensar en un tipo con zapatos cuadrados y un hatillo sobre mi mente. Cuando hablamos del peregrino perdido aparcamos a un lado los problemas y nos referimos más bien al Día de Acción de Gracias y al pavo”, ríe estrepitosamente Bentley. “New Maps Of Hell” ha sido producido por Joe Barresi (Tool, Queens Of The Stone Age), quién co-produjera “The Empire Strikes First”. “Es un tipo que entiende a la perfección el concepto de la banda y trabaja de forma magistral las guitarras y las baterías”. Al margen del segundo disco en solitario de Greg Graffin (“Cold As The Clay”), Brooks Wackerman se ha unido a Tyler Rebbe (Death By Stereo) y Tony Palermo (Unwritten Law) en Kidneys, un grupo que suena a algo así como si Elvis Costello se fuese de birras con Descendents. Jay Bentley y Greg Hetson también han hecho de las suyas con músicos de Pennywise, Buzzcocks, Porno For Pyros, Subhumans y Morrissey en T4 Project. Incansables ellos.