“Nada dos veces”, el cuarto álbum de la banda donostiarra, vuelve a combinar aires melancólicos y alegres.

¿Hay algo más donostiarra que la Tamborrada? Ama querían hacer un “guiño” al día grande de su ciudad y acaban de publicar el  cuarto álbum de su carrera, “Nada dos veces”, el 19 de enero, víspera del día de San Sebastián, la  noche en la que la cena de la cuadrilla es sagrada y la plaza de la Constitución rebosa de alegría y bullicio. Exceptuando dos deliciosos singles de vinilo 7” estamos ante el primer lanzamiento en cinco años del grupo tras “Exposición permanente”, su anterior álbum. ¿Que Borja Sánchez haya vivido en Japón ha tenido algo que ver en este periodo de inactividad? “Claro que eso influye”, reconoce su hermano Javier Sánchez (guitarras y voces), “pero la verdad es que no sabría decirte por qué ha pasado tanto tiempo; yo creo que siempre estamos metidos en ello. Quizá se trate más de estar dando vueltas a las cosas, que de encerrarnos en un local a ensayar”.

Mezclado y producido por el propio Yon Vidaur (guitarras, teclados y programaciones) en Muir Estudio, por las 10 canciones del disco vuelven a aflorar los sonidos del pop  británico independiente de los años 80 y… el Donosti sound, la eterna etiqueta. “Dentro de 30 años se nos seguirá relacionando con aquellos grupos. Por otro lado me parece normal, cómo no hacerlo si Borja y yo tocamos en La Buena Vida”, confiesa. Pero aunque es cierto que Ama arrastra ese deje melancólico tan propio por estos lares, hay otros matices sonoros y un aire más alegre y despreocupado con el que marcar distancia. Otro detalle de la personalidad propia del grupo: han fichado a un batería rockero como Andoni Etxebeste.