Ante la presión del tercer álbum después de ser más grandes que la vida hasta en la India, Alt-J cogieron un tiempecito de excedencia. Cargaron las pilas, cogieron distancia con su trabajo, y a la vuelta se han marcado “Relaxer” (Infectious/[PIAS], 17), un disco más rock y con arreglos orquestales grabados en Abbey Road Studios, que debería significar su confirmación para todos aquellos que aún no se han enterado de que este trío es una de las células de creatividad más interesantes del panorama actual.

Para Joe Newman (voz, guitarra), Gus Unger-Hamilton (teclados, voz) y Thom Green (batería, electrónica), las cosas van tan bien que el lanzamiento de su nuevo álbum se ha llevado casi tan en secreto como un rodaje de Star Wars. La información sobre sus nuevos pasos es muy escasa a la hora de entrevistar a Gus Unger-Hamilton, y el teclista responde como si aún estuviera de vacaciones. Ya hablará el disco por sí solo. Menos mal que tenemos un traductor universal, capaz de entresacar la información de un puñado de respuestas sin mucho empeño.

A partir del final de la gira mundial de “This Is All Yours” (14), Alt-J decidieron tomarse un tiempo para poner su trabajo en perspectiva, y tratar de que las opiniones ajenas no interfieriesen al volver a grabar. (Gus Unger-Hamilton) “Con ese tiempo libre sentimos menos presión para concentrarnos después en la grabación. Hemos hecho muchas cosas distintas. Thom [Sonny Green] se puso a trabajar en su siguiente disco, “High Anxiety” (Infectious Music, 16), y yo estuve en un restaurante. Todos tuvimos un descanso de Alt-J, de manera que, cuando nos volvimos a juntar, tuvimos una idea mucho más clara de lo que es estar en un grupo, y nos lo tomamos con calma durante el siguiente año y medio”. Silencio. Cuando Unger-Hamilton responde a una pregunta, se lanza, pero cuando parece que va a elaborar la respuesta, se calla y espera la siguiente pregunta. Forma parte de la filosofía de Alt-J en 2017: quieren dejarte con ganas de más, y lo están consiguiendo.

Llega a extrañar que un grupo con un sonido tan complejo y rico, sea tan transversal y tenga tantos fans entre gente que nunca se ha metido en berenjenales de art-pop. “Esa es una observación muy interesante. Nunca he querido ser famoso, pero nuestra música representa un atractivo real para gente muy distinta. Tenemos un público muy variado y somos conscientes de ello. Creo que te pueden gustar Alt-J, pero ser fan de otras cosas, así que al final nos hemos juntado con un montón de seguidores mucho más grande de lo que hubiéramos podido imaginar”. De momento estos tres chicos de Leeds están controlando con mucho sentido común su hype y su fama: no paran de agradecer el calor que les dispensa su público, y aunque hayan crecido exponencialmente, tienen claro que si This Is All Yours fue una continuación de “An Awesome Wave” (12), con “Relaxer” , el punto y aparte no podía ser demasiado brusco. “Nunca hemos cambiado el tipo de banda que queríamos ser. Siempre hemos querido evolucionar por nosotros mismos sin tener mucho en cuenta lo que nos dijeran por ahí. Eso nunca ha cambiado, por eso hemos seguido trabajando con Charlie Andrew en el estudio, a pesar de que hayamos evolucionado como músicos y como individuos. Esta vez se puede notar en nosotros una gran progresión”.

 

Su sello los ha presentado en sociedad con una simple progresión binaria de ceros y unos. “Al principio solo era la letra de “In Cold Blood”, pero luego nuestro sello empezó a obsesionarse con ello, y tuvieron un montón de ideas interesantes que nos gustaron, pero no tiene un significado especial. Es parte de nuestra nueva manera de lanzarnos, nada más”. No, “nada más”, no. Al código binario le acompaña una portada en la que se ve un paisaje que podría ser un outtake del primer Tomb Raider, aquí hay algo más. Igual, Alt-J se están poniendo nostálgicos. “Sí, ¿por qué no? Piensa que todos crecimos en los noventa, pero no solo se trata de la portada, sino que se podría decir que este disco es bastante retro. Probablemente se trate de un disco nostálgico”. El sonido es muy contemporáneo, pero la manera de escarbar en él ha sido darse un paseo por un web game en el que te introduces en ese paisaje cibernético primitivo para ir rastreando sus fotos y sus vídeos hasta que pierdas completamente la orientación. Esta es su segunda idea importante. Gus asiente, “sí, esa es la idea”, pero vuelve a callar después. No odia contestar entrevistas, pero sigue sin ponerle mucho empeño.

Y si la nostalgia de los noventa impregna el envoltorio de “Relaxer”, los sesenta están presentes en el interior con una revisión de “House Of The Rising Sun”, presuntamente recuperada de la tradición folk por Alan Lomax, pero llevada a la fama en 1964 por The Animals, y que realmente trataba sobre un prostíbulo en Nueva Orleans. Cuentan que Alt-J han echado de menos algo más de ajetreo sexual durante su gira. “Es una canción que nos gusta a todos, y de alguna manera nos une a nuestro pasado sonoro, pero además hay razones para cambiarla, porque si reinterpretas una canción es importante que se diga algo que tenga que ver con tu manera de ver la música. Si la hubiéramos hecho tal cual, habría sido solo copiar sin sentido”. Ni una palabra sobre sexo ni sobre la cuestión de que, al fin y al cabo, los Animals eran de Leeds y les pillaran más cerca que otras referencias al meneíto criollo.

Este es el meollo de “Relaxer“, en el que además de sexo, se habla de accidentes de tráfico, amor y muerte, pero enfocado como un viaje psicodélico del que ya podía Unger-Hamilton dar alguna pista más. “Es un viaje que empieza con una propuesta de exploración, que más tarde tiene que ver con el amor, pero también con la pérdida, hasta que llegas a un punto en el que hay una cierta redención, de manera que hubiera un cierre adecuado del disco”. Y todo en tan solo ocho canciones. “Son pocas para un disco, pero porque es un disco retro, así que hemos querido tener en cuenta cómo son nuestros álbumes clásicos favoritos, y la verdad que estas eran las ocho mejores canciones para plasmar lo que queríamos que la gente escuchara de nosotros ahora mismo. Grabamos más pero al final hemos preferido solo mostrar estas”. Que se han terminado de grabar en los históricos Abbey Road Studios. “Fue alucinante grabar allí”. Pero además de estar respaldados por una orquesta cuando antes había teclados, han mezclado el disco sin miedo y a la antigua usanza de los sesenta, repartiendo los instrumentos de manera desigual por los dos canales. “Habíamos escrito algo lo suficientemente extraño, así que nos planteamos cómo sería si nuestras canciones las habitara gente con una mentalidad distinta, más abierta. Esto nos ha permitido crecer”. Gus da vueltas alrededor de las palabras “crecimiento” y “expansión” pero no da detalles. Está muy orgulloso del resultado, pero tal vez no de que para conseguirlo lo hayan sustituido en parte por una orquesta. Solo vuelve a encenderse cuando recordamos “Live At Red Rocks” (16) una grabación que recoge la intensidad de su última gira como si aún importaran los discos en directo. “Seguramente no volveremos a tocar en recintos como ese, así que, también es como nuestro servicio privado de documentación para cuando seamos viejos y vivamos en casas de acogida”. Ironía o no, Unger-Hamilton sabe que está en la puerta de entrada de su nueva vida, que a partir de ahora está marcada por un artefacto tan extraño como “Relaxe“, pero tan atractivo, que cualquier cosa es posible.