La cara de Alex Cameron aparece al otro lado de la pantalla. Parece mucho más joven (de hecho lo es) que ese tipo arrugado que aparece en la portada de su primer disco “Jumping The Shark”. En realidad poco o nada de lo relativo a ese disco que publica estos días Secretly Canadian es lo que parece: ni el álbum en cuestión es propiamente una novedad -Cameron lo autoeditó en 2014 llegando a regalarlo en su página web durante un tiempo-, ni a pesar de su juventud el australiano es un recién llegado -lleva publicando discos de pop electrónico con cierto éxito desde 2008  junto a dos compañeros bajo el nombre de Seekae-, ni el sarcasmo y el tono provocador que se aprecia en su web http://alexcamerononline.net.au tiene que ver con su cháchara entusiasta vía Skype. Es una de las muchas sorpresas que nos tiene reservadas este performer de raza que encaja su discurso entre ramalazos de art-pop electrónico “a la John Maus” y ecos springsteenianos. Delicioso.


¿Vives en Australia ahora mismo? Porque pensé que tenías tu centro de operaciones en Berlín, pero ahora me respondes desde ese apartamento en París…
Nací en Sidney, pero ahora no paro de viajar, aunque sí, he pasado los últimos seis meses en Berlín. Pero vaya, que ahora mismo estoy girando, teloneando a Mac DeMarco, Unknown Mortal Orchestra y algunos conciertos por mi cuenta. Así que sí, estoy en París de paso.

Por curiosidad, ¿conoces a Ned Collette? Lo digo porque él también es australiano y tiene su centro de operaciones en Berlín. Y, bueno, creo que vuestros universos musicales tienen algunos puntos en común…
No, creo que no…

Bueno, para empezar tengo que reconocer que me ha intimidado un poco la sección de Frequently Asked Questions en su web.
Sí, es comprensible. Puede que ese fuera el motivo de hacerlo, no sé… En realidad es más bien un montón de información.

De hecho en todas las entrevistas previas que he leído para prepararme el periodista hace referencia a tu página web. Me pregunto si sientes que de alguna forma la web y la información que, real o inventada, incluyes allí y como eso se ha ido reproduciendo por parte de la prensa ha tenido algo que ver con la manera en que la gente se aproxima a tu música.
Creo que con la web lo que he hecho ha sido presentar todo un mundo que, aunque ya está presente en la música, rodea todo lo relacionado con la creación musical y su promoción. Cuando escuchas un disco de Alex Cameron accedes a una historia que se va creando canción a canción. La web se diseñó para ser una extensión del disco, una representación visual del estado mental en el que se encuentran algunos de los personajes del disco. Está diseñado para reflejar el estado de la mente humana cuando experimenta una serie de tragedias personales menores que, cuando ves reflejadas frente a ti, son divertidas, pero si te paras a pensar son un verdadero desastre. Es una exploración de ese tema y también una invitación a penetrar en ese mundo en el que creo que la gente encuentra valor como pura diversión.
Cuando empecé a girar y paralelamente a hacer la web la gente estaba muy interesada en conocer en qué consistía el show en directo, así que diseñamos la web como una extensión de lo que hago como músico y performer. Además me la hizo un amigo serbio que no es muy bueno con el tema del diseño, así que esto es lo mejor que pudo hacer.

¿Puedes explicarme la historia de “Jumping The Shark”? Cuándo se publicó inicialmente y cómo ha terminado reeditándose ahora por Secretly Canadian.
Fue un reto que duró mucho tiempo. En un principio lo publiqué gratuitamente en mi web en descarga gratuita.

¿Hubo también una edición física?
Sí, una tirada pequeña de 250 copias en vinilo, que se agotó. Y mucha gente en Australia me decía que una vez que el disco ha sonado en la radio tienes que pasar página. Allí la vida de un disco es muy corta o al menos esa es la propaganda que nos sueltan a los músicos en Australia. Yo me lo creí, y aunque el disco había tenido una reacción muy positiva por parte de la gente que lo había escuchado, me parecía que era muy naif por mi parte pensar que podía llegar a audiencias más amplias, así que decidí hacer las cosas por mi cuenta: irme al SXSW y girar por EEUU, ir desarrollando toda una historia a través de la web con vídeos y textos,… Y así fue pasando el tiempo hasta que en 2014 recibí una oferta de una agencia de París en la que trabajaba un amigo para tocar en el Pitchfork Music Festival que iba a tener lugar en la capital francesa. Toqué en el mismo escenario que Foxygen, y después del concierto Rado y Sam de Foxygen me dejaron una nota que decía que querían contar conmigo para su gira por EEUU. Lo hice y terminé tocando cerca de treinta conciertos en un mes, una agenda muy dura. Secretly Canadian se pasaron por algunos de los conciertos.

¿Cuál es la formación que llevas en los conciertos?
Voy con Roy Molloy tocando el saxo.

¿Y los otros dos tíos que aparecen en algunos vídeos tocando los teclados…?
Son dos hermanos serbios, grandes músicos, pero uno vive en Samoa y otro en Australia, así que es imposible llevármelos de gira. Hay que hacerlo lo más simple posible, así que lo reducimos todo a Roy y a mí. El caso es que, como te decía, como consecuencia de esos conciertos comenzó la relación con Secretly Canadian. Hablamos de formar parte del sello, lo que para mí es fantástico, porque necesito una infraestructura para llegar a más gente y currar.

¿Y cuáles son los planes que ellos tienen para ti? Quiero decir que no deja de ser raro que arranquéis el contrato con una reedición de un disco de hace tres años, porque supongo que tú tendrás material nuevo…
Bueno, el futuro pinta brillante. Tengo la suerte de ser amigo de algunas de las mejores bandas y artistas del momento como Mac DeMarco, Unknown Mortal Orchestra, Angel Olsen, Thee Oh Sees,… Y lo que Roy y yo tenemos pensado es girar por Europa a finales de este año.

¿Tienes fechas por España?
No puedo decirlo pero…

¡Las tienes!
Off the record… jajaja.

Espero que en Madrid, que es desde donde te llamo.
Sí, espero que sí, porque adoro Madrid. Estuve allí de vacaciones y me encanta. Tiene unos museos fantásticos y allí pude ver mi cuadro favorito de Goya, “El perro semihundido”. Tenía una reproducción de este cuadro colgada en la pared mientras grababa el disco. En definitiva, que amo Madrid y quiero volver. Barcelona también, pero creo que Madrid es mi ciudad favorita.

“Madrid tiene unos museos fantásticos y allí pude ver mi cuadro favorito de Goya, ‘El perro semihundido’. Tenía una reproducción colgada en la pared mientras grababa el disco”

Pero me estabas contando los planes de futuro junto a Secretly Canadian…
¡Ah, sí! Pues “Jumping The Shark” se publica en todos los formatos el 19 de agosto porque quiero darle la oportunidad a la gente de entender el disco y de lo que va… Pero ya he escrito mi siguiente disco y puedo decir con total seguridad que es lo mejor que he hecho nunca. Así que el plan ahora es dejar a la gente que me conozca y en el futuro preparar el plan de ataque para ese nuevo disco. Para mí las canciones van de inventarse personajes e historias, y ya soy optimista con el mero hecho de que tenga oportunidad de hacerlo en el futuro.

¿Todavía está activo Seekae, la banda con la que habías grabado tres discos previamente?
Sí, Seekae sigue funcionando, y también he escrito alguna canción con otros músicos. La verdad es que estoy todo el rato trabajando en música con otras personas y echándoles una mano aportando ideas, además de componiendo para Seekae y mi material en solitario. Hace poco estaba conduciendo desde Los Angeles a Oregon y… ¿conoces a Richard Swift? Pues iba para encontrarme con Richard y Jonathan Rado de Foxygen y paramos en un sitio del que soy muy fan para comer su sopa de guisantes. Me gusta comer sopa de guisantes cuando cuando hago viajes en coche, ¿sabes? (En ese momento Roy aparece en el apartamento e interrumpe la conversación) Bueno, pues el caso es que conducíamos hacia Oregon a las 3 de la tarde y paramos 20 minutos para comer. Y cuando vuelvo a salir al parking un 4×4 había destrozado el coche y se habían llevado todo lo que tenía dentro: el portátil, dos discos duros, la cámara, los pasaportes,… ¡todo lo que necesitaba para sobrevivir! Así que ahora viajo sólo con un ipad y un teléfono.

¿Cuándo fue eso?
Hace seis semanas, así que todavía me estoy recuperando. Por suerte tenía una copia del nuevo disco en otro ordenador.

¿Entonces el nuevo disco ya está grabado?
Quiero pensar que sí, pero siempre hay cosas que voy a cambiar. Se desarrolló de manera orgánica, muy natural, como una continuación del proceso. La idea es girar durante los próximos seis meses y a partir de ese momento empezar a trabajar en un nuevo show.

Porque, ¿como sueles hacer tus grabaciones?
Escribo de cabeza, con la ayuda de mi teléfono. Tengo instalada una app con cuatro pistas (tiene un nombre horrible, Audio Evolution o algo así). Empiezo montando la canción ahí con mi voz y luego le voy añadiendo teclados. “Jumping The Shark” lo grabé entero en mi estudio doméstico, con una mesa, varios sintes, un Korg, algunas cajas de ritmos. El nuevo lo he estado grabando en un estudio de Berlín que se llama Funkhaus que es una vieja emisora de radio.

¿Qué crees que ocurriría si llegaras a hacerte mucho más conocido? Lo digo porque de alguna forma eso parece enfrentado al aura de maldito que has creado alrededor de la figura de Alex Cameron.
Sí… Hace 18 meses decidí que estaba preparado para que sucediera algo diferente, para cambiar esa vida alquilando apartamentos durante un mes y tocando para que nadie viniera a verme. En Berlín llegué a actuar frente a cuatro personas, una de las cuales era el promotor. La siguiente vez lo hice frente a veinte personas, y tres de ellos era los músicos a los que estaba teloneando. Han sido tres años de vivir eso hasta que finalmente en Berlín el pasado año llegué a actuar frente a novecientas personas en un concierto junto a Molly Nilsson.

¡¿También tienes amistad con ella?!
Sí, es fenomenal. Tiene una gran voz y es muy especial, una gran compositora. Y bueno, más o menos lo mismo aquí en París: la primera vez toqué frente a cuatro personas en un bar a las afueras, los cuatro de nacionalidad turca. Pero todo va creciendo de una forma natural y el éxito no me asusta. Una cosa importante sobre la forma en que me enfrento a las canciones es que no “maltrato” a mis personajes porque yo mismo vivo ese aislamiento, y la tristeza soledad que sufren los personajes de mis canciones vienen de ahí.

A propósito de tu aproximación a los personajes, quería preguntarte por la protagonista de “Real Bad Lookin”. Ahora mismo en España vivimos un momento en el que son constantes las acusaciones de machismo relacionadas con el mundo del pop, y escuchando ese tema (“Soy la más borracha y fea chica del bar / Mi marido está trabajando y mi hija dentro de un Daewoo que es un horno. Aguanto la respiración cuando me acerco a comprobar que no se ha muerto / Quién coño te crees que eres para decirme que no puedo dejar al niño dentro del coche”) pienso que si alguien escribiera algo así aquí ahora mismo se metería en problemas.
Entiendo que haya un debate social sobre este tipo de cuestiones. Pero mis canciones celebran los pequeños detalles de las tragedias individuales. Y no creo que… no creo que escribir historias de ficción sobre determinados personajes y encontrar nuevas formas de mostrar aspectos ocultos de su personalidad sea negativo. De hecho pienso que es algo hermoso. Entiendo la necesidad de la tragedia y el drama en la performance teatral. Me encantaría que el mundo estuviera plagado de cosas hermosas y positivas pero por desgracia no es así, y al menos hay tantos aspectos grotescos como belleza. Mi punto de vista como escritor de canciones se centra completamente en presentar la tragedia, sin sentir vergüenza por ello. Si yo quiero hacerle justicia a un personaje tengo que convertirme en un testigo imparcial de sus actos.

La verdad es que entiendo que digas que te alucina el trabajo de Goya, porque todo esto que me estás contando tiene mucho que ver con su punto de vista…
De hecho escribí “Real Bad Lookin” en el mismo viaje en el que pude ver sus trabajos. Me impresionó mucho “El coloso”, su representación de lo grotesco y el no avergonzarse de representar esas imágenes. Porque hay mucha oscuridad ahí fuera y respeto la necesidad de la gente en el día a día de poner eso a un lado, pero creo que en el terreno del arte me parece importante e interesante explorar esas cosas.

¿Crees que hay un punto de vista masculino muy presente en la forma de escribir tus letras?
Sí, creo que hay una poderosa perspectiva masculina, independientemente de si para describir esos personajes me inspiro en mi vida o las historias que me cuentan otras personas. Todavía sigo explorándome a mí mismo y mis propias perspectivas, cuál es el punto de vista de mi trabajo. También aún siendo un hombre me interesa conocer qué  cualidades femeninas existen dentro de mí y como se representan en mis canciones y actuaciones. Mucha gente dice que lo que yo hago sobre el escenario es muy femenino. Y es cierto que en las letras hay mucha arrogancia masculina, pero creo que cada vez más tiene que ver con la vulnerabilidad de estar vivo, el miedo de experimentar cosas, los eventos dramáticos que surgen como consecuencia de estar vivo,…

¿Y te sientes heredero de alguna tradición como escritor?
De poetas como Czeslaw Milosz. Soy muy fan suyo, he leído gran parte de su obra que creo que refleja con mucha honestidad lo que sucede alrededor. Sus personajes pueden tener un punto de vista determinado pero inevitablemente las circunstancias les hacen adaptarse. También me gusta el americano George Saunders… ese tipo de poetas y narradores de historias cortas. Y acabo de leerme “The Argonauts” de Maggie Nelson que me ha parecido brillante. Steve Erickson,… En líneas generales me interesan los escritores que exploran las cualidades humanas desde un punto de vista grotesco, todas esas tragedias, esas cualidades tan decepcionantes que todos compartimos. Es lo que me interesa reflejar en mi trabajo porque en cierto modo encuentro mucha belleza en todos esos aspectos tan feos. Eso es lo que la confesión y lo trascendental representa para mí y lo que quiero hacer con mi música, actuar y representar a esos personajes. Ojalá llegue el día en que todo desemboque en el éxito, pero eso es algo que no tengo claro que esté en las cartas. . .

Me sorprende el enorme contraste entre todo esto que me cuentas y el tipo de música que has practicado como Seekae, que durante mucho tiempo ha sido básicamente un proyecto de electrónica instrumental. Además de que ahora te has entregado al lo-fi mientras que los discos de Seekae suenan realmente bien.
Sí, de hecho la primera vez que canté en público fue en la Sidney Opera House, en un concierto en el que habíamos hecho sold out, unas 3000 personas, y decidimos hacer una nueva canción para el evento en la que cantara por primera vez. Creo que tenía 22 años por aquel entonces (ahora tengo 27) y te aseguro que estaba muy nervioso. He aprendido sobre el escenario, sobre la marcha. Durante un tiempo tuve profesor de canto, un hombre de Nueva York que me enseñó a proyectar la voz y a vivir dentro de la historia que cantas, que es posiblemente lo más importante de todo porque con tu pronunciación puedes conseguir desencadenar la emoción de la gente. Así que me concentré mucho en las letras y eso me llevó a ir creando mis propias composiciones para cantar determinadas historias. Cuando te concentras en las letras la canción se expande, una canción puede durar cientos de años gracias a su letra ¿entiendes?

“Me encantaría que el mundo estuviera plagado de cosas hermosas y positivas pero por desgracia no es así, y al menos hay tantos aspectos grotescos como belleza”

¿Y qué me dices de ese tono lo-fi que ha adquirido tu música? ¿Es simplemente una consecuencia de la falta de recursos?
Sí, más bien tenía que ver con los instrumentos que estaba utilizando. Empezaba con el sinte, seguía por los pads,… En realidad creo que podría haber conseguido un sonido de mucha mejor calidad, pero los personajes sobre los que estaba hablando demandaban ese sonido. No puedes hacer una canción sobre alguien que acaba de perder su puesto trabajo y presentarlo con un sonido de alta calidad. No puedes… o al menos yo no quería hacerlo así. Quería que la música fuera la “cama” sobre la que descansan las letras, y si los temas principales del disco son el fracaso y la tristeza creo que eso pide a gritos un sonido descacharrado y lo-fi. Personalmente yo no aprecio la ambigüedad en la música pop, me gusta ser directo, desafiante, y que las emociones estén en consonancia.

Para ir cerrando, tal y como recomiendas en tu web, tengo que preguntarte por tu conexión con el baloncesto y si es cierta la historia cuentas de que estuviste cerca de hacerte profesional de la canasta.
Sí, sí que lo es, es todo cierto. Jugué hasta los veinte años. Hice una gira con mi equipo por EEUU y Canadá, y yo era el más joven. Lo que pasa es que… no digas esto, jajaja, pero jugaba sólo dos minutos por partido. Pero es cierto que de los 16 a los 18 jugué en serio, con vocación profesional. Lo dejé a los veinte porque era demasiado delgado, no tenía musculatura, y los tíos contra los que jugaba eran demasiado grandes. Iban a destrozarme.

Sí, el baloncesto hoy es excesivamente físico…
Recuerdo el momento en que pensé “oh, esto es demasiado, yo no he nacido para esto”. Tenía 17 y fui a hacer una prueba con un equipo y todo el mundo me decía que la iba a pasar y me iban a pillar. Pero cuando nos pusieron a jugar miré alrededor mío y me di cuenta de que el resto de chavales estaban supercachas y yo seguía siendo un enclenque. ¡Mido 1,94, pero soy un enclenque! Me machacaron todo el partido. Así que volví a casa, me senté a la batería y me puse a tocar. Y ese día supe que nunca más jugaría al baloncesto en serio y decidí dedicarme a la música.

¿Quién era tu jugador favorito?
Me gustaba mucho Steve Nash y también Rajon Rondo. Era muy fan de los Celtics, así que también Paul Pierce… Ahora te puedo decir que me encantan los hermanos Gasol, Marc especialmente me parece increíble, y también Ricky Rubio, su pase… Habría llegado a ser realmente bueno si no hubiera tenido la lesión en la rodilla. Pero si pienso en mi jugador favorito, sí, creo que sería Rajon Rondo.

¿Y qué piensas del impacto que ha tenido en el juego alguien como Stephen Curry?
Yo lo veo y me asusta. Nunca había visto a nadie tirar de tres de esa manera, lanzar la bola tal y como le llega a las manos. Es un misterio para mí. Cuando era un crío pensaba que debía entrenar más el tiro, porque tenía un talento natural para lanzar de 3 puntos, y viendo a Curry ahora entiendo que me hubiera ido mucho mejor.

¡Posiblemente eso habría cambiado tu vida!
Sí, jajaja. Yo me cortaba porque los entrenadores siempre me insistían para que penetrase en la pintura, porque ahí era sencillo conseguir un porcentaje del cincuenta de tiros convertidos frente a un treinta en el triple, y los entrenadores decían que un cincuenta por ciento significaba ganar el partido. Pero viendo ahora a Curry haciendo un cincuenta y cinco por cierto en triples ¡empiezo a pensar que se equivocaban! Si tuviera oportunidad de volver atrás en el tiempo creo que no les habría hecho caso.