Reconozcámoslo. Un nuevo disco de Ainara LeGardon supone para el oyente y para el que tiene la tarea de escribir sobre el mismo un desafío intelectual más que apetecible. Un reto fraguado en el riesgo, una óptica muy distinta a las que estamos habituados dentro del espectro rock que enciende la semántica, a revolver el cajón del verbo del “crítico” y buscar entre palabras clave como “improvisación” o “experimentación”, cristalizadas aquí en este su álbum homonímo y autoeditado.

Y es que hablar de Ainara LeGardon es hablar de la singularidad del artista en estado puro. De la búsqueda imposible del sonido y de la reflexión constante. Siempre es placer leerla, y escucharla.

Tengo entendido que este disco ha tenido proceso compositivo distinto al anterior…
Así es. En realidad ha tenido un proceso distinto a cualquiera de mis discos anteriores: las canciones han ido surgiendo en el propio estudio de grabación, junto a Xabier Erkizia. Algunas de ellas se han conformado a partir de bocetos que hemos rescatado de mis cuadernos y archivos de audio de hace años, ideas que hemos (de)formado y reinterpretado. Otras, a partir de improvisaciones y procesos de experimentación en el estudio.

Te has juntado, además de tu equipo habitual, con Xabier Erkizia.
Cada uno de nosotros ha aprendido algo, ya que para todos ésta ha sido una forma nueva de trabajar y abordar un proyecto de creación, grabación y producción. Creo que lo que más nos atrae de trabajar juntos es precisamente ese aprendizaje mutuo. A mí por lo menos, no me interesa repetir procesos que ya he realizado o que me alejan del riesgo. Quiero seguir haciendo cosas por primera vez y aprender de ello.

En este disco has ido hacia nuevas sonoridades, buscando la improvisación y la magia del momento. ¿Cómo ha sido la experiencia?
No es nuevo para mí trabajar a través de la improvisación, ya que llevo trabajando en el campo de la improvisación libre y la experimentación sonora unos 10 años. El desafío ha consistido en integrarlas en la práctica del rock. Ahí es donde Xabier ha desarrollado el papel más importante, como consejero, dando apoyo y acompañamiento para conseguir que las varias vías musicales por las que transito confluyan de forma natural. Él ha confiado desde el primer momento en que esa vía intermedia estaba ahí, latente, y me ha ayudado a plasmarla en este disco.

Es sintomático de esto que en los créditos se especifique el rol “Otros Sonidos”.
“Otros sonidos” ya aparecía como crédito en el disco anterior. No deja de ser una etiqueta para englobar texturas y ambientes sonoros conseguidos de muy diversas formas: desde con osciladores, hasta con un estropajo de níquel filtrado por un antiguo eco de cinta con la cinta completamente machacada.

Hay tantos silencios como acordes. ¿Qué importancia le has dado a los primeros en el disco? ¿Ves las canciones como si fueran conversaciones repletas de inseguridades?
No sé cómo enfocar esta última pregunta tuya. Supongo que si la has formulado es porque tú eres quien ha entendido las canciones como conversaciones repletas de inseguridades. Yo lo entiendo justo al contrario. Respecto a los silencios en las canciones, están buscados, meditados y utilizados para ofrecer un significado con todo su peso y seguridad.

“El desafío ha consistido en integrar la improvisación libre y la experimentación sonora en la práctica del rock”

También debutas con el castellano. ¿Por qué ahora?
Simplemente sentí que en este momento el paso al castellano se me hacía natural. Quizás haya sido por lo mucho que he escrito en castellano en los últimos años, tanto en prosa como en forma poética. Ahora me siento muy cómoda, aunque el proceso para aprender a cantar en castellano ha sido curioso. En realidad cambiar de idioma cuando has trabajado la voz cantada tanto tiempo utilizando otros fonemas, supone aprender a manejar un nuevo instrumento. En este sentido el acompañamiento de Xabier ha sido también fundamental.

A la hora de llevar estas canciones al escenario, ¿tendrán el mismo carácter que han tenido en el estudio o estarán más acotadas?
Es imposible que tengan el mismo carácter (afortunadamente, añadiría). Concibo cada canción como un ente con vida propia, que se va desarrollando y mutando cada vez que se interpreta.

¿Cómo has compaginado este proceso con la edición de tu libro sobre la SGAE y tu especialización técnica en derechos de autor?
Aunque en ningún momento he dejado de tocar, me ha resultado muy difícil el hecho de tener que situar en un segundo plano mi actividad musical durante los años en los que he estado inmersa en la investigación tanto para algunos artículos jurídicos como para el libro SGAE: el monopolio en decadencia. Mi dedicación a la divulgación de la propiedad intelectual no solo a través de este ensayo (coescrito con David García Aristegui), sino a través de talleres, charlas, etc. hace que el tiempo que puedo dedicar a mi música haya disminuido considerablemente. Aún estoy aprendiendo a equilibrarlo. El hecho de que este disco se haya creado de esta forma tiene que ver con que llegué al estudio sin una sola canción terminada…

Desde que te mudaste a Gipuzkoa, ¿qué has aprendido de la música? ¿El entorno físico influye más que el musical?
La conexión con las personas con las que trabajo es musical y no geográfica. Héctor vive en Alicante, Rubén en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), Hannot a caballo entre Bilbo y Donosti… Por otro lado también sigo activa con proyectos como el colectivo maDam de Madrid (hace unos meses el sello alemán Wandelweiser publicó nuestra interpretación de la pieza “Sometimes” de Michael Pisaro.
Álvaro Barriuso, también miembro de maDam, es mi media naranja en el dúo Archipiel. Trabajamos a distancia. Mañana participamos en el Festival de Poesía Expandida Urogallo, en León. Yo cogeré un tren en Irun, y él el mismo tren, pero se subirá en Burgos. Ensayaremos en el trayecto Burgos-León.
Quienes residimos más cerca somos Xabier y yo, lo cual es una suerte, aunque ambos estamos viajando casi continuamente.

¿Qué planes tienes ahora?
De forma paralela sigo con los talleres de formación y la consultoría en materia de propiedad intelectual. Y del 17 de noviembre al 24 presentaremos el nuevo disco en Bilbo, Irun, Zaragoza, Vic y Barcelona. Después volveré al estudio de grabación para trabajar con Xabier en una nueva obra que se publicará el año que viene. En el 2018 seguiré viajando tanto presentando el disco, como con la obra de Tanttaka, así como con la compañía de danza de Eva Guerrero para cuya pieza “El fin de las cosas” pongo música en directo. No me voy a aburrir.

Próximas fechas de conciertos:

· 17/11/2017 21h Ainara LeGardon (con banda) Azkuna Zentroa (La Alhóndiga), Bilbao
· 18/11/2017 21h  Eilen Jewell + Ainara LeGardon (con banda) + Charlie & The Colours Tunk, Irun
· 22/11/2017 21h Ainara LeGardon (con banda) + Red Baleine- Ciclo Vagón de Lujo – Teatro del Mercado, Zaragoza
· 23/11/2017 20h Ainara LeGardon (con banda) – Jazz Cava, Vic Barcelona
· 24/11/2017 20h Ainara LeGardon (con banda) + Seward -Festival EH Sona – Sala BeGood, Barcelona
· 28/11/2017 18h “Copyzer”- Sesiones de asesoría personalizada #16 – Centro Cultural Carlos Blanco Aguinaga (CBA) Kulturgunea, Irun
· 30/11/2017 – 20:00 – 21:30 “Giltzadun etxea” -Obra de Tanttaka Teatroa con música de Ainara LeGardon en directo – Teatro Victoria Eugenia, Donostia
· 01/12/2017 20h – “La casa de la llave” -Obra de Tanttaka Teatroa con música de Ainara LeGardon en directo – Teatro Victoria Eugenia, Donostia