Las cosas han cambiado mucho para las chicas de Warpaint durante los últimos tres años. Su nuevo álbum, “Warpaint” (Rough Trade/Popstock!, 14), se desvía lo justo de la línea que trazaron en su aclamado debut, pero ahora este cuarteto de Los Ángeles compone en democracia y trabaja con la primera línea del indie británico.

“Haber estado de gira tanto tiempo ha hecho que hubiera que encontrar un entendimiento sobre las ideas que iban surgiendo, y eso nos ha llevado a averiguar cómo podemos sonar todas de una manera más igualitaria en este disco”, explica la bajista Jenny Lee Lindberg. Más allá del sonido, centrarse en un proceso de creación en el que todas se sintieran cómodas ha sido el principal objetivo del grupo al gestar su segundo álbum, “Warpaint”. “En este todas hemos compuesto canciones”, dice Stella Mozgawa, su batería. “Nos sentimos más Warpaint que nunca”, confirma Jenny.

Esta idílica democracia ha tenido lugar durante un retiro de varias semanas en el desierto de Joshua Tree. “Necesitábamos aislarnos un poco, escribir canciones y estar las cuatro juntas sin distracciones”, explica Jenny. Si el método de componer les era necesario, haber contado con Flood (Depeche Mode, PJ Harvey, Sigur Rós) en la producción, determinante. “Flood ha sido el primer productor que nos ha dicho: ‘No os preocupéis por cómo tocareis esto en directo, haced el disco que queréis hacer”, y eso se nota en los instrumentos que hemos usado y en la manera en que sonamos”, admite Stella. “Ahora hay más electrónica y el sonido es más minimalista”, afirma Jenny. “Love Is To Die”, su single de adelanto, es una buena prueba de ello, si bien sigue destilando dream pop a través de sus voces etéreas. Nigel Godrich (Radiohead) en las mezclas y Chris Cunningham en los visuales (quien firma además un documental sobre ellas) son otros de los nombres que hablan de esta britanización del grupo. “Surgió de manera natural. Londres es nuestra segunda base de operaciones”, dice Stella. Reconocidas y aceptadas por su escena, su público y su crítica, la única presión que admiten sentir ahora es con ellas mismas.