Amados y odiados a partes iguales, los británicos Muse siguen a la suya sin preocuparse demasiado por si The Feeling van a vender más que Arctic Monkeys o si Orson tienen un mejor single que Keane. A los firmantes de “Origin Of Symmetry” solamente les importa que su nuevo disco, “Black Holes And Revelations” (Warner), sea escuchado por cuanta más gente mejor.

Entre el brit-pop de Blur u Oasis y esa vitamínica nueva hornada de grupos con nombres como Franz Ferdinand o Arctic Monkeys y la edulcorada propuesta de Keane, se posicionaron a finales del siglo pasado y a rebufo de Radiohead, dos colosos como Coldplay y Muse. Los primeros se han establecido como los únicos y posibles sucesores de U2, en cambio Muse van a la suya sin fijarse unos objetivos claros en el horizonte. “Black Holes And Revelations” es su nueva coartada musical y para descubrir sus claves conversamos con ellos telefónicamente. El impacto comercial de Muse ha sido menor que el de todos los nombres citados antes, aunque su popularidad varía mucho dependiendo del país. En Francia, sin ir más lejos, son uno de los grupos británicos más grandes. Llevan años dando guerra, desde que se presentarán en sociedad con “Showbiz” (1999), un trabajo que le debía demasiado a “OK Computer”, pero en el que daban muestras ya de su poderío. “Origin Of Symmetry” (2001) nos descubrió ya a una banda más sólida, más personal y dentro de un contexto más barroco que provocó adhesiones exaltadas y odios encarnizados.

“Queremos que la banda componga sin presión, que pueda mantener intacta su independencia”

Fue necesario llegar hasta “Absolution” (2003) para que dieran con su sonido más avasallador y menos épico gracias a canciones como “Time Is Running Out” o “Stockholm Syndrome”. Con “Black Holes And Revelations” tampoco es que vayan a ganar más adeptos. Y es que se trata de un disco complejo, lleno de recovecos y codicioso, que se divide en dos partes como si fuese un vinilo. Con una primera cara más experimental y una segunda mucho más conservadora y convencional. Los habituales crescendos marca de la casa se combinan con electrónica camuflada entre guitarras, influencias diversas que van de Prince (en el primer single, “Supermassive Black Hole” a las puntuales guitarras a la System Of A Down, pasando por Depeche Mode o incluso Primal Scream. Lo que sí queda claro es que Muse dejan entrever una filosofía distinta que les permite dar giros cuando les apetece y firmar algunos de sus cortes más al límite. Conectamos con el grupo durante su gira de promoción. Están en New York. Aunque Matthew Bellamy (cantante y guitarrista) no conversa con nosotros, sí lo hacen sus compañeros, Chris Wolstenholme (bajista) y un Dominic Howard (batería) divertido y algo distraído a causa del jet lag, que toma la palabra.

“Inglaterra no está preparada para el rock, es un país de pop”

“Cuando creas música nueva empiezas teniendo muchas ideas en la cabeza, empiezas a escribir y entonces perfilas conceptos. Debes sentirte muy libre. Por eso esta vez llegamos muy frescos al estudio, ya que habíamos descansado lo suficiente tras una gira muy larga. Hacía más de tres años que no entrábamos en un estudio y eso nos motivaba. Creo que este es nuestro disco más extremo, que va en muchas direcciones y a la primera escucha puede desconcertar, pero hay un hilo conductor en todo lo que hacemos. Cada canción es un mundo, son temas muy reales. Nuestras influencias esta vez quizás son más evidentes, aunque intentamos que suene a Muse lo máximo posible y no perder nuestra identidad. Pretendíamos sonar muy agresivos, expresar sentimientos, sensaciones y creo que es evidente que la banda está muy viva, muy excitada, muy involucrada en el proyecto. Por eso no hemos cambiado el equipo de trabajo, ni al productor que colaboró en ´Absolution´. Quizás para el siguiente sí busquemos nuevas alternativas”. Wolstenholme toma el relevo y sigue con el mismo tema. “Ante todo queremos que la banda componga sin presión, que pueda mantener intacta su independencia y que con nuestras posibilidades, sean o no, más o menos limitadas, podamos ofrecer detalles diferentes en cada entrega. No pensamos mucho en si podemos sonar mucho en la radio, en si van a emitir con más o menos frecuencia nuestros videos. Eso no lo podemos controlar, pero sí que somos conscientes de que nuestra música está en la calle. Nuestro éxito aquí en Estados Unidos no está escrito, puede pasar o no, pero no nos obsesiona. ´Absolution´ se editó aquí muy tarde y no pasó nada, no trastocó nuestros planes, y el grupo ha seguido el camino que se había trazado”. En los textos de las canciones de “Black Holes And Revelations”, se reivindican aspectos sociales, se clama contra las injusticias, se toma una postura clara frente a las guerras y frente a los políticos. Esta vez más que nunca Muse tratan temas serios que nos atañen a todos. (Howard) “En este disco hemos querido que nuestras palabras tuviesen más sentido, que tuviesen una mayor repercusión. Al mundo le llueven los problemas y nosotros no los podemos pasar por alto, es inevitable. Hay ángulos muy críticos, son situaciones que están en la calle, que son una realidad. No vamos directos a criticar ninguna acción concreta, pero creemos en la democracia y en la libertad, y ese es la mentalidad que defendemos. Este es un disco escrito por nosotros, pero que podría haber escrito cualquier persona sensibilizada con los problemas cotidianos. No es un disco que se centre en el punto de vista de una única persona, como ocurría en discos anteriores, sino que se tratan temas más genéricos. Nuestro mensaje lo va a escuchar mucha gente y por tanto debemos ser respetuosos y tratar los temas con suma delicadeza, pero diciendo siempre nuestra verdad”. Una de las mayores sorpresas de este disco es que el elemento del grupo que había generado más controversia durante estos años, la voz de Matthew Bellamy, parece estar en fase de amansamiento, alejándose –salvo contadas excepciones- de su histrionismo característico. Aquel registro operístico tan habitual en él, está en vías de extinción. (Wolstenholme) “Sabemos que en el pasado su voz suscitó muchos comentarios. Era uno de nuestros elementos diferenciadores. Si conectabas con su registro te enamorabas de nosotros para siempre, pero si no era así, la conexión sería inviable. La madurez del grupo se evidencia también en la forma de cantar de Matthew. Él sabe que en este disco habla de temas más serios, como ya los había en ´Absolution´, pero en esta ocasión las letras nos han condicionado, así que era necesario un cambio de registro para sentirse cómodo. No íbamos a llegar a la sobriedad de un Tom Waits, pero podríamos acercarnos. Tenemos nuestro estilo propio, como muchos grupos claves de la historia, como The Beach Boys, que tenían como arma principal sus juegos vocales. Para nosotros también es básico parapetarnos en detalles como el timbre de la voz para certificar nuestra personalidad”. Este verano Muse se van a hinchar a tocar en festivales, aunque no vamos a verles por aquí aún. De momento, hay parada obligada en Suiza, Austria y Noruega entre otros países europeos, y van a encabezar los concurridos carteles de Leeds y Reading. Y es que al trío parece gustarle actuar en festivales, de hecho grabaron su DVD “Absolution Tour” en Glastonbury. (Wolstenholme) “Nos gusta la energía que desprenden los festivales. Esa sensación de que te están viendo millares y millares de personas, que están allí para divertirse y evadirse, convierten ese tipo de actuaciones, en ejercicios mucho más espontáneos e imprevisibles. En un club todo es más serio y está más estudiado. Estás ante tu público, gente que ha venido a verte exclusivamente y ante el que estás pasando una prueba. Hay más presión y debes concentrarte mejor, mientras que en los festivales eres un grupo más que forma parte del circo y puedes dejarte ir tanto como quieras”. Hablando de conciertos, en breve van a ejercer de teloneros de Depeche Mode, lo cual debería ser un gran honor para ellos. (Howard) “Ha sido una casualidad, pero claro que nos motiva tocar con ellos. En su nueva gira se les está viendo muy renovados, con mucha energía, con un concepto mucho más cercano al rock. De todas formas, yo prefiero su primera etapa, cuando la electrónica era más importante y tenía más presencia. Sé que es una contradicción, porque realmente me gustan más los grupos de guitarras, pero esa es mi opinión sobre ellos”. Para acabar y teniendo en cuenta que las han visto de todos los colores, no está de más saber qué opinión les merece el que en las Islas Británicas vayan a hype casi por semana. (Wolstenholme) “Son especialistas en generar demasiada expectación. A la que hay un grupo que puede armarla, aprovechan para exprimirles. De Arctic Monkeys ya se hablaba mucho antes de que editaran el disco, pero el problema es que a los dos meses ya se les está buscando un sustituto. Las bandas se queman muy pronto. A nosotros nos interesa más todo el rock independiente que se produce en Estados Unidos. Inglaterra no está preparada para el rock, es un país de pop y nosotros nos consideramos un grupo rock”.