Lo primero que sorprende de Hot Water Music (Gainesville, Florida, Estados Unidos) es su fecundidad. “Empezamos en octubre de 1994. Eramos amigos antes de conocernos y siempre hemos sido los mismos. En total tenemos 42 grabaciones si se cuentan álbumes, singles y recopilaciones. Esta es la tercera gira europea que hacemos y también hemos tocado en Japón. Desde que el siglo ha empezado no hemos parado”.

Hablan el fornido Chuck Ragan y el larguilucho Chris Wollard, ambos guitarras y rudos cantantes. Lo segundo que llama la atención es la energía que desprenden en sus conciertos, capaz de derretir un témpano de hielo o de clavar una flecha en el corazón. Las voces ásperas de Chuck y Chris recuerdan a las de Frankie Stubbs (Leatherface) y Al Barr (Dropkick Murphys). Tesituras que les emparentan con las bandas de Oi! “¿Qué la voz te suena a Oi!? – risas – Puede ser, nos gusta este tipo de música”. Muchos les comparan a bandas como Jawbreaker, Avail, Fugazi, Fuel o The Bussiness. “La gente en realidad ve en nosotros una prolongación de sus gustos y sus grupos favoritos. Musicalmente estamos abiertos a todo, escuchamos rock, punk-rock, jazz, música étnica, metal, rap, drum´n ´bass y hacemos versiones de Blood Sweat & Tears, Leatherface, Bryan Adams, AC/DC o Tom Waits”. En el apartado lírico se puede apreciar una vena poética, algo que remite a los textos de Blake Schwarzenbach para Jawbreaker o al regusto a William Carlos Williams de Jawbox. “La poesía no es una influencia directa. Cualquier cosa puede inspirarnos, desde la belleza y la fealdad a la amistad o la felicidad. La influencia son todas las cosas”. Lo que no se puede negar es el onirismo de la portada de “No Division” (Some, 99), que parece un cuadro de Marc Chagall. “Scott Sinclair – el autor- es un amigo de la Escuela de Arte. Ha hecho varias de nuestras portadas y la de “Design for Automotions” de Snapcase. Nuestra música y su arte forman un concepto. Scott es una parte más de Hot Water Music”. La producción de “No Division” es responsabilidad de Walter Schreifels (Quicksand), y eso se hace patente en los resultados. “Pasamos muchísimo más tiempo en el estudio que con “Forever & Counting”, – su anterior disco – en la grabación estuvieron implicados más amigos y también nos motivaron distintos sentimientos”. Tal vez los mismos sentimientos que les hacen entrar en trance cuando suben a las tablas. “Una vez tocamos con Leatherface en Lyon (Francia). Había bebido mucho vino, – el que habla es Chuck – en la actuación me excité tanto que me golpeé y me hice daño en el hombro. La gente se volvió loca, asaltó el escenario y se puso a gritar por los micrófonos. Se montó una buena. Después de esto muchos se apuntaron al siguiente concierto”. Por si acaso, Jordi B-Core ya les ha apuntado en su agenda.