Quizás no sea necesario ser descendente de
irlandeses o vivir en Boston para comulgar con la propuesta de Dropkick Murphys
o Flogging Molly, pero seguro que sirve y mucho para aguantar muchas más
cervezas mientras uno salta y brinca con sus himnos. Aquí, Flogging Molly
sorprenden jugando en casa frente a una amplia audiencia que no deja de hacer
pogo desde el primer minuto.