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Wu-Tang

Casi sin ruido mediático, a hurtadillas llega tres años después, la continuación de “A Better Tomorrow”. Cuando el Clan parecía algo desmembrado, llega este disco para poner calma en el seno de la comunidad Wu-Tang, pero por momentos casi consigue lo contrario. U-God está ausente en todo el álbum y Raekwon y GZA solo tienen una aparición cada uno. Estas nubes en el panorama únicamente las mejora la precisa y grandiosa producción de Mathematics. Si recordáis el final de “Sons Of Anarchy”, hay una frase que sintetiza las andanzas del club de John/Jax Teller y es que hagas lo que hagas, aunque creas que siempre te sales con la tuya, si eres malo al final vas a perder. No digo que el Clan vaya a tener el mismo final, pero las luchas internas y los egos pueden dar al traste con una leyenda del hip hop. Por suerte el talento sigue ahí, y bajo la dirección de RZA con sus más fieles secuaces (Method Man y Ghostface Killah) mantienen firmemente el rumbo. Por otro lado, y como si fuera un nómada Redman aporta más al Clan. El flow, el dominio del tempo y el carisma siguen ahí en cada verso, en definitiva, nos brindan otro brillante capítulo de la saga. Corren el riesgo de perder la esencia de fraternidad, pero es que, en su situación, resulta difícil que cada disco no sea una pequeña guerra civil. Cuando Herbert Ashbury escribió en 1927 “Gangs Of New York”, no lo hizo pensando en ellos, pero actualmente son el más claro ejemplo de lo relatado en tan inmenso libro. No podemos negar que el marketing y el negocio tras Wu-Tang Clan impiden cerrar la franquicia por lo que, mientras la sangre no llegue al río, tendremos música nueva suya cada tres o cuatro años.

Como decía Oscar Wilde: “Algo había muerto en cada uno de nosotros y lo que había muerto era la esperanza”. Y así encaramos la música de los de Staten Island, que sigue siendo oscura, hermética al mundo exterior y ajena a las modas. Para bien o para mal así son Wu-Tang Clan. “Lesson Learn’d” podría ser parte de “Iron Flag” y la espectacular “Frozen” podría reinar cualquier disco anterior. Basta con cinco segundos de “People Say” para acelerar mi pulso. Con “Why Why Why” te llevan al cielo de New York o de Gotham City. La sombra de Ol’ Dirty Bastard siempre estará ahí ayudando desde el otro mundo como el espíritu de Dani Jarque o el de Antonio Puerta.

Las Killer Bees siguen zumbando en tu cabeza, de eso se encargan con cortes como “G’d Up” y sabes que tu aliento quedará en suspense hasta que decidan apretar el gatillo de la pistola que colocaron en tu nuca al inicio del disco. El escaso minuto y medio de “Hood Go Bang” me lleva a las calles de los suburbios de Baltimore. Casi al final del disco llega “My Only One” con Ghostface Killah, RZA y Cappadonna forzando la máquina y con Steven Latorre aportando el toque actual a otro hit del Clan capaz de traspasar fronteras en charts ajenos al rap. En el show de Jimmy Fallon presentaron el disco con este corte en directo, junto a miembros de The Roots, y le dijeron al mundo. “¡Hemos vuelto!”.

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