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Buena mierda. El tercer álbum de The Suicide Of Western Culture es mejor -por más bestia, más guerracivilesco, más difícil de elaborar y equilibrado, siempre mirándolo de diestra a siniestra- que todo lo anterior que había publicado, hasta el momento, este suburbial dúo barcelonés, !y a mucha honra! En el templo de la inteligencia, que nunca debe de morir, ellos son ahora los sumos sacerdotes de lo trifásico. Aquí, estos profetas del ruido epicista y perdedor -que persuade, resiste y enerva- han perfeccionado y afinado lo ya escuchado -aguerrido, angustioso y brillante, en todo caso- y con este Long Live Death! Down With Intelligence!” parecen cerrar una trilogía mayúscula, dejándola en lo más alto.

Destripando los once temas del disco es imposible abstraerse a Fuck Buttons -a los que ya golean jugando sin correr-, Death In Vegas, Holy Fuck o Mogwai, entre otros insignes camaradas del ruidaco inteligente. Ahora, el lo-fi maquinero y post-motorik -de Miquel y Juanjo, tanto monta, monta tanto- ha crecido, que no engordado. Le han procurado fijeza, brillo y esplendor y por eso suena mejor, más estilizado.

Además, al asunto le han sumado baterías post-rock que parecen reales, vocoders con mensajes dirigidos al enemigo y a la madre que nos parió e industrialismo de ir por casa. Y siempre con su sello particular, el mismo que eleva temas como la melodronera “Amor de madre” y las bailongas “Dysplasia”, “Drugs Bring Me Closer To You”, junto a la muy emotiva y descarnada “Still Breathing But Already Dead”, a obras máximas del sonido de “los suicide”. Quizá, la sorpresa la traen pasajes como “Return To My Parents Hometown In Andalucia” o “Beware Of The Fifth Column”, con la voz de Louise Sansom de Animic, en las que muestran su cara más brutalmente pop y hasta, con perdón, radioformulera. El final, con la trompeta de Pau de Za! campando, por la cruenta batalla sintética que supone “La muerte no es el final”, es de traca.

Un apocalípsis sonoro en toda regla que anuncia que sus culpables siguen en libertad, sin querer desvelar hacía donde apuntarán sus pistolas y sabiéndose los únicos capaces de hacer bailar, en las cunetas, a nuestros muertos. Cumbre The Suicide Of Western Culture, esto lo habéis clavado. ¿Y ahora cómo y hacía dónde? Solo la razón y el derecho en la lucha lo dirimirá.

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