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El año pasado antes de un concierto de Shame en Londres, una amiga me dijo que eran “el típico grupo del sur de Londres que se pone de moda”. Según ella ayer molaron otros, hoy molan Shame, y ya estamos contando los días para que mañana aparezca el relevo. Y así sucesivamente. Yo ya les había visto antes en el Vida Festival (donde el cantante, Charlie Steen, apareció con un pie escayolado y muletas y terminó trepando la torre de altavoces) y el Milhoes de Festa, donde Charlie acabó metido en la piscina municipal de Barcelos. De aquel tercer bolo en el Myrrors de Londres yo esperaba un baño de masas sabiendo que Shame jugaban en casa y la verdad es que el comportamiento del público dejó bastante que desear, pero ellos volvieron a ser una explosión de energía. Como anécdota, Charlie escupió al techo en algún momento y el lardo se petrificó en plena caída dejando una estalactita de moco en el que perduró hasta que cerraron el Moth Club después de la pinchada.

Creo que esa es la primera cosa buena que decir de Songs of Praise: el disco y el directo maridan bastante bien. No hay una sensación de que la energía del directo se eche de menos en el disco y además los arreglos y matices que la banda ha introducido en los temas le dan un color diferente a las canciones. Una de las cosas más difíciles de los grupos de música “de acción” es enfrentarse a un disco y hacer que este sea competente con el directo y que sea escuchable en casa; y creo que Songs of Praise aprueba ambas premisas.

Ahora, en lo que respecta al contenido, creo que el disco resulta fallido: Shame apenas introducen temas nuevos de los que ya tocaban en directo, y el disco es básicamente un setlist de la banda en formato físico. Ya los adelantos habían destripado gran parte del material: “Concrete”, “Gold Hole” o “Tasteless” ya existían en digital, y el single “One Rizla” sirvió de adelanto al LP. Aunque hay que reconocer que las ya existentes han ganado con la regrabación.

Se reconoce perfectamente en el disco la canción que siempre abre sus conciertos: “Dust on Trial”. Tratada con una atmósfera oscura y ambientes más post-punk, es un buen comienzo. La voz de Charlie, que no necesita gritar como en vivo; acompaña muy bien a ese tono más oscuro, e incluso susurra. “Tasteless”, es otra estrella de sus directos y en mi opinión el mejor tema de la banda. “Gold Hole” (con el que siempre cierran en directo), es el único que sí que ha perdido quizás un poco grabado. Concrete, la rápida, ya nos la sabíamos de los singles; igual que One Rizla. La Cara A del disco, como pasa en muchos LPs, vence en mi opinión a la cara B, que empieza con una anecdótica “Donk” y termina en “Angie”, un tema de seis minutos que quiere ser balada pero termina contaminada por el gamberrismo Shame.

En definitiva: “Songs of Praise” no es un mal álbum. Para los que siguen a la banda y sus directos, es un muy buen recuerdo grabado de lo que son estos cinco chavales en acción; y para los que nunca han escuchado a la banda es una muy buena carta de presentación. Quizás mi problema es que ya los he visto más de una vez y el contenido no me sorprende, aunque me gusta y me lo escucharía en casa. Ahora queda ver, si como predijo mi amiga, se bajan del carro o Shame son capaces de aguantar la velocidad para el siguiente disco.

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Discos 12 enero, 2018 SHAME

Songs of Praise

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