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Cuando un grupo como Blondie, con sus 40 años a sus espaldas recién cumplidos, anuncian un nuevo álbum la sensación de miedo por lo que podamos encontrar es inevitable. Desde su regreso en 1999 con No Exit (Beyond Records) los neoyorquinos apenas han sabido acercarse a la calidad de los discos de la década de los 70 y que les dieron la reputación (merecida) de la que aún viven. Pero en esta ocasión pueden respirar aliviados porque estamos ante un álbum muy digno. Eso sí, siempre y cuando obviemos su horrible portada, posiblemente la peor de su discografía y casualmente la primera en la que no sale la icónica Debbie Harry en ella. El listón lo dejó muy alto.

Centrándonos en el contenido, en su undécimo trabajo Blondie nos presentan un potente cancionero que consigue mezclar a la perfección el sonido new wave con el electropop más actual y en eso reside el atractivo de este trabajo: conseguir mantener frescura y sonar recientes sin dejar a un lado el sonido marca de la casa que les identifica. Pero este acierto tiene truco y es que para la concepción de este nuevo álbum los neoyorquinos han sabido juntarse con la compañía adecuada. En una entrevista reciente, Debbie Harry afirmó que se oponía a esa actitud de dejar de ir a los clubes a cierta edad con la excusa de que ya no hay buena música. Harry debe llevar su opinión a rajatabla y seguir yendo a los clubes nocturnos a sus 71 años porque sabe muy bien lo que se cuece en el panorama y quién corta el bacalao. Para Pollinator (BMG, 17) han contado con la colaboración de grandes nombres del panorama actual. De entrada John Congleton (Goldfrapp, Angel Olsen) se ha puesto a los mandos de la producción. Pero es a nivel compositivo donde encontramos las grandes referencias que se han puesto al servicio de los neoyorquinos: Sia y Nick Valensi (Best Day Ever), Johnny Marr (Monster), Charli XCX (Gravity, uno de los temazos del álbum), Joan Jett (Doom Or Destiny) o Dave Sitek de TV On The Radio (Fun), son algunas de los nombres que conforman Pollinator.

Tan solo dos de los once temas que componen este trabajo han sido escritos por Harry (cuya inconfundible voz mantiene la versatilidad de siempre) y Chris Stein. Aunque en su defensa hay que decir que una de estas dos composiciones es Long Time, el hit del álbum (con guiño inicial a Heart Of Glass incluido). Es de esas canciones que segundos antes de que acabe ya estás dándole al replay para volver a escucharla una y otra vez.

Ha hecho falta rodearse de buenas compañías para que Blondie invocaran al espíritu de los buenos tiempos de la banda y nos dieran un trabajo en condiciones o, lo que es lo mismo, su mejor álbum desde su regreso. ¡Por fin!

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