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Nada parece demasiado difícil para Núria Graham. Con un laureado primer álbum y una actividad constante, tanto por el goteo de lanzamientos que nos ha dado desde “Bird Eyes” (El Segell, 15) como por los conciertos que ha ofrecido aquí y en el extranjero, la catalana parece muy cómoda con su posición. Pero, claro, el segundo álbum (sin contar el primerizo “First Tracks” de 2013) siempre son palabras mayores, da igual de quien se trate. Las apuestas estaban altas alrededor de un “Does It Ring A Bell?” que debía convencer a los más escépticos de que Núria Graham no es simplemente una joven folkie. Un trabajo que demostrara la particularidad de su estilo, además de alejarla de inacabables comparaciones con otras artistas nacionales de su promoción como Joana Serrat y Pavvla. Con un reciente EP tan ecléctico como “In The Cave” (El Segell, 16), la expectación era elevada y todo parecía posible.

Por suerte –y como muchos ya imaginábamos– no hay nada de qué preocuparse. “Does It Ring A Bell?” no solo cumple expectativas, sino que supone un plus de madurez en la carrera de una Núria Graham que suena más segura que nunca. El álbum entero parece teñido de una atmosfera clásica, una textura añeja que bien puede ser un síntoma del rápido crecimiento como artista de Graham, además de aportar ese punto de cohesión que algunos echábamos de menos en su anterior disco. La sutil hibridación de géneros hace que, aunque el estilo en una primera escucha pueda parecer homogéneo, el conjunto de los diez temas que conforman el disco tenga bajo suyo un bullicio constante de distintas influencias. Sigue siendo íntimo y sincero como su predecesor, pero esta vez Graham tiene la puntería más afinada.

Es fácil enamorarse ya del primer corte, un “Bird Hits Its Head Against The Wall” con aires sunshine pop al que le sigue el single “Cloud Fifteen”. Es aquí donde se hace evidente que uno de los puntos fuertes del álbum es esa voz más relajada y adulta, una demostración más de la comodidad en la que la cantante se encuentra alojada.

“Does It Ring A Bell?” avanza por caminos de la psicodelia más relajada y, sobre todo, el omnipresente indie folk, pero Núria Graham sabe muy bien su camino y tiene la confianza suficiente para no desviarse demasiado. Hay tiempo para temas cortos y más animados como “Lucifer Sam”, momentos de suave virtuosismo como “Peaceful Party People From Heaven” y hasta ese “Hide Your Emotions” que nuestra protagonista se atreve a cantar solamente acompañada de su guitarra.

Al terminar la desafiante “Morphine”, la última canción del disco, queda más que claro que Núria Graham ha superado con creces esa prueba de fuego que suele ser el segundo álbum. Un trabajo más austero instrumentalmente -la vigitana no parece necesitar nada más que bajo, batería, teclado y su guitarra- para así conseguir un sonido más sólido, conciso y depurado. Graham es muy consciente de dónde se encuentra y lo ha dejado claro con un nuevo disco que mantiene intacta la sensibilidad que le abrió las puertas al panorama musical, pero además inaugura nuevos senderos para el porvenir. Esperemos que nos los enseñe pronto.

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