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Más de un año sin Sharon Jones, pero su gigantesca alma nunca se irá del todo. Palpita eternamente joven a lo largo de los surcos del flamante y póstumo “Soul Of A Woman”, su sobresaliente y vital despedida. La enfermedad marcó sus últimos años, retrasando la salida de su anterior “Give The People What They Want” (14) y recortando sus giras, pero su voz fue imparable hasta el último suspiro, siendo el espejo clásico donde todas las nuevas cantantes del revival soul se miraban una y otra vez. Y es que, aunque no grabó su primer sencillo hasta los cuarenta y el primer LP ya con cuarenta y seis, siempre llevó la música dentro. Tocó el órgano y demostró su poderío vocal en el coro de una iglesia de Queens con tan sólo catorce años, trabajó durante décadas como vocalista de sesión y directo, y en los noventa siguió tirando de raíces, rejuveneciendo el género hasta nuestros días bajo el sello Daptone Record.

En estas once pistas del “Alma de una mujer” no encontramos ni una gota de tristeza, sólo luz y amor por la música como forma de vida. Son las canciones más emocionantes que ha grabado junto a los Dap-Kings, desbordando a lo largo de los surcos todas sus posibilidades estilísticas con la misma maestría y energía.

En la Cara A destaca la pasión que definía su indiscutible reinado en directo. Soul a corazón abierto con toques funk y blues marca de la casa. Si cerramos los ojos, sentimos el calor y la magia que Sharon regalaba cada vez que pisaba un escenario, con James Brown y Etta James por bandera. El disco echa a andar y es fácil imaginarnos a una radiante y salvaje Sharon Jones con uno de sus vestidos de flecos, bailando, taconeando y contoneándose sobre las tablas, dejándose la piel en el inicial sueño de paz, libertad y unidad de “Matter Of Time”, con ese “No puedo esperar mucho más” que nos hace un nudo en la garganta. Pasando por la explosiva “Sail On!”, con los Dap-Kings sudando soul sureño y fundiéndose con Sharon, o ese Rumors en el que es imposible quedarse quieto, con la sesión de vientos y coros acompañando a la perfección a la incombustible jefaza.

La cara B es más intimista y orquestal, sin restar un ápice de intensidad y veracidad hecha carne en cada interpretación. Desde la vibrante “These Tears (No Longer For You)”, a la instrumental “When I Saw Your Face” o el desgarro sentimental de” Girl! (You Got To Forgive Him)”. Para terminar con la eternidad y un día de “Call On God”, gospel celestial que Jones escribió a finales de los setenta para los E.L. Fields Gospel Wonders, coro del que siempre formó parte.

Nunca le gustó que le dijeran Reina del Soul, por respeto a su admirada Lady Soul, pero, sin lugar a dudas, estaba a la altura de la mejor Aretha Franklyn. Como decía Sharon, “la música que sale del corazón te hace sentir vivo”. Sus canciones siguen latiendo y ella estará siempre presente. Nosotros eternamente agradecidos.

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