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Die Antwoord viven en un lugar en el que tanto da ser white trash o coloured (grupo racial en el que se mezclan diversas etnias), en el que la gente es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Cape Town es una ciudad bonita y dura al mismo tiempo, lo que en cierta manera guarda relación con el universo estético de Die Antwoord, milimétricamente diseñado con la ayuda de artistas como los fotógrafos Roger Ballen o Ross Garrett. Porque Ninja y Yo-Landi personifican esos personajes de ficción que, como si de protagonistas de cómics de superhéroes se tratase, se enfrentan a toda la inmundicia cotidiana de un lugar y un momento en el que la vida es más dura de lo que nos gustaría. De ahí que, manteniendo toda la ironía, el sexo y la oscuridad que les ha dado personalidad, ahora aparece en Die Antwoord algo más sincero y profundo, sentimientos más reales e igualmente provocadores. “Donker Mag” (“poder oscuro”) es un disco que suena a calle, que huele a calle. Y las calles en Cape Town apestan. Por eso suenan a rap bastardo y electrónica bruta. Die Antwoord han vuelto a la independencia sin bajar el listón, sin amedrentarse en su búsqueda del éxito a base de art brut, de una suerte de outsider art que no por urbano y callejero debe eludir su vocación artística e irónica. Lo que ocurre es que “Donker Mag”, tercer largo de la banda, tiene mucho más rap del que esperábamos aquellos que caímos rendidos a sus pies a base de electrónica poligonera. Eso ocurre porque el universo hip hop es el background principal de Ninja, Yo-Landi y Hi-Tek, aunque por suerte eso no cierra las puertas a la electrónica maquinera, ravera y acelerada de “Pitbull Terrier” y “Happy Go Sucky Fucky” o al moombahton de “Girl I Want 2 Eat U”. Géneros malditos, géneros musicales bastardos y culturalmente trash, algo que Die Antwoord han reivindicado desde el minuto cero con su estética, con cada uno de skits con los que completan el disco (en “Dont Fuk Me”, Ninja amenaza a su manager; en “Zars”, es Ninja de nuevo quien resume los distintos acentos de los grupos raciales de Cape Town).

Por otro lado, y aunque no dé esa impresión, “Donker Mag” es uno de esos trabajos salpicado por los referentes de sus autores. Empecemos por “Ugly Boy”, una de las piezas más pop de “Donker Mag” y curiosamente cimentada sobre un sampleado del “Ageispolis” de Aphex Twin, a quien Ninja admira. El pasado rap de Ninja, Yo-Landi y Hi-Tek requería la presencia de uno de sus héroes, Dj Muggs de Cypress Hill, quien se encarga de la base musical de “Rat Trap 666”, dando forma a uno de los temas más percutantes e industriales del álbum. “Sex” busca ser una versión muy sui generis del “Sea Sex And Sun” de Serge Gainsbourg, de la que toma un sampleado y el estribillo para mutarlo en una pieza totalmente distinta. Podríamos continuar con el que ha sido primer single oficial de “Donker Mag”, esa contundente y oscura “Pitbull Terrier”, que vendría a ser una relectura sucia y viciosa de una de las composiciones de la banda sonora de “Gato negro, gato blanco” (1998) de Emir Kusturica. Igualmente Die Antwoord toman prestados samples de diversos artistas japoneses, pero al no conocer sus trayectorias, casi que me ahorro las referencias. Y lo mismo en relación al cantautor sudafricano Loki Rothman, que colabora en “Strunk”. También hay guiños que animan el resto del minutaje, para lo bueno (en “I Don’t Dwank” Ninja flirtea con el “Sexy Motherfucker” de Prince) y para lo malo (en “Raging Zef Boner” continúa su pitorreo con Lady Gaga y su “Born This Way”).

El resumen es que, aunque pretendan lo contrario, Die Antwoord es un grupo mucho menos peligroso de lo que les gustaría (por muchos tatuajes, lenguaje carcelario y referencias a la suciedad de las calles que incluyan en su música y su imaginario), al tiempo que resulta una banda que plantea muchas cuestiones ajenas a los grandes éxitos de las listas. Die Antwoord son esos hijos de puta que vienen a joderle la fiesta a los indies, esos capullos que aparecen drogados hasta las cejas en la celebración de fin de curso de los pijos del barrio, pero con los que, a la primera de cambio, puedes mantener una conversación y reírte con sus salidas de tono. Y viendo como están las cosas en las listas, no se me ocurre nada mejor para concluir esta reseña que acudir a Jose Luis Cuerda para apuntar que mientras muchas bandas son contingentes, Die Antwoord en 2014 son necesarios.

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