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Es indudable reconocer que el último lanzamiento de Rihanna ha sido un poco caótico a nivel promocional. Algo que va ligado a una clara intención de la estrella de quitarse el título de creadora de hits superventas. “Anti” es un salto en la carrera de Rihanna. Supone un cierto riesgo comercial, una prueba para sus seguidores. Las redes sociales ardían cuando la estrella lanzaba un tema como “Work” de primer single (eliminando de la lista todos los lanzamientos pasados). Un corte dancehall que te impulsa a sus orígenes. Con un barniz pop adictivo, PARTYNEXTDOOR como compositor, y una historia de amor obsesivo al que le ha puesto la cara de Drake. Nada que ver con ningún single de apertura de eras pasadas. Y es que, lo más interesante de “Anti” es que no apesta a disco fabricado únicamente para reventar las listas. También es verdad que Rihanna siempre ha sabido disfrazar temas para que provoquen cierto interés musical. Pero, esta vez es real, y lo demuestra el enorme equipo de colaboraciones alrededor del disco.

“Consideration” refleja a la perfección el inicio de este nuevo camino. Un RnB más alternativo, ese neo-soul que SZA, compositora del tema, ya ha alcanzado. Y que Rihanna busca desarrollar de forma relativa con este álbum o al menos dar sus primeros pasos. Porque, una vez más la variedad estilística vuelve a definir a la diva. Un agrupamiento de géneros que en esta ocasión viven en paz y armonía. En “Kiss It Better” saca las guitarras ochenteras, “Love On The Brain”, producido por Fred Ball (Sophie Ellis-Bextor), es una balada inspirada en el doo wop de los 50s y hasta versiona (más bien parece un karaoke) el “New Person, Same Old Mistakes” de Tame Impala que renombra como “Same Ol’ Mistakes”.

Sin embargo, si tuviéramos que quedarnos con un tema que defina esta nueva etapa de Rihanna ese sería “Woo”. Un corte pesado, hiphopero, con Hit-Boy (“Niggas In Paris” de Kanye West y Jay-Z) en la producción y un equipo de lujo en la composición: The Weeknd, Travis $cott y The Dream. Aún así, no todos son logros. El disco pierde cierta fuerza con temas como “Needed Me” que aunque pueda tener algunas de las letras más interesantes termina convirtiéndose en un corte RnB destinado a olvidar. “James Joint” con Robert Shea Taylor (“4” de Beyoncé) en la producción, que sirve como interlude pero nos deja a medias. Y “Never Ending”, que se convierte en una balada simplona y acústica que poco tiene que decir.

En “Anti” , Rihanna vuelve a desnudar sus relaciones amorosas. Salen sus turbios encuentros con Chris Brown (“Higher”), sus inseguridades, la soledad (“Desperado”) y su estilo de vida como diva rebelde. No es un disco redondo, pero sí puede despertar cierto interés como renacer. Bien sea por los años de agonía hasta su lanzamiento, las grandes ventas a pesar del desorden o porque finalmente la relación de Rihanna con la industria es muy diferente y hay nuevas reglas sobre la mesa a la hora de crear música y definir su trayectoria.

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