Los organizadores de la segunda edición del ZEX –acrónimo de “Zamora Expande”– se propusieron acercar a la ciudad propuestas de varias bandas nacionales alejadas del habitual circuito de festivales, confiando así en la inquietud y curiosidad de un público que finalmente respondió hasta casi completar el aforo del local. Una semana antes, a modo de aperitivo y ubicado en la Biblioteca Pública, el poeta local David Refoyo presentó su visceral obra mientras seis músicos (bautizados para la ocasión como Sushijas) de varias formaciones locales musicaban la lectura. Veinticinco minutos interrumpidos y con aspecto de road movie, en una conjunción a medio camino entre el post-rock de Mogwai, el trazo grueso de The Velvet Undergound y la narrativa de Gil Scott-Heron.

Una semana después y ya en el escenario del Avalon Café, El Lado Oscuro de la Broca inauguraron la velada ejerciendo como anfitriones y promotores del evento. Tan expeditivo como de costumbre, el quinteto ofreció su habitual actuación de solidez interpretativa, nervio y altas dosis de electricidad, demostrando que su repertorio resulta ya intachable sobre las tablas. En cualquier caso y con “Beta” (El Genio Equivocado, 15) ampliamente rodado, este sería buen momento para que el combo comience a trabajar en temas nuevos con los que enriquecer su repertorio habitual.

Por su parte, Calavera desplegaron su personal universo con influencias de Bon Iver, Low o Mark Kozelek, en un concierto tan emocionante y sentido como férreo en ejecución. Los zaragozanos son una banda excepcional, con personalidad propia y un directo intenso, detallista y emocionante, y sólo un la parte más parlanchina del público logró restar algo de pegada a su celebrada presencia.

La jornada del sábado fue inaugurada por San Jerónimo, con los asturianos supliendo la baja casi de última hora de El Pardo. La dupla formada por María Mieres y Nacho Iglesias bebe sin disimulo del dream-pop de Mazzy Star y Beach House, y partiendo de dichos referentes completaron un concierto extremadamente delicado y preciosista. El dúo demostró tener bien asimiladas las influencias y los parámetros principales del género, encandilando al público con un derroche de buen gusto y minimalismo sonoro. También desde la zona norte llegaban Cazador, quienes presentaron con convicción su mezcla de folk y americana bien entendida. Aunque en ocasiones se mostrasen empeñados en alargar los temas en exceso, lo cierto es que los gallegos convencieron con una buena ejecución, algunas canciones notables y la fantástica voz de David Carbia luciendo en primer plano.

Los dj’s PigManStar y Jotapop fueron los encargados de cerrar cada una de las jornadas con su selección musical, en una iniciativa que probó que ese antiguo placer consistente en descubrir la obra de nuevas formaciones aún sigue siendo posible.