Sexta edición del festival “totalmente necesario” Zé Premikin! que este año nos mostraba un cartel muy interesante juntando varias de las bandas más importantes del panorama actual. Todas las bandas eran de la casa, la mayoría de ellas ya habían tocado una infinidad de veces en “el bukows” (el emblemático club musical donostiarra) y sus miembros son asiduos al local en sus ratos libres. Se respiraba un ambiente muy familiar y distendido entre las bandas, se mezclaban en los camerinos y disfrutaban juntos de esta noche tan especial. El público a su vez pudo disfrutar de ocho conciertos intensos en una noche larga pero que pasó rápido y que estamos deseando que vuelva a repetirse el año que viene.

Oskar Benas se encargó de abrir la velada en el escenario pequeño con un concierto de surf instrumental. La gente iba apareciendo poco a poco pero los que llegaron a tiempo pudieron disfrutar de un concierto intenso e interesante donde la guitarra de Oskar destacaba llevando la melodía principal en todo momento. Nada más terminar Oskar Benas comenzaron Cobra (foto superior) en el escenario grande con fuerza y no bajaron el pistón en todo el concierto. La gente seguía llegando y su vocalista Haritz Lete se encargaba de distribuir al público y animarlo a acercarse. La gente hizo caso, se acercó, y pudimos disfrutar de un concierto más intenso con público y grupo más entregados donde no faltaron temas de su último gran trabajo “Riffyard”.

Tras el concierto de Cobra llegó el turno de Johnny Casino (foto superior) en el escenario pequeño, todo un acierto ya que se creó un ambiente íntimo que nos ayudó a disfrutar de su concierto. Después de este concierto volvimos al escenario grande, le tocaba el turno a Estricalla, sonaron demoledores y después del concierto partieron hacia a Alemania de gira donde tocaban varios conciertos. Tras el arrollador concierto de Estricalla llegaron Niña Coyote eta Chico Tornado (foto inferior), dúo de complicidad enorme que hace sonar sus instrumentos de tal manera e intensidad que consiguen más fuerza que bandas con más componentes. Destacaría su forma de mirarse entre ellos durante el concierto, enganchan y enamoran. Sus potentes riffs y percusiones atraparon a los asistentes que disfrutaron con temas de su segundo LP “Eate” así como de anteriores trabajos.

Willis Drummond (foto inferior) subieron al escenario cuando la sala ya estaba caliente. Salieron a matar y engancharon temazo tras temazo demostrando por que se han convertido en una de las bandas de rock más importantes de Euskal Herria en la actualidad. El colofón final llegó con una versión de Muturbeltz (con su cantante y bajo originales) y sus canciones más cañeras para rematar el concierto. Tras el parón de rigor para el montaje, arrancó Atom Rhumba (foto encabezado) que presentaban canciones de su próximo disco (que verá la luz tras el verano) junto a sus clásicos, y con la presentación en sociedad de su nuevo bajista y baterista. Mención especial a Felix, batería también de Willis Drummond, que hizo dos conciertos seguidos. Fue una gozada de concierto donde Rober y sus discípulos demostraron su clase y veteranía. Para terminar los conciertos tuvimos que trasladarnos al escenario pequeño. Allí les tocaba el turno a Sofa que mezclaban math rock, música progresiva instrumental y sonidos de guitarra similares a la melodías de los videojuegos de 8 bits. La gente disfrutó mucho de este concierto y sorprendió a más de uno. Para terminar la noche tuvimos las sesiones de Frances Be y Eddie Mae en el escenario pequeño y Blami en el grande. Sobresaliente la edición de este festival que se ha convertido en una fecha señalada en nuestros calendarios.