En la noche del sábado el WOP nos trajo una tripleta de conciertos, más de cuatro horas de música que dejó el listón muy alto para próximas ediciones.

Abrieron los zaragozanos The Kleejoss Band (foto inferior), potente cuarteto de hard rock de raíces sureñas con sonido afilado en sus empastadas guitarras. Brillaron con gran sonido y actitud en la complicada tarea de abrir un concierto triple siendo los menos conocidos del cartel. Ejercieron con riffs portentosos en himnos melódicos, rocknroll setentero vacilón y se despidieron con una balada bien solventada dejando buen sabor de boca.

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Kurt Baker Combo abrieron con su power pop poderoso y energético con la sección rítmica de Juancho López (Peralta) y Sam Malakiam (los Platillos Volantes) apretando con intensidad desde el inicio. El Kurt Baker Combo es una maquina engrasada de power pop y melodías sesenteras plena de ritmo con ecos a Paul Collins, Costello pero tambien a Remains o Yardbirds. Entre su cancionero original son capaces de revisar a los Monkees (“Steppin Stone”) o a los Clovers con esa gran adaptación del “Love Potion nº9”. Se tornaron más souleros y bailongos con ecos a Graham Parker en dos temas de su último trabajo “In Orbit“, “Baby’s Gone Bad” y “Rusty Nail” pero sin perder la energía y potencia power pop incesante los riffs lanzados por sus dos guitarras (la de Kurt y la de Jorge Colldan).

Y en ese momento se produjo la primera sorpresa de la noche cuando el sevillano Diego Fuentes más conocido como Dogo líder de los Mercenarios, subió a escena para secundado por el grupo de Kurt Baker soltarnos tres pildorazos de rock and roll sucio y lascivo (foto inferior). Abrió con “Rock and Roll Caliente” dando una lección magistral de lo que es un frontman, mano a la entrepierna y actitud chulesca. Siguió con “La Cueva” con ecos de ritmanblús británico y Dogo ejerciendo cual “Toño” sureño y acabó con su “Mala reputación”, rocknroll en el lado salvaje. Y desapareció de escena para dejar a Kurt baker despidirse con un rnr enérgico.

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Lo de 091 (foto encabezado) y su “Maniobra de Resurrección” podría definirse como un acto de justicia poética. Que un grupo que se separó en la cima de su creatividad ante la indiferencia casi generalizada y el empuje del raquítico indie nacional , que una vez más hizo borrón y cuenta nueva sobre el legado anterior , haya tenido semejante éxito en su regreso era algo casi impensable cuando se anunció. Durante estos últimos nueve meses han paseado su directo por los mejores festivales del país (del Actual de Logroño al Azkena, pasando por Sonorama , Low Cost, Mad Cool y otros) y las principales plazas ante grandes audiencias y han visto su discografía – cara y muy difícil de encontrar –reeditada íntegramente. Es como decimos un acto de justicia poética que ha acabado poniendo las cosas en su sitio respecto al gran legado de la banda granadina.

Unos engrasadisimos 091 se presentaban en Bilbao para ofrecer un repaso a lo mejor de su discografía pero sin hacer ascos a paradas menos previsibles de su cancionero.

Desde la apertura con el instrumental “Palo Cortao” que enlazaron con un coreado “¿Que fue del siglo XX?” ya mostraron lo que iban a ofrecer, un concierto de alto octanaje donde las guitarras de los hermanos Lápido iban a desgranar poderosos riffs y cuidados arreglos sobre la base rítmica de Tacho Gonzalez y el contundente bajo de Jacinto Ríos. En cuanto a José Antonio García “Pitos” mostró ya con “Zapatos de piel caimán” que es el frontman con más clase de este país con sus movimientos chulescos, escondido tras sus Ray Ban durante toda la velada, ya sea moviéndose sobre el micro o con ayuda de pandereta, maracas o cencerro exuda elegancia y el savoir faire de los elegidos para liderar una banda en directo.

Así fueron enlazando los himnos más oficiosos como “Baile de la Desesperación”, “Huellas”, “Este es Nuestro Tiempo”, “Sigue Estando Dios de Nuestro Lado” con paradas más inusuales como “Nada es Real”, “En el Laberinto” o “Nubes con Forma de Pistola”.

Tampoco olvidan su querencia por las baladas directas al corazón como “La Noche que la Luna Salió Tarde” (de lo más emocionante de la noche), “Cielo Color Vino”, o sus acercamientos más psicodélicos (especialmente en el tratamiento de las guitarras) en temas como “Otros como Yo”.

Para cerrar el concierto descargaron dos pildorazos: “En la Calle” sono rockera y canalla y “La Torre de la Vela” profusamente coreada.
El primer tema del bis se lo reservan José Ignacio Lapido a la guitarra acústica y Pitos que ejecutan en solitario una muy emocionante “Canción del Espantapájaros” continúan con “Esta Noche” y “La Calle del Viento” antes del cierre definitivo con “La Vida que Mala Es” pasando a Bo Didley por las cuevas del Albaicín, con un Pitos mostrando que no solo su voz sigue intacta sino en plenas prestaciones después de más de dos horas de concierto. Por último su primer single “Fuego en mi oficina” un broche de oro para una noche emocionante con sabor a despedida pero también a victoria. Sin duda alguna tras verles en tres ocasiones este año puedo afirmar que su directo ha sido el más potente que se ha visto en la península durante este 2016. Las letras poéticas de Lápido respaldada por esta banda y con un frontman como Jose Antonio Garcia es un espectáculo único que presenciar. Y eso ya lo entendió Joe Strummer que a su paso por el Madrid de los años 80 confraternizó con toda la escena nacional, pero de todos eligió a los granadinos para colaborar. Joe supo ver lo que la industria y los medios entonces no vieron. Pero el tiempo tiende a poner las cosas en su sitio.