Un año más la loable organización Walk On Project dedicada a favorecer la investigación de enfermedades infantiles no habituales, nos traía un triple cartel de alto octanaje rockero en las postrimerías del año. De nuevo en la Sala Santana 27 lo que se agradece ya que frente a otros recintos acondicionados ad hoc, en esta sala bilbaína se cuenta con un equipo de sonido y de luces que permite disfrutar en las mejores condiciones especialmente de un cartel triple sin altibajos entre las bandas.

Abrieron WOP Festival unos viejos conocidos de las tablas vizcaínas como son los jienenses Guadalupe Plata (foto inferior). Siempre impresionantes e intensos en su virtuosismo pantanoso. Presenciar las evoluciones de Paco Luis Martos sobre sus originales bajos – en esta ocasión además de la guitarra Gretsch, se colgó una lata metálica de tres cuerdas además de su icónico barreño de única cuerda – Perico de Dios con su slide fantasmagórico y su voz cavernosa y el gigante Carlos Jimena sobre un cada vez más reducido kit de percusión es todo un espectáculo que nunca va a defraudar. Sin embargo no sabemos si por los aires más contemporizados de su última rodaja, si porque el año va acabando y esta gente exprime la carretera o porque el gran escenario a varios metros del público se les empalagó o posiblemente por los tres motivos no nos epataron tanto como en anteriores visitas. Realmente creemos que volaron más alto con las canciones de sus primeras rodajas como “Rata”, “El boogie de la muerte”, “En este cementerio”, “Milana” y “Lorena” y no tanto con algunas más recientes como “Demasiado” o “Miedo”. Eso si antes de terminar ejecutaron un instrumental de alto octanaje que nos llevó directamente a esas BBC sessions donde Led Zeppelin daba lo mejor de sí instrumentalmente y donde se verificó que Carlos es un batería estratosférico.

Otro que puede presumir de tener una parroquia fiel en el botxo por lo menos a partir de su anterior proyecto (The Jim Jones Revue) es el espigado y alto inglés que estaba vez nos presentaba su nuevo proyecto de larga cocción Jim Jones And The Righteous Mind (foto inferior). Con un pié en su anterior reencarnación, a parte de la presencia del antiguo bajista se hace acompañar de un rocketa steel guitar – guitarrista y no duda en reproducir antiguos puntos álgidos de sus shows con la Revue como ese vudú de Nueva Orleans (“Hold Up”) con el simple acompañamiento de percusión, maracas y toda la banda cantando en coro – ¡ya lo hiciste en la última visita Jones! Ese inicio con “Boil Yer Blood” con el espigado líder cantando guturalmente – ¿cómo narices consigue no romper la voz? – y pegando trallazos con sus 335 quedará como el mayor bofetón de esta edición del WOP Festival. En un bolo en V fueron de un arranque avasallador y ensordecedor – otra marca de la casa no apta para los oídos más veteranos curtidos en mil conciertos, Jones – a un desarrollo intermedio que se perdió, imposible mantener ese ritmo infernal, para volver a elevarse en un final donde tiraron de versión “I Found A Love” de Wilson Picket dejando el pabellón bien alto. De largo los mejores de la noche por actitud, sonido y propuesta. Dieron un buen repaso a su rodaja “Super Natural” (con temas como “No Fool”, “Heavy Lounge #1”, “Dream”) en formato de quinteto con el steel guitar sonando como un instrumento cavernoso hasta agudos imposibles, un batería con la juventud necesaria para no dejar de aporrear como un poseso durante todo el concierto, teclados y bajista en su lugar y un Jim Jones espléndido en las partes solistas a la guitarra, más cuando simultaneaba con la guitarra del steel guitar.

Como cabezas de cartel ejecutaron los suecos Backyard Babies (foto encabezado e inferior), no lo entendemos muy bien porque ni en su propia liga –la sueca – están en la cima como sus ilustres compañeros de Hellacopters que nos visitaron este pasado Azkena con el “Backyard” Dregen en sus filas. Pero de lo que no hay duda es de la capacidad de esta apisonadora sueca para amartillar a una audiencia con contundencia y actitud. Así lo demostraron con himnos como “I’m on My Way to Save Your Rock ‘n’ Roll“que sonaron con la actitud que hay que reconocerles a las bandas escandinavas que tomaron la escena por sorpresa a finales de los 90. Con un sonido que fue de menos a más, calentándose como las válvulas de un viejo amplificador, como lo hacía el público que coreaba himnos como “Dysfunctional Professional”, “Highlights“, “Nomadic“, “Minus Celsius“ y “Look at You“. Un cierre de lujo para esta edición del WOP Festival.