Conociendo la trayectoria de Ryan Adams dudo que tenga pensado visitar España en mucho tiempo, por eso decidimos viajar hasta Liverpool este pasado domingo para verlo actuar en su gira europea. El concierto se celebraba nada más y nada menos que en el Liverpool Guild Students de la John Moores University, la universidad pública de la población inglesa. Este lugar viene a ser algo así como el campamento base de los estudiantes en el que se organizan importantes conciertos durante todo el año. La actuación del domingo supuso la tercera visita de Adams a Liverpool con Natalie Prass como artista invitada.

A Prass le costó ganarse al público que no dejó de hablar en toda la actuación hasta que invitó a Adams a unirse a ella. Múltiples carteles y folletos nos avisaron de la prohibición del uso del flash debido al vértigo que sufre el artista, así que la aparición de Adams al escenario fue de lo más discreta. Nadie aplaudió con su llegada, pero finalmente el aforo se quedó en absoluto silencio.
Finalizada la actuación de la prometedora Natalie Prass, Adams arrancó su concierto con “Gimme Something Good”, tema que abre su último trabajo, y al que le seguió “Let It Ride”. De su último álbum también sonaron “Kim”, “Stay With Me”, la springteeniana “Trouble” y la sublime “Wrecking Wall”.

La banda estaba dispuesta en el escenario sin jerarquías, la segunda guitarra al mismo nivel que Adams, nadie en el centro, el teclado a la misma altura que el batería y el bajo. Un tigre gigante entre el decorado, antiguos modelos de máquinas de videojuegos y la bandera de Estados Unidos con el símbolo de la paz, en lugar de estrellas, alimentaron el universo de Adams. Las estrellas olvidadas aparecerían a lo largo del concierto con el juego de luces pero esta atmósfera se rompería con varios hooligans provocando entre el público. Adams, con cara de indiferencia y agotando su paciencia, comentó que eran aquella clase de tipos que en los bares piden las hamburguesas a voces al camarero. Los camaradas ingleses le aplaudieron y tras la tensión volvió la música.

Los pesos pesados de la noche llegaron con “Dirty Rain” y “I Love You But I Don’t Know What To Say”, dos temas de su anterior trabajo “Ashes & Fires” (11), el que le ha llevado más alto en las listas del Reino Unido y que supuso su vuelta tras el fin con The Cardinals en el 2009. El apogeo de la noche aterrizó con el solo de guitarra de “Everybody Knows”, las posturas contorsionistas de Adams y la apoteósica “I See Monsters” que difirió completamente de la versión de estudio a golpe de batería. Al contrario de lo que ocurrió con el himno “New York New York”, el cual fue presentado en formato acústico. Natalie Prass volvió a subir al escenario para cantar a dúo “Oh My Sweet Caroline” y “Come Pick Me Up”, cierre oficial de todas sus actuaciones. Resumiendo, Ryan Adams siempre ha provocado mucha controversia, pero nunca defrauda.