En el longevo ciclo Izar & Star, que celebra actualmente su octava edición, ya había habido ocasión de repasar el legendario repertorio de Tom Petty y sus Heartbreakers. Aquella vez fueron Los Brazos los encargados de oficiar el tributo, transmutando el sonido de los de Florida en musculoso trío. La repentina y triste desaparición de Petty el pasado octubre, sin que pudiera cumplirse el anhelado sueño de muchos aficionados de verle por nuestros escenarios, justificaba una nueva revisión de su cancionero. Las posibilidades de hacerlo eran múltiples, por ello hay que reconocer el tremendo acierto del modelo elegido por la organización. Cuatro bandas, cuatro aproximaciones, cuatro revisiones de los diferentes ángulos de la obra de Petty, un concierto que fue creciendo según se iban atacando las diferentes facetas del sonido Heartbreaker. Una sentida despedida para un artista único que sobre estructuras aparentemente sencillas creó una obra imperecedera.

Abrió la velada William Gutiérrez (Los Brazos) acompañado solamente por su guitarra acústica para recrear algunas de las joyas más intimistas del repertorio del de Florida. Con paradas en “Into the Great Wide Open” ralentizada y sentida, una country y arpegiada “Angel Dream” (de la BSO de She’s the One), el culmen de su set fue la personalísima “Wildflowers” con gran interpretación vocal, para cerrar con “Marys Janes’ Last Dance” con acompañamiento de armónica. Valiente introducción al homenaje en un ambiente intimista antes del pasó a la electricidad.

La banda donostiarra Frank (foto inferior) salió a continuación en quinteto ampliado con la colaboración de Imanol Supersweet a la Rickenbaker para elevar el tono de la noche, desarrollaron su revisión más rítmicos y pop que el original. Optaron por atacar tres de los grandes hits del americano incluyendo “Learning to Fly” con su icónico punteo ejecutado sin bootleneck además de una inmensa labor del batería en los redobles emblemáticos de este tema, “I Wont Back Down” y “Free Fallin” donde echamos de menos más apoyos en las armonías vocales. A la que sumaron “Yer So Bad” trallazo de aquel disco en solitario “Full Moon Fever” la entre comillas menos conocida de su set.

Los siguientes en tomar el escenario fue el trío Last Fair Deal (foto inferior). A priori la banda que más curiosidad nos despertaba en este homenaje. No les veíamos recreando hits, ni desarrollando vigorosas armonías .¿Cómo iban a encajar en un repertorio a priori alejado de sus patrones musicales? Pues ejerciendo eléctricos y mordientes, centrándose claramente en el repertorio de los años 70, el más enérgico de la banda norteamericana. Abrieron con una vibrante versión de “Breakdown” con largo desarrollo blues con tintes sureños que a buen seguro le habría arrancado una sonrisa al rubio de Gainesville. Siguieron descargando poderosos riffs con “Hometown blues” con Gorka de Audience a la Les Paul rítmica. Con William Gutiérrez y en quinteto ejecutaron “Makin’ Some Noise” momento en el que pensamos que andaban resucitando el espíritu de Malcom Young en su recreación de este tema de Petty. Dicho y hecho para cerrar con el pildorazo “Anything that’s Rock’ n ’Roll” invocaron a la ultima leyenda caída en estos tres fatídicos años que llevamos. En un set intenso y rápido nos refrescaron esa otra cara del repertorio de Tom Petty que quizás con los años se ha visto eclipsado por su trayectoria posterior.

Por el contrario sabíamos de antemano que Fakeband (foto encabezado) no defraudarían. Sus poderosas armonías vocales y la presencia de teclados además de guitara acústica de doce cuerdas entres sus tres guitarras les acercan al sonido de los Heartbreakers de los que entre un vastísimo espectro de referencias siempre han sido deudores. Atacaron “Refugee” con gran intensidad y fuerza como recogiendo el testigo dejado por LFD. Y con Pit remedando los solos de Mike Campbell, siendo el guitarra que más se acercó al original en toda la noche lo que encumbró la actuación de su banda. Lógico también que escogieran alguna de las piezas del repertorio de Petty con reminiscencias más claras a los Beatles. Así la épica “Walls” (canción que abría la BSO de “She’s the One”) sonó tan grande como el original merced a la parte vocal ejecutada coralmente con los arreglos de teclados y acústica. “Listen to Her Heart” a cuatro voces enlazo con el approach beatleliano del quinteto de Getxo con Niharra liderando y el líder Guzman secundado en tareas vocales principales. Incomprensiblemente debido a un fallo en la transmisión de repertorios entre artistas, “Into the Great Wide Open” volvió a sonar esta vez con teclados, guitarras eléctricas y la profundidad del original a la que sonó pegada. Cerraron con “The Waiting” que sonó cálida e intensa en su desarrollo entre el rock and roll y el pop ( el alma del sonido de Petty).

El cierre de la noche y del homenaje se produjo de la mano de un “American Girl” con William Gutiérrez (foto inferior) de nuevo en escena, más pausada que el original en un medio tiempo estirado. Buen final para un concierto de una noche de domingo, lástima que entendemos por disponibilidad de sala no pudiera celebrarse otro día más apto para cuestiones de rock and roll. Aunque seguro que Petty era de los que pensaba que los domingos se hicieron para bailar. Dicen que el pasado julio en Londres en su última visita a Europa así lo demostró. Hasta siempre Maestro.