La quinta edición del Tres Sesenta Fest será posiblemente una de las más recordadas en la breve, pero intensa historia de la cita musical en la capital navarra. La Ciudadela de Pamplona se engalanaba un año más para acoger al festival de música independiente referente en la Comunidad Foral pero, en este caso, con un cartel mucho más local y musicalmente bien diferenciado entre sus dos jornadas.

Resulta obvio destacar el cambio de rumbo, puntual o duradero, que ha llevado a cabo el Tres Sesenta. La apertura internacional de anteriores ediciones con Buzzcocks, Zoé o Pet Shop Boys se transformaba en esta quinta edición en una apuesta por lo mejor y más destacado de la música vasco-navarra; algo que algunas voces llevaban reclamando desde hace tiempo, pero que no ha acabado de agradar a todo el mundo. Para gustos…

Pero lo que parece más difícil de rebatir es el acertado planteamiento del festival en su programación, que además de la habitual en el fuerte de la Ciudadela, ha contado con actuaciones en diferentes localizaciones de la ciudad. Boni, El Desván, La M.O.D.A. y Rock&Choir hicieron las delicias de los pamploneses en su paseo matinal por el Casco Viejo, mientras que los más resistentes pudieron disfrutar de las sesiones de Dj Göo y Edu Anmu Dj en el recinto del festival, ya a altas horas.

Este planteamiento dual de mañana y noche también se hizo presente en el cartel de los dos días, combinando a la perfección un viernes de puro rock con un sábado para el público más popero.

La jornada del viernes fue la que más público congregó y era lógico porque ya hacía tiempo que se esperaba por estos lares a Berri Txarrak, probablemente la banda navarra con mayor proyección internacional, que estuvo acompañada por un escuadrón de lujo con Belako y La M.O.D.A. a la cabeza.

Los pamploneses Monte del Oso fueron los encargados de dar el pistoletazo de salida del festival con un setlist perfectamente compensado de sus dos álbumes editados. “Te ayudaré con esto”, “Puede que me pase a verte” o el cierre con “Esto tiene que doler” y “Perdón nº 67”, dos de sus canciones más populares, caldearon el ambiente y dejaron paso a unos Ciclonautas que brindaron un gran recital instrumental. “Tristes corazones”, al más puro estilo Queens of the Stone Age, “Kamikaze del nido” o “¿Qué tal?” hicieron las delicias de los amantes de las guitarras. Rosendo, “fichálo”.

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Ante un público entregado y con ganas de moverse empezaron su directo los burgaleses de La M.O.D.A. (en la foto) “Los hijos de Johnny Cash”, “Nómadas” o “PRMVR”, ésta última con la inestimable colaboración de Gorka Urbizu (Berri Txarrak), fueron algunos de los temas más aclamados y que allanaron el camino para Belako, una de las actuaciones más esperadas del festival. Los de Mungia derrocharon energía e hicieron valer su último trabajo, “Hamen”, por medio de canciones como “Track sei”, “Fire alarm” o “Nomad”, que se entremezclaron con algunos de sus ya míticos éxitos como “Haunted house” o “Sea of confusion”. A destacar el simpático y bien interpretado “Paper planes” de M.I.A. con el que pusieron a bailar a todo el público. Llegaba el turno para los deseados Berri Txarrak, que pronto empezarían a desplegar lo mejor de su repertorio por medio de “Denak ez du balio”, “Lemarak, Aingurak”, “Maravillas” y una “Oreka” mixeada con “Kids” de MGMT. Sonaron arrolladores, como si hubieran habitado toda la vida en el escenario de la Ciudadela, demostrando que la apuesta, lejos de segura, había sido totalmente acertada. El cierre con “Oihu” dejó un notable buen sabor de boca a un respetable que hubiera saltado y gritado durante horas al son de los navarros. Ese refugio festivo lo encontraron los más ociosos en Göo, que supo combinar a base de una sesión ecléctica lo mejor del rock y del indie internacional. No solo de buenas bandas vive esta comunidad.

En la jornada del sábado el cartel cambiaba de color con bandas como Ken Zazpi, Grises o Xoel López. Los locales Baobabs Will Destroy Your Planet abrían la jornada con un directo bailable y accesible, escudado en temas como “Loreak Bezala”, “Hala da”, “Sar zaitezen” o “Betiko gaua”, que sorprendió a aquellos que se iban dejando caer en el festival. Maga hicieron lo propio con un repertorio de nivel, minimizando el arrastre del play off que en esos momentos se estaba jugando Osasuna (con final feliz), por medio de temas como “Silencio”, “Hagamos cuentas”, “Un lugar encendido” o “Piedraluna”, ésta última en colaboración con Xoel López. Más enérgico y desatado fue el concierto de los zestoarras Grises (foto superior) siempre sinónimo de divertimento. “Cactus”, “Plástico eléctrico”, la infalible “Wendy” y el cierre con “Parfait” formaron parte de un setlist bien escogido y que encandiló a un público que ya esperaba a una de las apuestas fuertes del día, Ken Zazpi. (en la foto inferior)

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Los vizcaínos hicieron un repaso a su extenso repertorio con canciones como “Gerra”, “Haizea”, “Libre” o “Bizitza”, demostrando a día de hoy que en el terreno pop en euskera todavía no han encontrado rival. Y ya van algunos años. La desaparecida “Ilargia”, que muchos de los presentes seguro esperaban, quedó en un simple anécdota tras una performance impecable en lo vocal y majestuosa en lo instrumental. Vía libre para Xoel López.

El gallego, recibido con honores en el escenario, desplegó un setlist alegre y bien compensado con “Patagonia” y “Yo solo quería que me llevaras a bailar”, que abrieron su directo, y algunos temas de épocas pasadas como “Historia universal” y “Reconstrucción”. “Tierra” conquistó a todos los presentes y sirvió como preludio de una serie compuesta por “Hombre de ninguna parte”, “La gran montaña” y la coreadísima “Que no”, entre otras. “A Serea o Mariñeiro” acabó de echar a bailar a un Tres Sesenta que moría en manos de Edu Anmu Dj, con un repertorio para todos los gustos y todo tipo de baile.

Nuevos aires en esta quinta edición del Tres Sesenta, mismo resultado: brilló la Música.