Dispuesto a reinventarse tras un año de reflexión, el festival Tomavistas tomaba el Parque Enrique Tierno Galván en una inteligente maniobra enmarcada en el proceso de recuperación de los espacios públicos madrileños que vivimos actualmente. Un entorno perfecto para un evento de estas características, a cuya comodidad se sumaba una organización competente que nos permitió centrarnos en la música. Pero es el cartel su punto realmente diferenciador, pues con todo el riesgo del mundo desechaba cabezas de cartel evidentes por presencias como The Wedding Present o A Place to Bury Strangers. En lo nacional, tendencia a contar con bandas de propuesta fuera de lo común como las de Perro, Le Parody o Cuello, aunando un eclecticismo y criterio a valorar. Todo ello en un lugar apto para las familias, en el que se vivieron grandes momentos protagonizados por Triángulo de Amor Bizarro, Capsula (interpretando el inolvidable “Ziggy Stardust” de Bowie), Mucho o Neuman.

 

Día 1

Primera hora de la primera jornada de este segundo Tomavistas, Un puñado de valientes van tomando posiciones y reconociendo el terreno de este estupendo Tierno Galván cuando del escenario Mondo Sonoro surgían las primeras notas a cargo de los. muy interesantes, Blam de Lam. Nunca es fácil ser los primeros, menos si cabe si hay que lidiar con problemas técnicos, pero bien supieron romper el hielo los jienenses con su contuntende pop, ¡theremín incluido! Tras ellos, la locura y el barroquismo electrónico de Sorry Kate, que daba paso al primer concierto de esta edición en el escenario principal, a cargo de Las Ruinas. Con los todavía escasos asistentes buscando la sombra, sonaba ‘Talismán’ o ‘Ramón y Cajal’ y todo empezaba a encajar. En lo festivo y festivalero, porque si hablamos de piezas bien ensambladas esas deben ser sin duda las de Cuello, de una calidad musical superior, fascinantes en su montaña rusa de melodía y agresividad bajo control. Y seguimos con más punk, aunque ya sabemos que estos nuevos Novedades Carminha le dan a todo sin tapujos. Una de las bandas no ya más divertidas sino desprejuiciadas del rock español, sabiendo fuera de lo habitual temas recientes como ‘Cariñito’ o ‘Lento’ pero encajándolos con soltura en su frenético repertorio. Nada es realmente tan distinto con ellos, y el público bailaba bajo unos últimos rayos de sol que desaparecían con la entrada en escena de Trepàt. Desde Granada, el quinteto liderado por Juan Luis Torné venía a presentar su segundo largo con Miel de Moscas. Oscuros, ambiguos, sexuales y de hipnotizante base rítmica.

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Comenzaba a anochecer y Guadalupe Plata subían al escenario Tomavistas para bordar un directo que quizás pudiera antojarse complicado en un formato festival, sin embargo los de Úbeda fueron creciendo pese a comenzar tranquilos, atrapando al público en una telaraña de espirales rojas, que culminó con ‘Calle 24’ entre saltos y algún que otro apagón no esperado. Puntuales, los chicos de Lost Tapes defendieron el dream pop de su “Let´s get lost” con brillantez, mientras que Chucho no defraudaron, la experiencia siempre es un grado. La comodidad del recinto, la buena temperatura y la puntualidad de las actuaciones, nos guiaron a una recta final apoteósica con el directo de El Último Vecino (en la foto), su carismático vocalista Gerard Alegre, llenó de frescura y postureo bien entendido el escenario, por allí pasearon bonitas referencias hábilmente revisadas como Golpes Bajos o Décima Víctima. Capsula nos hicieron llorar con su homenaje a Bowie y su revisión de “Ziggy Stardust” en uno de los momentos más mágicos y emocionantes del festival. Entre lentejuelas fueron deshojando algunos de los clásicos más grandes de la historia de la música como ‘Starman’ y con las palabras “hay hombres que nunca mueren” nos recorrieron a base de escalofríos y la valentía de versionar a Bowie con dignidad, respeto y una fuerza que explosionó con ‘Rock and Roll Suicide’ y nuestras gargantas desgañitándose gritando aquello de “You are not alone!”. Al repertorio de Ziggy, le añadieron inteligentemente ‘Jean Genie’, ‘Rebel rebel’ y un final épico con ‘Heroes’. Echamos de menos más sonido, más decibelios en todas las actuaciones y A Place to Bury Strangers no fueron una excepción. Entre que comenzaron poco potentes y el cansancio ya empezó a hacer mella entre los espectadores, muchos abandonaron el recinto durante las tres primeras canciones, craso error: nadie se esperaba lo que iba a ocurrir, cuando un Oliver Ackermann ensimismado con su guitarra, de repente la lanzase con todas sus fuerzas hacia arriba para acabar destrozándola tras la caída. Mientras el bajista se tiraba encima del público y el batería desaparecía del escenario. Tras unos minutos de desconcierto y en los que pensamos que el concierto había terminado, se empezaron a adivinar unas luces y un remolino de gente en las gradas… los miembros del grupo improvisaban con el público todo tipo de alaridos y ruidos con una mesa de mezclas y un micro. Tras aquella “performance” regresaron al escenario para terminar el concierto mucho más potentes, completamente enloquecidos y con su bajista Dion Lunadon lanzando el bajo por los aires y volviéndolo a coger al vuelo, como si nada… Increíbles y completamente desquiciados, ATBE cerraron el primer día de festival de una forma salvaje.

 

Día 2

Arrancaba el sábado con unos divertidísimos Hey Lover. Punk rock fresco desde Portland. Unas cuantas “fifty seconds songs” y Terah Beth, batería, vacilando a sus compañeros entre risas. El día no podía empezar mejor si lo siguiente era escuchar a Ultimate Painting, con su folk idílico y ajeno a los adornos, abrazando con argumentos la sencillez. Dos presencias internacionales más que notables que ofrecían el relevo nuevamente a lo nacional, con Señores ya sobre el escenario Mondo Sonoro. En plena composición de su próximo dísco, los de Bilbao adelantaron algunas canciones mientras iban convenciendo poco a poco al personal con su pop de base post-hardcore. En adelante, dos bandas que bien podrían ser bandera de un festival ecléctico y arriesgado como este Tomavistas, Disco Las Palmeras! y Perro, renegados del camino fácil. Aunque a un volumen algo bajo, los murcianos defendieron sus nuevas canciones con firmeza. Chanantes y multidisciplinares, de la doble percusión a los sintes, sin olvidarse de ‘La Reina de Inglaterra’. Momento importante el protagonizado a continuación por Grupo de Expertos Solynieve (en la foto) cambiando a un ritmo reposado pero deslumbrante con canciones como ‘La Nueva Reconquista de Graná’, ‘Colinas Bermejas’ o ‘Sureños’, prestada esta última de Silvio y Sacramento, siempre en la brecha por la reivindicación del fantástico legado andaluz al rock español.

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Unos de los triunfadores de esta segunda jornada del festival, fueron sin duda Siberian Wolves que con rock psicodélico y sus estribillos contundentes hicieron saltar hasta los árboles que parapetaban el escenario Mondo Sonoro. El dúo valenciano aprovechó la ocasión para presentar un adelanto del material nuevo que andan cocinando y que por lo que pudimos escuchar parece ir en la misma línea efectista que dominan a la perfección y quizás más inclinados hacia ritmos más rápidos y cañeros. Los míticos The Wedding Present nos hicieron disfrutar con un concierto sin sorpresas pero tan sólido como sus años de experiencia en los que el pop y el punk no han dejado de abrazarse. Sin despeinarse se despacharon en la primera parte del concierto su single entre singles ‘Kennedy’, demostrando estar en una forma envidiable. Especial mención la interpretación que los de Leeds hicieron de su ‘Interstate 5’. Con Hölograma, la electrónica psicodélica se apoderó del escenario Mondo Sonoro, con una atmósfera krautrock inteligente pero quizás algo monótona para oídos nuevos. Otro de los platos fuertes asaltaba el escenario principal: Había muchas ganas de escuchar a Triángulo de Amor Bizarro que como una apisonadora, soltaron sus temas más coreados como también los temas de su último trabajo ‘Salve Discordia’ como ‘Euromaquia’ con la que se vivieron los primeros pogos del festival o su ‘Baila Sumeria’. Como era de esperar un final redondo con su “De la monarquía a la criptocracia” y los gallegos con el público rendido a sus pies; ni la lluvia se atrevió a caer sobre ellos. El directo de The Suicide of Western Culture (en la foto) se vio deslucido por problemas técnicos, pero hay que destacar la cuidada propuesta del dúo catalán, con unos visuales y una ejecución precisa que hace justicia a su música, a sus bases densas y guiños inteligentes. El fin de fiesta vino dado por WAS, o los anteriormente conocidos como We Are Standard, que entre txalapartas, sintetizadores y esas píldoras pop, nos hicieron bailar inmensamente con temas como el efectivo y luminoso ‘Irrintzi’. Imposible mantenerse quietos y no machacar el césped del Parque Tierno Galván.

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Día 3

El domingo se caracterizó por la entrada libre al festival y la apertura de puertas por la mañana bajo un imponente sol de primavera. Estos ingredientes hicieron que el recinto se llenara de niños que se mostraban encantados bailando y correteando por el césped. La primera parte del festival, discurrió en el escenario Mondo Sonoro y comenzó con la actuación de la dulce Chlöe´s Clue que como una niña le decía a su madre sin alcanzar a verla, “es una chica, porque tiene voz de cantanta”. Aunque el público decidió permanecer sentado en las zonas de césped, la valenciana Raquel Adalid mantuvo el tipo y supo encandilar con su voz potente y luminosa. Aún con el público bastante frío, Brigitte Laverne, consiguió levantar al personal para ponernos a bailar al servicio de sus sintetizadores y su preciosista ‘Cities’ resonando entre rayos de sol. Su synthpop aguanta sin vacilar la puesta en directo. No podía ser de otra manera, la aparición de Papaya con la siempre magnética Yanara acabó de prender la mecha para que el festival arrancara definitivamente y es que es difícil no acabar contoneándose con la canaria cantando ‘El rey de las camas’ o por supuesto un final por todo lo alto con ‘Cosas fascinantes y sencillas’ con una Yanara más recatada de lo normal por aquello de los menores delante… pero con la complicidad de los padres. Grandísima sorpresa con Perlita que empezaron flojos y acabaron saliendo por la puerta grande cuando su frontman Pedro Perles se olvidó del vocoder para dejarnos boquiabiertos con su potencia vocal y sus falsetes de vértigo. La programación en el escenario Tomavistas comenzaba ya con la actuación de Extraperlo, que bajo un sol abrasador, encajó perfectamente su tropicalismo de ‘Chill aquí’. Los encargados de cerrar los directos en el escenario Mondo Sonoro que continuaría con las pinchadas intermitentes de Mondosonoro Djs, con el gran Tomás Crespo a los platos, fueron Le Parody y su propuesta rebosante de valor. El proyecto de Sole Parody y su mezcla de ritmos e instrumentos, no se achanta en el directo sino que crece y se afianza con fuerza a la búsqueda de otras fórmulas sonoras.

Continuaba la última jornada, a partir de aquí solo desde el escenario principal, y llegaba el momento de las canciones en su sentido más estricto y pop. Las de bandas como Luis Brea y El Miedo o Tachenko. Especialmente inspirados los aragoneses, que recuperaban por un día al ajetreado Edu Baos (León Benavente) para disfrutar sobre el escenario. Y es que son una de esas bandas sonrientes que hacen que lo suyo no parezca complicado, cuando todo lo contrario. Véase ‘Los Festivales de la Fe’, ‘La Resistencia’ o hits incontestables como ‘Escapatoria’. Otro punto y aparte vino marcado por Mucho, pues puede gustar o no, pero lo que podría haberse limitado a convertirse en un grupo más del indie español -con excelentes músicos- deja de serlo gracias a la evolución de Martí Perarnau como animal de escenario, en la onda del Andrés Calamaro más excesivo. Todo lo protagonizó el tercer largo de la banda, punto de inflexión musical con abundante dosis de mala leche y desbordante groove, con el mismo efecto embriagador tanto encima como debajo del escenario. Llegaba el turno de la nostalgia con Australian Blonde. Comedidos en sus apariciones en festivales pero en forma y con un Paco Loco haciendo honor a su fama. Efectivamente, le vimos el culo tras ‘Cosmic’ y no dejaron de sonar clásicos del “Pizza Pop” como ‘I Want You’ y, por supuesto, ‘Chup Chup’. El festival llegaba a su fin a la espera de uno de los platos fuertes, con Neuman convenciendo desde el primer minuto y demostrando las razones que les han llevado a su estatus actual, en su camino hacia una intensidad convincente sin necesidad de más despliegue que batería, teclado y la guitarra y voz de Paco Neuman.