Lo cierto es que debería ser obligatorio celebrar el aniversario del disco “Temple Of The Morning Star” cada año, pero como obviamente no es posible, nos contentamos con que Steve Austin lo celebre en una gira de veinte aniversario y lo comparta con nosotros. Y es que no cabe ninguna duda de que se trata de un verdadero clásico en su género. De ahí que se le haya hecho justicia con esa edición especial que incluye el disco original, versiones, rarezas y un concierto completo en el Whiskey A Go-Go.

Pero pasemos al concierto. La caída de Tombs del cartel supuso una decepción para muchos, pero debo admitir que los míticos Fashion Week ofrecieron un excelente concierto. Muchos no vimos su actuación completa debido a que un sociable y amigable Steve Austin estaba en la puerta de la sala conversando con los fans, preguntándonos por nuestras vidas y por cómo estaba la escena musical en Barcelona, agradeciendo en todo momento que estuviéramos allí para verle.

Mucho más sobrio que de costumbre, aunque algo machacado, Austin se subió al escenario y nos brindó uno de los mejores conciertos que le haya visto al frente de Today Is The Day.

Solamente empezar con los riffs de “Temple Of The Morning Star” la gente empezó a comportarse como poseída y así se mantuvo hasta que llegó la primera pausa después de escuchar míticos temas como “The Man Who Loves To Hurt Himself”, “Blindspot”, “High As Sky”, “Pinnacle” o “Crutch”. De su más extremo “In The Eyes Of God” también sonaron piezas que los restantes miembros de la banda ayudaron a elevar a la máxima potencia por lo que a mala leche se refiere. Sirva “Going To Hell” como ejemplo, aunque nos alarmásemos cuando un amplificador o el teclado del bajista empezaron a soltar humo. Aún así, Today Is The Day no pararon el tema más que el tiempo suficiente para soltarle dos patadas al cacharro en cuestión. Llegó entonces su abrumadora versión del “Sabbath Bloody Sabbath” de los únicos Black Sabbath.