Ha llovido mucho desde “The Fat Of The Land” y Barcelona continuaba sin tener la oportunidad de asistir a una de las actuaciones de Liam Howlett y sus muchachos. Valencia y Madrid, por poner dos ejemplos cercanos, habían tenido la suerte de verles en mejores tiempos, cuando The Prodigy estaban merecidamente en la cresta de la ola. Por eso no resultó tan extraño que Nightwish y The Prodigy intercambiasen las salas para sus conciertos en la Ciudad Condal. Los primeros pasaban a una sala mayor tras agotar todas las localidades, los segundos se acomodaban en una más pequeña, aunque con la seguridad de haber vendido todo el papel. En esta ocasión, The Prodigy se mostraron sobre el escenario como de costumbre, ejerciendo de entertainers y buscando la eficacia en las maneras punk de Keith Flint o el carisma de Maxim. También se dejaron acompañar por un batería y un guitarrista (infinitamente menos efectivo y visual que Gizz Butt de English Dogs/Janus Stark, quien les acompañó años atrás), que poco aportaron. Liam Howlett no necesita músicos de complemento, pero sí a sus dos compañeros de siempre. Sin ellos, por mucho que se les aparque en estudio, The Prodigy no funcionarían. Como no funciona la parte musical de sus actuaciones, víctima de la reiteración de las bases, de un sonido que pretende ser compacto y que acaba siendo un mazacote en el que apenas queda lugar para los detalles. The Prodigy, en 2004, son puro entertaiment tanto como lo puedan ser Rammstein, pero sin la fuerza de aquellos y sin su autoparódico sentido del humor. Y si les comparamos con artistas realmente electrónicos, pues tampoco. Por poner un par de ejemplos, Orbital desarrollan sus canciones y ofrecen auténticos conciertos; y Chemical Brothers no pretenden engañar a nadie: la fiesta es la fiesta. The Prodigy en cambio pretenden dar gato por liebre y, aunque uno puede pasarlo bien viéndoles, ya nada parece ser lo que era. De no ser por “Firestarter”, “Smack By Bitch Up”, “Poison” o “Breathe” poco le quedaría a sus conciertos para justificar nuevas visitas.