The National aterrizaban en el Palacio Vistalegre para presentar su sexto trabajo, “Trouble Will Find Me”, y lo hacían enfundados en el traje de grupo grande, una circunstancia de ajuste que por momentos desconcertó y por momentos dio la sensación de ser un acierto y una confirmación muy seria.

Grupo reconocido, de creciente repercusión y ya dilatada carrera, The National han sabido combinar la aproximación a una propuesta melancólica y pausada con el gusto por lo antémico y grandilocuente. En un momento llegaron a recordar una anterior visita a la capital en la que tocaron en Moby Dick, pero eso ya son tiempos pasados. The National juegan con todas las de la ley en la liga de los grandes grupos de rock americano, casi en la frontera del arena rock, y como tal se lo toman, alargando los finales, buscando momentos epatantes desde el volumen, pidiendo la participación del público con las palmas, incorporando un calculado despliegue de luces y proyecciones… Pero no cuadraba del todo la cosa en un comienzo un tanto frío, culpa en parte del expansivo sonido y la propia naturaleza poco acogedora del Palacio Vistalegre (pertenecieron a esta primera hora ‘Bloodfuzz Ohio’, ‘Demons’ o ‘Afraid Of Everyone’).

Para suerte de todos, la noche fue cogiendo calor y vuelo poco a poco hasta convertirse en una celebración de la música en gran formato, con un grupo que lo daba todo y un público entregado sin condiciones al momento. Sí, hubo instantes de esos en los que la gente baja los móviles y realmente vive en tiempo real lo que está pasando a su alrededor, porque realmente es Matt Berninger quien está ahí abajo, cantando entre el público, dejándose la garganta, y pasa por tu lado mientras desde el escenario seis músicos con sangre en el ojo tocan con la intención de hacer algo que no haya sucedido antes ni vuelva a suceder jamás. Porque para eso existe la música en directo, y porque eso es lo que tuvimos durante gran parte del concierto, poca gente salió decepcionada en una noche fría como un cuchillo.

Títulos como “Sorrow”, “Fake Empire”, Graceless” y, quizá la mejor interpretación de la noche, la maravillosa “England”, se saboreaban desde ambos lados con la certeza de que la comunión ya era total. Para los bises, “Mr. November” y “Terrible Love” anticiparon el cierre perfecto protagonizado por una arrebatadora versión de “Vanderlyle Crybaby Geeks”, entre lo acústico y el sing-along, que dejó a todo el mundo con el corazón tocado y el espíritu en paz con el mundo. Es interesante el presente de este grupo coherente y honesto, y lo será más comprobar hacia dónde camina y dónde llega a aterrizar en un futuro, pues nada parece presagiar que no vayan a seguir teniéndolo.