“Atrápame rápido antes de que me aleje”, cantan The Jayhawks en “Quiet corners & empty spaces, la canción con la que comienza su nuevo disco, “Paging Mr. Proust“. Esa misma sensación, la de asir algo que no a mucho tardar se perderá, es la que produce cada concierto de la banda de Gary Louris. Sobre todo desde la marcha de la formación de Mark Olson. Porque, ¿quién mantendrá la llama de su fórmula cuando ellos no estén? Candidatos no faltan, pero la serenidad, calma y elegancia con la que estos pájaros desatan su tormenta puede no tener heredero a la altura. Por este motivo, una hora antes del concierto, la cola de fans ya se perdía desde Joy Eslava hacia la calle Mayor.

A Jayhawks le sobran pandilleros en Madrid para acompañarles en cada asalto, casi anual, que dan en la capital. En este último bolo presentaron nuevas canciones, pero a excepción de la ya mencionada o “I´ll Be Your Key, con la que cerraron gratamente la primera parte del concierto, se trataban de aperitivos antes de los platos fuertes. Por ejemplo, “Waiting For The Sun” para arrancar con su riff más cercano a Neil Young; “Tailspin” para dejarnos el alma en el estribillo; o una clásica versión en solitario de Louris de “Angelyne”. Hasta el ‘pipa’ del fondo, con su camiseta de Los Suaves, movía la cabeza con ritmo.

Veintitrés temas después volvieron para un último bis, “Bad Time”, la versión de Grand Funk Railroad que clavan desde hace más de dos décadas. Con ella se despidieron. Y en el amable rostro de Tom Waits domesticado que tiene Gary se reflejaba la serenidad de un tipo que hace de la sencillez, virtud.