El programa para la velada de martes se presentaba más que apetitoso con un espectáculo doble de los que hacen afición. Abrieron los argentinos afincados en Berlín, Mueran Humanos. El dúo de electro-Kraut y psicodelia ofrecieron una selección de sus dos discos publicados hasta la fecha –El último, “Miseress” (ATP) es de hace un par de años-. Ejercieron de perfectos teloneros construyendo paisajes sonoros densos y de fuerte regusto ácido. Pero el público tardó en llegar y cuando lo hizo ya habían acabado. La entrada quedó lejos del ‘sold out’, llegándose a poco más de tres cuartas partes de la sala. The Horrors venían a presentar su quinto disco de estudio, “V” (Caroline, 17). El quinteto de Southen-on-Sea conformado por Faris Badwan (voz), Joshua Hayward (guitarra), Tom Cowan (teclados), Rhys Webb (bajo) y Joseph Spurgeon (batería) son una de las formaciones británicas más solventes de la última década, ciertamente son pocas las bandas surgidas en la década pasada que puedan presumir de colocar todavía hoy sus nuevas publicaciones en buenas posiciones de los charts. Es el caso de su último álbum, en la calle desde septiembre de este año y que ha contado con la producción de Paul Epworth, un diseñador de piezas sonoras de alta gama que ha trabajado entre otros, para U2, Lorde, Adele o FKA Twigs, y que supone un viraje respecto “Luminious” (XL, 14), un disco que auto produjeron con muy buenas intenciones pero que dejó al descubierto los puntos más débiles del grupo: la ornamentación superflua.

El set se basó claramente en su nueva etapa. La mitad del concierto estuvo protagonizado por temas pertenecientes a su último disco. Lo que vimos anoche fue a un grupo con un sonido mucho más pulido que en otras ocasiones, que además contó con un aliado de peso en el juego de luces que crearon fantásticas ambientaciones escénicas. Pero se echó en falta la aspereza de anteriores comparecencias. Todo estaba demasiado calculado a nivel musical, y solo hubo margen para el error en los registros vocales de Badwan, que se quedó muy justo en los dos temas de apertura del concierto, “Hologram” y “Machine”. Por suerte fue mejorando con el transcurso del directo. “Who Can Say” y “In and Out of Sight”-en una versión mucho más cruda que en el disco-. Sin duda una de las cumbres del concierto llegó con “Sea Within a Sea” con un final apoteósico que obtuvo una doble ración de ovaciones por parte del público. Luego llegaron medios tiempos algo insulsos antes de encarar el tramo final con dos de las apuestas más seguras de todo su repertorio, “Endless Blue” y “Still Life”. El bis tampoco estuvo entonado. Primero “Ghost”, un tema con una intro lenta excesivamente larga y luego, y para contrastar, la bailable “Something to remember me by”, sin duda, el tema menos The Horrors de todo su repertorio. En general el concierto reflejó el momento por el que está pasando el grupo: sonido cada vez con menos aristas y salida de la etapa de oscuridad para plantarse en un escenario sonoro con alumbrado de neón muy chic.